sábado, 28 de febrero de 2009

Tèmoc


En un punto llamado Itzancánac, en el actual estado de Tabasco, camino a las Hibueras, es ejecutado en 1525 el último emperador azteca, Cuauhtémoc, por órdenes expresas de Hernán Cortés, bajo la acusación, si acaso se necesitara, de supuesta conspiración.
Junto con Cuauhtémoc, mueren los reyes Tetlepanquétzal y Coanacoch, de Tlalpan y Texcoco, respectivamente. Sus cadáveres quedaron abandonados, aunque el de Cuauhtémoc, cuenta la tradición, fue trasladado clandestinamente a Ixcateopan, en el estado de Guerrero, para enterrarlo en el lugar donde naciera en 1502, hacía tan sólo 23 años.
Cuauhtémoc representa la dignidad del pueblo mexica, algo ausente en su antecesor Moctezuma, que se rindió con extrema docilidad. Cuauhtémoc percibió rápidamente que los españoles no eran dioses ni mucho menos, sino personas entrenadas que llegaban en busca del botín; su sangre brotaba igual que en cualquier cuerpo y sus ojos derramaban lágrimas de impotencia, como lo demostró el propio Cortés en el árbol de la Noche Triste al ser derrotado por Cuauhtémoc.

De niño sólo había dos cuauhtémoc para mí, mi pueblo y el héroe mexica, me llama la atención que este día no se hiciera, ni se haga, ninguna celebración. De ahí mi modesto recordatorio.


viernes, 27 de febrero de 2009

Colibrí 5


Los picos de los pequeños comienzan a asumir sus formas características, aunque todavía son un poco planos. Sin embargo, desde abajo, destacan sus dos piquitos aparentemente preparados a que llegue mamá y les deposite alimento. Por otra parte, ya son tan largos que tal vez no sea posible ponerlos en otra dirección.

Alrededor del nido se aprecian los excrementos que, yo creí, serían de la mamá, que ya no tiene dónde meterse. Pero no, ayer advertí que, con gran habilidad, los polluelos lanzan “hacia afuera” sus heces con la fuerza de un escupitajo (humano), pero muchos se quedan en el borde. La pobre mamá ya ni se para, llega volando con su característico estilo de helicóptero, deposita un poco de comida en cada uno, y se lanza por más. Pero de ninguna manera lo hace trescientas veces al día, aunque, a juzgar por el vertiginoso crecimiento de sus hijitos, sí deben ser algunas decenas de comidas por jornada.

Lo que tememos es que nunca los vamos a ver íntegramente pues el nido, más temprano que tarde, resultará demasiado chico para ambos. Entonces, en cualquier momento de los próximos días, simplemente, nuestros pequeños colibríes se irán. Estamos preparándonos para ello.


jueves, 26 de febrero de 2009

Rocky en Mumbai


De tarde en tarde suelo ver una cochinada en el cine motivado por alguna mala recomendación o la presencia de algún actor o actriz de mi complacencia. Aunque salgo de mal humor y con cincuenta pesos menos en la bolsa, no la hago de emoción, en la noche ya se me olvidó el desaguisado y frecuentemente olvido que fui al cine y vi una mala película.

La tarde de hoy es una excepción. Aunque salí de mal humor y con cien pesos menos en la bolsa -pues contra su costumbre Malú decidió acompañarme-, quiero escribir unas líneas sobre esta película, que ganó diez oscares el domingo pasado, incluido el de mejor película del año, a los ojos de Hollywood, que por enésima ocasión -exagero- volví a comprobar que no son los míos.

Slumdog Millionaire, Reino Unido/E.U.A., 2008, “Quisiera ser millonario” nombre que le pusieron en México, maneja tres planos temporales: el actual, en donde el personaje recibe una madriza de la policía, el del concurso, en donde este joven va respondiendo preguntas a un desaliñado conductor y el del pasado, donde se nos explica como, siendo niño, el personaje fue capaz de saber la respuesta pese a su patente y portentosa ignorancia. La fórmula se repetirá ad infinitum para cada una de las preguntas del concurso y nos explicará cada una de las respuestas. Por ahí de la mitad la cosa se pone medio monótona.

Lo más interesante en la película son las aterradoras imágenes de las ciudades perdidas de Mumbai que hacen ver a Valle de Chalco con una especie de Polanco, los grados de violencia social y el abuso indiscriminado de niños y mujeres pobres, que se cuentan por millones, con sobradas escenas de crueldad, como la del niño enceguecido por sus padrotes de la miseria, que podrían haberse ahorrado o sutilizado (“Jamal, pélate porque le están sacando los ojos a los batos…”). Y bueno, la cinta es abundante en situaciones inverosímiles, como los policías que corren a dos metros de bebés de cuatro años sin alcanzarlos, el hurto de zapatos en el Taj Majal que les permite poner una zapatería, el oficce boy que sabe mejor las respuestas que los estudiantes de comunicación (“Ya, Jamal, no sigas hablando”), los “malos” acartonados de la película que recuerdan a Disney -sólo que muy salvajes-, la riqueza banal y la pobreza transitoria, pues a final de cuentas todos triunfan, y ni qué decir de la limosna de cien dólares que le ofrece a un culto cieguito que, tras olerle la pelona al mono del billete, afirma enfático: “Thomas Jefferson”, como si los recibiera diez veces al día. Para cerrar con broche de oro, la inverosímil presencia de Jamal en un lugar público, como la estación de trenes, cuando es una celebridad nacional a la que le arrancarían la piel con sólo asomarse a la ventana. No, gracias.

Salimos del cine diciendo que lo que imaginábamos era una película “más hindú”, pero que resultó ser tan superficial como el anuncio comercial de la cerveza Corona que nos recetaron en los previos al filme, donde al destape de una Corona a manos de un inefable japonés, en la riviera del río Ganges, hasta las cobras que están siendo encantadas se ponen a bailar el jarabe tapatío. Y mira que sí, la película británica estadunidense se parece a ese anuncio ambientado en la india, pero con el tema de un Rocky intelectual a la medida de la academia de Hollywood y la complacencia de millones de babosos que aplaudimos cada uno de los diez oscares que le fue otorgado a esta cosa de Danny “el cabezón” Boyle. Ni hablar.


miércoles, 25 de febrero de 2009

De ángeles


Puebla es un lugar privilegiado para la observación de ángeles. Bueno, dejaría de ser Puebla de los Ángeles, en cuya leyenda de fundación figuran como los primeros constructores de la ciudad. Al vivir en esta ciudad es imposible permanecer impávido ante la multitudinaria presencia de estos seres alados que aparecen en todas las culturas del mundo. Mahoma habló con un ángel y Confucio los menciona; los ángeles en el judaísmo son comunes, mientras que los calvinistas crearon fantasías sublimes -como el cielo de Swedenborg-, poblados de ángeles conversadores, para no hablar del catolicismo que, en ciudades tan antiguas como Puebla, verdaderas colonias de ángeles invaden los múltiples espacios religiosos, y aún civiles, reproduciéndose con intereses, no siempre religiosos, desde la antigüedad.

Quienes no somos especialistas, los ángeles vienen siendo estos personajes alados que adornan en los más diversos materiales las iglesias de ciudades como ésta. Sin embargo, se nos escapan los detalles que distinguen a cada uno de los ángeles: si tienen cuerpo, si tienen tronos, cetros, espadas, escudos, alas oceladas. Los detalles son signos distintivos de las épocas en que fueron imaginados, y es ésta, la ciudad de Puebla de los Ángeles, un lugar privilegiado para interesarse en los pormenores de la significación de los ángeles.
¿Son los ángeles sólo intermediarios entre Dios y los hombres?

No podemos estar seguros en dónde se originó la identidad angelina, parece probable que evolucionaron de las deidades aladas de las creencias sumerias, egipcias, semitas y mesoamericanas. El primer ángel registrado por la Angelología es un ser descubierto en una estela sumeria; una columna de piedra decorada con figuras e inscripciones de 6,000 años de antigüedad.

Al parecer, los ángeles tienen un papel que los limita a comunicar mensajes entre nosotros y algo superior. Se les describe como si tuvieran poco conocimiento del funcionamiento del universo (Mateo, 24:36, Pedro, 1-12), concretándose a comunicarnos un mensaje o incluso un dato. Es cierto, no cualquier dato. O sea que no cualquier persona tiene el don para percibir a los ángeles, se les aparecen a muy pocos y en lejanas épocas. El que ve ángeles tiene que ser un iluminado o un loco. Por eso los profetas vieron ángeles y los piadosos sacerdotes aztecas hablaban con Quetzalcóatl. Los sabios filósofos chinos creyeron en las quimeras e interpretaron sus mensajes. El profeta persa Zoroastro (1400 a.c.) fue el primero en hablar de ángeles antropomórficos, de rasgos humanos. La idea de los ángeles y los demonios se convirtió en una parte del folclor y de las creencias religiosas de la antigua Palestina. Los ángeles aparecen en el Nuevo Testamento, donde Mateo y Pedro le asignan la tarea mensajero.

¿Eran humanos? En el Génesis (18:1) tres ángeles se presentaron ante Abraham y comieron con él en su tienda de Mambré. El ángel le avisa que Sara, su esposa de noventa años, le daría un hijo que sería el padre de una gran nación. El ángel no dice nada más y se va. Abraham intenta ir a Dios en persona para abogar por el perdón de las ciudades Sodoma y Gomorra, que estaban condenadas a la destrucción. Dios es inflexible, la maldad debía ser castigada. Mandó a dos ángeles maléficos para asesinar a todos sus habitantes. (Génesis 18:2) Bajaron los ángeles con la espada desenvainada con las que destruyeron las dos ciudades ganadas por el pecado. Y quienes vieron la irracional destrucción, quedaron convertidos en estatuas de sal. Podemos imaginar el musculoso brazo de Gabriel lanzando fuego sobre hombres y mujeres indefensos que poblaban las harapientas calles de las afueras de Sodoma, mujeres y niños que corrieron por última vez, y en un instante desaparecieron abrazados por el caos de la barbarie divina. Tras ver aquel horror la piel de esos iluminados comenzó a desecarse y, en instante, de los pies a la cabeza, el mensaje de Dios se extinguió y dejaron la imagen de los ángeles destructores en una amarga inmovilidad de sal. Tales son las dificultades que enfrentan quienes tienen el extraño privilegio de ver a los ángeles.

Desde el primer siglo de nuestra Era la naturaleza y apariencia física de los ángeles fue tema de grandes disquisiciones. En 325 el Primer Concilio Ecuménico aceptó oficialmente la existencia de los ángeles, la discusión entonces se centraba en cómo eran ¿cabrían mil ángeles en una cuchara? ¿Son hombres o son mujeres? En el Segundo Concilio, apenas veinte años después, se condena la adoración de los ángeles. No eran seres divinos sino enviados inferiores que no había que adorar, las apariciones cobraron súbitamente el riesgo de que fueran confundidos con seres demoníacos y terminar descuartizado en las afueras de una iglesia de Amsterdam. Pero los ángeles estaban en todos lados, todas las religiones tenían ángeles, eran mensajeros que debían ser escuchados por los hombres piadosos. En el Séptimo Sínodo Ecuménico, en el año 787 la iglesia tomó la responsabilidad sobre la definición del papel de los ángeles: interceder entre el hombre y Dios. No se aparecían a cualquier ser carnal, los iluminados tenían que pasar el visto bueno de la poderosa iglesia.

Durante la Edad Media John Duns Scotus creía que los ángeles eran individuos racionales, hechos de una materia más fina que los seres humanos; es la razón por la que permanecen invisibles, aunque se materializan, en cualquier instante, para aquellos a quienes debían transmitir su mensaje.

Contemporáneo de Scotus, Tomás de Aquino pensaba que los ángeles eran sólo intelecto, pero que podían asumir una forma física si lo deseaban, utilizando su energía mental.

El puritanismo protestante en Europa inhibe sensiblemente el interés por los ángeles. Pero es entonces cuando los ángeles viajan a América para reproducirse por millares. El astrólogo de la Reina María y de la Reina Isabel I, John Dee, convenció a los expertos sobre una supuesta lengua angelical que era posible conocer a través de un medium, que resultó ser un idioma con una gramática y sintaxis propias, que llamaba Enochiana. La lengua Enochiana (que partía del profeta bíblico del mismo nombre) puede apreciarse en este típico extracto:

"Micma Goho Mad Zir Comselha Zieb Biah Os Londoh Norz Chis OthilGigipah Vnd-L Chis ta Pu-Im Q Mespleh Teloch..."

Traducido diría: "He aquí, dice su Dios, Yo soy el círculo en cuyas manos se erigen doce reinos. Seis son los asientos del aliento viviente, el resto son las hoces filosas de los cuernos de la muerte”.

Después de la muerte del doctor Dee, sus diarios son descubiertos y transcritos por S.L. McGregor Mathers, un miembro fundador de la sociedad ocultista conocida como The Hermetic Order of the Golden Dawn, "la orden hermética del amanecer dorado". Desde entonces existen individuos que dicen comunicarse con ángeles, y aún cuando los reclamos sean enteramente falsos, esto debe ser un episodio único en la historia de la angelología.

Hoy, la nueva jerarquía de ángeles que sobrevive en las creencias de la gente, describe nueve órdenes de seres angélicos a los que se atribuyen costumbres, cualidades y poderes contradictorios.
Tan sólo en la catedral metropolitana de la ciudad de Puebla encontramos miles de ángeles. Los hay en terracota, yeso, metal, maderas de diferentes tipos, al óleo, repujados, de cristal, que adornan los más diversos elementos litúrgicos de la iglesia, como los frontispicios, cúpulas, confesionarios, púlpito, órgano y altares, y al menos en esta ciudad su santidad no está en tela de juicio. Pueblos enteros como San Miguel Xoxtla o San Miguel del Milagro entre decenas de otras poblaciones, tienen como santo patrón, autoridad única en los destinos de esos pueblos, a un ángel, a Miguel el arcángel, que junto con Rafael y Gabriel, forman el trío de arcángeles que resultaron ser algo más que mensajeros de Dios con los hombres. Si a ti te interesan los ángeles, la ciudad de Puebla es el umbral adecuado para tu investigación.

A manera de bibliografía, revisé algunos libros en la Biblioteca Lafragua de la Universidad, entre los que recuerdo El hombre y su ángel y La paradoja del monoteísmo, ambos de Henry Corbin y el Diccionario de símbolos, de J.C. Cooper, de los que te debo mayores referencias que, por idiota, no apunté.


martes, 24 de febrero de 2009

El lábaro


En 1821, derrotados los españoles tras larga y cruenta lucha por la independencia, se proclama el Plan de Iguala o Plan de las Tres Garantías, que además de proclamar la Independencia de México establece, muy a la francesa, tres garantías que no duraron ni lo que se tardó la tinta en secarse; Unión, Religión e Independencia. Los abajo firmantes, Vicente Guerrero y Agustín de Iturbide serían fusilados poco después, pero quien tuvo un papel estelar en este día fue el sastre igualense José Magdaleno Ocampo, que por órdenes del Regimiento de Celaya -que fue quien pagó-, confecciona una bandera que buscaba indicar aquellos tres nobles postulados: el verde de la independencia; el blanco de la religión y el rojo de la unión.

Como era de esperarse, los colores han cambiado en algo su significado, no así la bandera, que desde ese lejano 24 de febrero de 1821, ostenta esos tres colores nacionales que –presuntamente- nos provoca un orgullo inconmensurable, sentimiento profundo que compartimos con varios países conocidos, y otros tantos bastante desconocidos, ya que el verde, el blanco y el colorado son los colores de las banderas de Italia, Bulgaria, Hungría, Argel, Irán, Omán, Madagascar, Costa de Marfil y hasta un nuevo país surgido de la explosión soviética, llamado Tuyiquistán. Claro, ninguno tiene un águila en su centro, parada en un nopal, devorando una serpiente.

Hoy, Día de la Bandera, es un buen momento para pensar en los valores patrios, en el alto significado de los símbolos que nos identifican, pero también en que esos signos pierden su significado cuando no son acompañados por acciones patrióticas, ya que dejan de ser simbólicos ante el agravio a la constitución y los derechos ciudadanos.
¿Cuánto quieren a la bandera estos gobernantes de los tres poderes de la unión que juegan felices a la rayuela pasándose el turno uno al otro, al infinito? Ni qué decir de los partidos políticos que en realidad son empresas privadas de altos rendimientos. ¿Qué significa la bandera para los mexicanos que tienen su dinero en Suiza, en las Islas Caimán? La tarea de hoy es pensar por qué queremos tanto a nuestra bandera. Si nos produce orgullo... ¿qué es eso de lo que estamos tan orgullosos? He tomado ya una decisión que me ahorrará mucho tiempo en los próximos meses, hasta el día de las elecciones. Mi voto será por la bandera –no del partido que usurpa sus colores-, pintaré una bandera con mi crayola electoral que anule la presencia de los tres partidos principales y sus peleles. Eso haré y te invito a que hagas lo mismo.

lunes, 23 de febrero de 2009

Colibrí 4


Los pequeños colibríes crecen a un ritmo frenético. Los dos pequeños serecillos que ocupaban la parte inferior del nido son ahora, una semana después, dos robustos polluelos que casi desbordan el pequeño nido. La mamá colibrí, ni soñando puede ocupar ninguna porción del nido. Ahora se conforma con venir a alimentarlos, muy pocas veces, por cierto, contradiciendo una información que había leído en Internet de que los alimentaban hasta 300 veces al día. Aunque, bueno, tampoco estoy pegado al nido. Lo cierto es que vemos poco a la pajarita.

Los tres últimos días hemos tenido un adelanto de los violentos aires de Semana Santa
-aquí ya todo es violento, o será que traemos la palabrita algo pegada-, el pobre nido ha sido una débil balsa en el oleaje de las ramas e imaginamos a los polluelos agarrados con sus garritas al bamboleante nido. Malú corre debajo con las manos enconchadas para cacharlos y la gata perversa se talla sus palmitas esperando ver caer a alguno de ellos. Pero no ha caído ninguno.

domingo, 22 de febrero de 2009

La traición


Cuántas formas hay de justificar acciones oscuras de la historia en donde se entregaron vidas de ejércitos o imperios. En el México moderno ¿cuándo empezó la verdadera traición? La traición que tiene hoy postrados a millones de mexicanos bajo el zapato de muy pocos; la traición que implica desconocer los graves quebrantos de la desigualdad social, del hambre provocada por la marginación, del analfabetismo impuesto, el crimen; la traición de desconocer los artículos constitucionales, la impunidad. Salvo tu mejor opinión, la traición original, la primera gran traición se da en febrero de 1913 en la llamada Decena Trágica, que culmina un día como hoy, 22 de febrero, con el asesinato del Presidente Francisco I. Madero y su vicepresidente José María Pino Suárez, no obstante que ya les habían arrancado sus renuncias respectivas. La noche de hoy, en el polígono de tiro de Lecumberri de las Ciudad de México, Victoriano Huerta sella su miserable pacto con lo más ruin de los intereses estadunidenses, que venían negociando de días atrás, para terminar con cualquier intento de democracia que los mexicanos pudimos alguna vez soñar. Ese día le dimos carpetazo a la democratización y penetramos en un periodo de guerra y oscurantismo que nos desvió, quizás, del buen camino. Sin este hecho tal vez no estaríamos buscando la democracia en el Tercer Milenio. Por eso creo que esta traición es la más cara en la historia moderna de México.


sábado, 21 de febrero de 2009

X


Este día de 1965 es asesinado por fuerzas oscuras de su propia lucha el líder negro musulmán, Malcolm X, quien se atrevió a pensar por sí mismo en un momento clave de la lucha por los derechos civiles en los Estados Unidos. Si hay un buen ejemplo de la reivindicación del ser humano, es el de Malcolm X, joven delincuente del Chicago profundo que encontró en prisión, no un oficio criminal ni las artes del fraude o el deterioro social, sino, a través de Mahoma, las razones históricas que justificaban la liberación de su pueblo; la defensa de los derechos humanos más allá del color de la piel, del estrato social y las aspiraciones individuales.

No me atrevo a especular sobre lo que pensaría Malcolm X sobre el presidente Obama, pues tendría 83 años y probablemente sería un reverendo sabio e intransigente. Es más, si no hubiera sido asesinado tal vez el propio Obama no sería hoy presidente. Quizás… ¡pero qué inútil ejercicio de imaginación!



viernes, 20 de febrero de 2009

Los chilenos


¡Chi chi chi Le le le: Chile! Gritan los fanáticos chilenos cuando juega el exitoso tenista Fernando González en algún lugar del mundo, porque los chilenos, como pocos, están diseminados en los lugares más insospechados de la tierra. Y algo más: pueden pagar las caras entradas de los torneos de tenis.

He sembrado, desde hace treinta años, semillas en el corazón de los chilenos, y las he ido cosechando a lo largo del tiempo. Veo a mi amigo Pepe cada semana en su café librería del centro de Puebla, en donde he conocido a otra cantidad de amistades esporádicas del país del cobre. En consecuencia, he aprendido un montón de cosas útiles e inútiles de Chile y los chilenos, he llegado a comprender su jerga amapuchada y a saborear su delicioso pisco, sus empanadas (“no argentinas”) y su vino incomparable. Admiro y quiero a los chilenos.

Con este ánimo sentimental recibimos a representantes de tres generaciones de una familia de chilenos que vinieron hasta Puebla a visitarnos, encabezados por el jerarca Guido y su encantadora esposa, Rosa; el menor de los hijos, Cristóbal, que llegó de Leipzig en donde cursa un doctorado, y de su única hija, Cristina, que es nuestra amiga del alma desde su estancia en México en los años ochenta, de donde se fue embarazada de su primer hijo, que ahora tuvimos el gusto de conocer: el Benja, un animoso joven veinteañero que estudia biología en Santiago.

Durante cinco días hablamos sin cesar y comimos sin pausa. Me ofrecieron una versión de primera mano sobre el paradigmático Chile, tal vez menos optimista que la de las agencias de información, y yo les ofrecí muy pocos elementos, digamos, realistas, del caótico México que ahora estamos viviendo. No traían mucha información y me cuidé de no atiborrarlos de estadísticas sangrientas y nuevos récord de violencia que ahora forman nuestro deporte nacional. Los dejé ver el México que querían ver, y yo mismo que solacé con él. El México del color y del sabor; el colonial y el del arte religioso; el México de los mexicanos sonrientes, dicharacheros y ladinos. En esos breves días, también nosotros vivimos la fantasía de la secretaria de exteriores y nos olvidamos de catastrofismos, de crisis y de mentiras cotidianas. Reímos y tomamos vino, comimos mole, tamales y tortillas con chile –para mi sorpresa, comen chile ¡como tepiteños!-; disfrutamos de ese México que ya casi no vemos, que ya casi no disfrutamos.

Salud, amigos, ojala regresen pronto a reconciliarnos, aunque sea brevemente, con este extraño país: el México extraordinario que los fraudes, la sangre y el cinismo nos impiden ver. Y gracias por recordárnoslo.

martes, 17 de febrero de 2009

Colibrí 3


Me siento francamente emocionado del privilegio de que una colibrí haya venido a poner su nido en nuestra rama, frente a nuestra ventana. Tal vez es muy idiota mi alegría, o muy cursi, pero siendo este un animalito tan esquivo y esporádico, es un honor tenerlo tan cerca. No soy novato en estas lides, pues recogí dos periquitos huérfanos que andaban mendigando atención con todo y jaula, con los que he aprendido que son animales –las avecillas- muy desconfiadas y que su principal deseo es tener el menor trato posible con los apestosos humanos, por lo que he mantenido una buena relación con esta pajarita, cuyo huevito sólo subí a ver una sola vez. Por esa razón no pude hacer las cuentas correctamente, no sé si fueron 17 días o menos, o tal vez el frío que hizo la semana pasada precipitó las cosas, o ve tú a saber qué.

Uno de estos días una pequeña cigüeña de colibrí visitó nuestra casa. La mamá colibrí apenas se ha separado de su nido, así que tuvimos que ser un poco impertinentes. Con ayuda de la escalera hemos subido toda la familia a tratar de observar al recién nacido, pero ¡oh, sorpresa! Se trata de dos pollitos diminutos de los que apenas se pueden percibir sus piquitos. Son como ratoncitos oscuros en el fondo del nidito, que no muestran claramente su forma. Nos bajamos rápido porque la pajarita estaba a punto del infarto. Lo increíble es que sólo había un huevito y era del tamaño de una moneda de diez centavos ¿cómo pudieron nacer dos pollitos en ese pequeñísimo espacio? Claro, tal vez había un huevito encima del otro, pero si observas la fotografía publicada en anterior entrega, sólo hay uno. En fin, la cosa es que son dos pollitos. Esperaremos a que crezcan un poco para verlos mejor.

Tomé nota de tu observación y revisé la resistencia de la ramita. Es una obra de ingeniería muy interesante y sofisticada, pues, por ejemplo, si un pájaro común intentara posarse en el nido, la rama, que es tan delgada, no podría sostenerlo. Se ladearía tanto que terminaría golpeando la pared. Pero bueno, ningún pájaro común será tan tonto de posarse en una rama que sabe que no lo sostendrá. Eso espero, al menos.

sábado, 14 de febrero de 2009

Amor


El amor en los tiempos de hoy se ha despojado de muchos atavismos. La mujer moderna ya no es alabastrina, divina; no es estrella, sueño eterno o cualquier otra fantasía donde se le ha colocado en el pasado. No, la mujer amorosa de hoy, como en las canciones de Sabina, Bono, Weslife o Maldita Vecindad es una persona en donde, por cierto, se realiza el amor que hoy festejamos. Tal vez nuestro amor tiene los dientes chuecos, las piernas flacas o una pequeña nariz situada en la galaxia de su pecas, pero se le ama y ya. Tal vez tiene, como en mi caso, un par de azotadores arriba de sus ojos, pero el asunto es que se les quiere. No hay mucho qué explicar.

El amor es el sentimiento que tenemos por las plantas, por los animales, las causas y utopías compartidas que es el mundo que vivimos y legaremos a nuestros hijos; ahí existe y debe existir el amor. Más allá de los poetas, el amor existe sin decretos ni prohibiciones. Es una condición humana a la que todos tenemos derecho, nos ayuda y protege, es el mejor sentimiento social que ha producido la humanidad. Por eso las religiones coinciden en el amor. Y las naciones, las comunidades, los individuos, el hogar... tu sonrisa y yo debemos amarnos. El amor de hoy, sin hablar de amor libre, es más libre.
Felicidades a todos, a los amorosos felices, a los desamorosos que comparten la pasión; a los que amarán mañana; los que amarían sin llegar a hacerlo; los que amaron y lo recuerdan hoy, al amor mismo; al amor nuevo, al amor longevo.

Por cierto…

En 1933, habiendo sido subordinados los telegrafistas a los empleados de correos unos días antes, este día estalla una huelga nacional contra esa medida que es aplastada con la fuerza militar de la presidencia de Abelardo L. Rodríguez y la anuencia del mandamás de la nación, Plutarco Elías Calles. Los telegrafistas reclamaban la sangre derramada en la Revolución y nadie se los negó. Lo que pocos percibieron fue que la medida, aplicada torpemente por el gobierno, era en realidad el paso de la ciencia que imponía al sistema Morse del telégrafo su licencia de retiro. Desde entonces, se celebra hoy el Día del Telegrafista Mexicano, la Raza de la Hebra. Felicidades a los sobrevivientes que, ciertamente, son muy pocos. Pero estamos la prole, los hijos de los telegrafistas que podemos recordar. Salud papá, salud mamá.


viernes, 13 de febrero de 2009

Colibrí 2


Han pasado unos días de que el nido del colibrí está sujeto a una endeble rama de baja altura, es de color rosa porque uno de sus principales materiales es un estambre de ese color que la pajarita tomó de algún lado. Aquí nadie tiene un suéter rosa, así que vamos bien. El día de hoy la tentación pudo más que la prudencia. Con una escalera subimos los dos metros y medio que lo separa del piso y nos asomamos en su interior (“¡vida mía de mi corazón…!", habría expresado Aída): un pequeño huevito del tamaño de una canica, de un chocolate de huevito, tres centímetros acaso. ¿Cuándo nacerá?, hará mucho frío? Pongámosle alpiste. No, no comen alpiste, comen néctar. De veras.

En Internet leímos que el proceso dura de 17 a 19 días, son muchos días para tanta ansia. La pajarita ha estado muy dedicada empollando su huevito, pasa ahí casi todo el día, contra la versión de que los colibríes no se pueden detener más de diez segundos porque se les para el corazón. Esta estás sentadita empollando casi todo el día. Te tendré al tanto.

miércoles, 11 de febrero de 2009

Mandela


Este día se enmendó una injusticia que no competía sólo a los gobernantes blancos del apartheid sudamericano, sino al mundo entero. El 11 de Febrero de 1990, luego de 7 años de prisión política por negarse a creer lo que veían sus ojos, por atreverse a soñar con la libertad de su pueblo, por deplorar el trato que durante siglos una minoría blanca había dado a una mayoría negra, es liberado Nelson Mandela, depositario y símbolo de la lucha contra la ignominia racista que se impuso a Sudáfrica.
El anciano Nelson Mandela salió de prisión para terminar su obra. Con apoyo internacional obligó a un acorralado apartheid a desaparecer, fue el primer presidente negro de su país y puso las bases de la democracia moderna en una difícil situación social y política en donde conviven atemporales formas de gobierno que, paradójicamente, están obligadas a interactuar. Nelson Mandela pidió a su pueblo no olvidar las heridas profundas del apartheid, pero pidió algo aún más complicado: perdonar. Y empezó por hacerlo él mismo. En la política del siglo XX, sin duda el más original y temerario luchador fue el pacifista hindú mahatma Gahandi; el segundo, será Nelson Mandela.


martes, 10 de febrero de 2009

Colibrí


Aunque se supone que los colibríes viven en casi todo el mundo, no es frecuente tener relaciones personales con uno. En medio siglo de vida he visto una decena de colibríes, casi siempre de lejos y fugazmente, pues vuelan a una velocidad endemoniada. En el Internet he leído una cantidad de asombrosos números sobre los colibríes, que rompen todos los récord de casi cualquier habilidad: cientos de pulsaciones por segundo y cosas así. Pues bien, hace unas semanas, un colibrí comenzó a visitar nuestro patio casi todos los días; las ramas de los ficus de la banqueta han invadido el pequeño patio y Malú y yo vimos cómo aparecía todas las mañanas, como a las once, sobrevolando la zona. Tenemos unas cuantas florecitas marchitonas por ahí, pero están muy tristes por el invierno, de cualquier forma nos solazamos observando su vuelo y congratulándonos del placer de tener su visita. A los pocos días ¡zaz!, apareció un nidito justo afuera de nuestra ventana, como a dos metros con veinte centímetros de altura, más o menos del tamaño de un huevo de gallina. Ahora estamos muy emocionados ante la expectativa de observar todo el proceso de gestación. Estaremos pendientes.


jueves, 5 de febrero de 2009

La ley


En su libro Los pueblos indios de México hoy, Carlos Montemayor dice que es tiempo de recomponer los errores constitucionalistas de 1824, que partió de la ficción de que no existían los pueblos indios y todos éramos iguales frente a la ley. Este día de la constitución es conveniente detenerse brevemente ante este instrumento del derecho civil.
En 5 de Febrero de 1857 el Congreso Constituyente proclama y jura la nueva Constitución de la república, que duraría sesenta años vigente. Al triunfo de la revolución, Venustiano Carranza promulga el 5 de febrero de 1917 la nueva Constitución Política de México, reformando y modernizando la juarista, y más aún, la constituyente de 1824. A partir de entonces, la Constitución se ha reformado continuamente, adecuándose a las necesidades de un mundo siempre cambiante. Destacan las reformas de género y educación, la de los derechos ciudadanos. Quienes la conocen dicen que es una buena constitución, pero los mexicanos hemos visto, a través de las generaciones, que su aplicación ha estado sujeta a contingencias y desviaciones de la ley en donde no siempre manda la justicia.
Por eso la Constitución mexicana es, en todo caso, promesa y destino de los mexicanos. El desaparecido indio ha ido apareciendo paulatinamente en las leyes, y es posible pensar en unas reformas constitucionales que los consideren y pongan en la ley, con la autonomía política dentro de sus comunidades, la legalidad de su existencia singular y distinta, que ya no es extraña en legislaciones como la canadiense o la propia oaxaqueña, aprobada con Diódoro Carrasco en su gubernatura y verdadero “laboratorio social”, a decir del historiador Carlos Montemayor, “que pone la pauta de comportamiento constitucional y político de los pueblos indios en todo el país.”

Montemayor, Carlos, Los pueblos indios de México hoy, primera edición, México, Planeta, 2000, 167 pp.

lunes, 2 de febrero de 2009

La Candelaria


A Jaime René en su cumpleaños

Este día, la costumbre de vestir el niño en Puebla sigue intacta. En muchas tiendas del centro se pone un anuncio singular que reza: “se visten niños”. Un desaforado sincretismo ha llevado a “vestir” los niños dioses casi de cualquier cosa, hasta de futbolistas, pero la vestimenta más tradicional determina atuendos, digamos, más a propósito con el evento religioso, que tienen que ver con su relación o su reflejo con otros santos de la devoción.

El Niño de Atocha viste de morado, sombrero de plumas, una canasta con flores, panes y espigas; San Judas viste de blanco, con una capa verde, lleva una flama en la frente y utiliza una medalla con el rostro de Cristo; el niño de la Salud utiliza una capa roja y una corona; el de la eucariastía lleva un traje melón y un cáliz; al de San Francisco de Asís se le pone una túnica café. Estos son los niños que se visten de charros y chinas para el día de hoy, el Día de la Candelaria.

El Día de la Candelaria es una celebración que conjunta la bendición de las candelas, que significan “la luz que ilumina la vida y la muerte”, el ciclo agrícola en el que se bendicen las semillas, así como la presentación del Niño Dios en la iglesia, tal como lo hizo la Virgen María. En Puebla se acostumbra vestir al niño cada año de forma diferente, representando a sus santos favoritos o a Jesús en las diferentes etapas de su vida pastoral o apostólica. La tradición de cambiar cada año la vestimenta del Niño es porque los fieles tienen la creencia de que, según se vista, es el santo de quien se puede recibir favores o milagros, debido a que es un tributo para ellos.

Y no te hagas guaje, si sacaste muñequito en la rosca de Reyes, que como marca la tradición se partió el 6 de enero pasado, hoy te toca pagar los tamales.