jueves, 30 de julio de 2009

Jueves de suspenso


Contenido de una caja de cassettes hallados en una bodega de la Universidad de Puebla, vinculados a los asesinatos del negociante de arte Raymundo Ortiz y de su acompañante, la fotógrafa Nadia N., ocurridos el 10 de agosto de 1994.
Trascripción.

Tape 26 B
Rótulo: Frente al zócalo


Me encanta Puebla. Y este hotel frente al zócalo está poca madre. Esperaste que me pusiera mi camisón para empezar a grabarme, Raymundo. Mira el balcón. Mira qué árboles. Brrr hace frío… CORTE


miércoles, 29 de julio de 2009

La fantasía de la isla


La única vez que estuve en la cárcel fue en Cuauhtémoc, Chihuahua. Mis amigos me despedían porque al día siguiente viajaba definitivamente al sur. Ya habíamos tenido despedidas –digamos- más formales, por lo que ese 25 de agosto de 1976 se trataba del adiós verdadero, el final, pues no los volvería a ver en mucho tiempo. Esa noche compramos un cuartito de brandy y nos lo estábamos pasando de trago en trago, recargados en la reja de la escuela Leyes de Reforma. Ahí estábamos los cuatro silenciosos, fumando cigarrillos y pasándonos la botellita que ya iba en la mitad. En eso pasa una patrulla de la policía, despacito, observándonos desde el interior. Fue cuando Germán, en plan de broma, nos dijo “corramos”. “No”, alcancé a decir yo cuando Jaime ya iba tendido sobre la calle, Lencho se levantaba y Germán corría desaforado. Como pude me levanté y corrí también. Más o menos a una cuadra había una casa en construcción, cometí el error de meterme ahí. En unos cuantos segundos los policías estaban afuera de la casa iluminándose con una linterna. ¡En la madre!, dije yo. Tenía una gran ventana frente a mí, la atravesé como un rayo y salí disparado hacia los rumbos de la casa de Jaime. Mi intención era llegar ahí. Corrí unos cien metros y un joven policía atrás de mí: “Deténgase”. “Nuncamente”, pensaba yo. Creo que pensaba, porque los dos balazos me hicieron reflexionar en los alcances de la broma. Como tragedia era bastante idiota morir atravesado por una bala con tan mala puntería que me atravesara el corazón. Típico. Unos metros antes de la casa de Jaime me detuve, jalaba aire como loco y el policía que me alcanzó, también. Lo único que le pedí es que no me fuera a golpear. No lo hizo. Era apenas un poco mayor que yo, me tomó del brazo y me llevó hasta la patrulla, en cuyo sucio interior fui depositado para llevarme a la cárcel municipal. El cuerpo del delito: media cuartito de brandy, había sido recogido de la escena del crimen. Estuve diez minutos acompañando a cuatro borrachitos que se disponían a dormir en una esquina del frío galerón “Véngase, güerito, aquí le hacemos un cachito”. El comandante escuchó, aburrido, mi explicación sobre la broma de despedida que me habían hecho mis amigos. “Pos sí, pero ¿para qué corre?” Porque era parte de la broma, comandante. No le pareció divertida.

Mi experiencia en prisiones avala entonces la siguiente especulación. Tal vez merezca ser enviado a la cárcel por perogrullo, impertinente y hocicón, pero es algo que he venido reflexionando a raíz de las noticias sobre el hacinamiento de las cárceles del Distrito Federal y las principales ciudades de México que, de acuerdo a los especialistas, tienen un sobrante de 53 mil individuos que no se explican cómo están ahí. El gobierno, en su perpetua guerra contra la delincuencia, ha anunciado la construcción de 12 nuevos penales para el 2012 que probablemente otorgará en concesión a empresas particulares. Hablando de economía, no está el horno para bollos. En todo el país hay actualmente unos 215 mil presos de toda clase de delitos. Cada uno de ellos cuesta al erario 130 pesos diarios, lo que en números alegres nos arroja cifras temibles, pues estamos hablando de 27 millones 950 mil pesos diarios de manutención. Nunca he sido bueno para los números, pero la multiplicación por 365 me da 10 201 750 000.00, cifra que no estoy seguro de saber leer, pero eso cuestan nuestros presos cada año. La pregunta de Perogrullo es ¿por qué no usar las Islas Marías para depositar ahí a nuestros delincuentes, creando en su interior fuentes de trabajo, factorías, cultivos alternativos, etcétera, que no sólo no causarían mayores perjuicios económicos a nuestra castigada economía sino que, tal vez, hasta crearían riqueza. La isla María Madre es la que actualmente está destinada a cárcel y sus rudimentarias instalaciones tienen capacidad de recibir “hasta a tres mil internos”. Pero, por favor, no se trata de que estén más cómodos de lo que pueden estar los habitantes de cualquier Infonavit. Estamos hablando de 126 kilómetros cuadrados rodeados de aguas gélidas con abundantes tiburones. Pero la capacidad aumenta a 252.6 kilómetros cuadrados si contemplamos las cuatro islas que forman el archipiélago. Perogrullo cree que con edificios adecuados, tan altos como sea necesario, sería posible meter ahí a los 215 mil presos que inundan las instalaciones continentales. Pero, claro, no irían todos. A las islas mandamos únicamente a aquellos reclusos que, por el tamaño de su pena, merezcan la oportunidad de acogerse a un sistema productivo que le dará algún sustento a sus familias y así mismos en su larga condena. En Wikipedia se menciona que en 2005, debido a la abundancia de lo único abundante que tenemos en este país, se pensó en hacer algo en las islas Marías, pero es el único lugar en donde se ha ventilado esa idea, pues los doce penales anunciados están pensados para doce de nuestras sufridas ciudades. Comprendo que el asunto es mucho más complejo que algunos simples números y un par de ocurrencias, la desgracia es que el hacinamiento y la holgazanería de nuestros presos lo único que fomenta es el crimen desde los penales hacia la sociedad, en la forma de extorsiones telefónicas, manejo de bandas y privilegios inconcebibles. Además de que en este país todo lo hacemos por el lado más complicado, el más difícil, arriesgado e incosteable.


lunes, 27 de julio de 2009

domingo, 26 de julio de 2009

Los cadavercitos


No es que un asesinato más llame la atención en México; ni dos. Los últimos años hemos sido pródigos en crímenes espantosos, muy violentos, muy aparatosos. Razón de más para llamar la atención de dos apacibles asesinatos en donde los muretitos quedaron dormidos en su cama de hotel. No hubo sangre, sus cabecitas estaban pegadas a sus cuerpecitos y, a pesar de dedicar sus vidas a los golpes y a los costalazos, sus muertes no tuvieran un ápice de violencia, sobrevinieron entre risas, sexo y alcohol. También unas gotitas oftalmológicas que fueron la causa de su deceso. Los hermanos gemelos Alberto y Alejandro Pérez Jiménez tenían 36 años de edad y eran luchadores desde 1992, bajo diversas denominaciones siempre diminutivas, pues además eran enanos. Comenzaron siendo " los Pequeños Diablos, después Voladorcito y Fuercita Guerrera. Al morir eran "La Parkita" y "Espectrito Jr. II”. Su búsqueda en Google arroja 70,300 referencias, pues a diferencia de los 3,848 muertos por violencia en lo que va del año, según las cuentas diarias de El Universal, éstas causaron un estupor generalizado. Eran dos trabajadores del ring, eran dos padres de familia, eran dos enanitos que andaban de putas, no había ninguna razón para que los mataran.

La sorpresa mayor sobrevino con la aprehensión de una de las prostitutas asesinas, “La Tía”, una de las que pusieron las gotas oftalmológicas en sus bebidas con el objeto de dormirlos y robarlos y, evidentemente, se les pasó la mano. La mujer es una señora que bien podría ser la madre e incluso la abuela de los luchadores, con una apariencia tan cascada que deben haber necesitado algo más que gotas para llevarlas a un hotel. Es evidente que los enanitos padecían el Síndrome Camila Parker o que el espectrito se tomaba demasiado en serio su profesión. Lo cierto es que resulta inexplicable cómo puedan dejar a sus esposas en casa y llevar a un hotel a una dama que casi les dobla la edad y es un poco menos fea que la máscara que usan para luchar. No lo sé, quién puede saberlo. Ahora falta que aprehendan a la otra señora, de edad similar, apodada “La Gorda”, que de plano yo ya no quiero ni imaginar.


viernes, 24 de julio de 2009

Buñuel


Imágenes buñuelianas: Close-up: una navaja de rasurar rebana un ojo en Un Perro Andaluz; elegantes burgueses sentados en excusados sociales en El Discreto Encanto de la Burguesía; un ciego maltratado por unos mozalbetes en Los Olvidados.

“Hay que haber empezado a perder la memoria, aunque sea sólo a retazos, para darse cuenta de que esta memoria es lo que constituye toda nuestra vida. Una vida sin memoria no sería vida, como una inteligencia sin posibilidad de expresarse no sería inteligencia. Nuestra memoria es nuestra coherencia, nuestra razón, nuestra acción, nuestro sentimiento. Sin ella no somos nada.” *

Luis Buñuel muere este día de 1979 en su casa de Coyoacán, Distrito Federal. Treinta años ya.


* Luis Buñuel, Mi último suspiro, Plaza & Janes, 1982


jueves, 23 de julio de 2009

Eva


El 23 de julio de 1975 estaba a dos escasos meses de convertirme en mayor de edad. La vida era sonrisa, sorpresa y, sobre todo, promesa, pues a punto estaba de ingresar a mi segundo año de bachillerato –el último, por aquellos años, al menos en mi pueblo- y en doce meses estaría viajando a estudiar a la ciudad de México. Claro, con Antonio y Martha, mis hermanos que me recibirían con los brazos abiertos. Pero algo pasó ese 23 de julio de un año antes de mi viaje. Antonio y Martha nos tenían una sorpresita; naciste tú como una rosa en mar revuelto. No puedo negar que viví unos días de zozobra, pues ese nuevo ser podría acaso modificar el plan maestro de mi viaje. Aída regresó de México convertida en flamante y feliz abuela primeriza. “La niña” era preciosa, el nacimiento había sido precioso, los nuevos papás eran preciosos, la vida era preciosa. Con pelos y señales nos fue relatada puntualmente la breve odisea de tu nacimiento, pues entonces Aída gozaba de muy buena memoria y no se le iba moro con cabeza.

En diciembre de ese año “la niña” tenía nombre, una personalidad bastante definida y ya desde entonces había viajado más que yo, pues a esa edad ya había estado en el mar Caribe. Eva nos visitó en diciembre, obviamente acompañada de sus papás, pues a los cinco meses tampoco era tan precoz. Recuerdo que nevó copiosamente en esa visita. El “moisés” preparado para el efecto fue instalado en la cocina, el lugar más caliente de la casa, y por ahí desfilamos todo el familión a conocer la nueva adquisición.

Tenías el pelo color miel, la carita redonda y atenta y unos ojos que nunca negaron los aires de su genealogía oriental. Me fascinaste a secas. Si bien hacía ya muchos años no veía una bebé de cerca, ésta bebita no era cualquier bebé, se trataba de mi primera sobrina que, aunado a mi recién estrenada mayoría de edad, cerraba el círculo perfecto de mi adultez. Por si fuera poco, tus papás me ratificaron la ofrecida bienvenida al año siguiente, así que no había ningún obstáculo que empañara mi amor (sí, algo convenenciero y egoístamente juvenil, pero amor al fin).

El egoísmo juvenil, por desgracia, no es retórica fácil sino recuerdo lamentable. El 27 de agosto de 1976 llegué a vivir a tu casa en la Candelaria Coyoacán. Y es lamentable porque, a pesar de vivir los siguientes años como tribu italiana, mis nuevos compromisos de estudiante, novio, hermano, tío y empleado del gobierno me impidieron disfrutar de bien a bien ninguna de tantas cosas. La que más me puede es la del tío que hubiera querido ser y no fui. Pero estoy de acuerdo contigo, tampoco fui un pelmazo y, de tíos a tíos, los hay peores que yo. Tal vez la personalidad y eficiencia de tu padre me hizo sombra (lo recuerdo preparándote una mamila); el cuidado permanente de Eyeya y de tu madre (y de Olga, por supuesto) me hicieron prescindible. Lo único cierto es que mi recuerdo de esos años junto a ti es difuso, algo nebuloso. Aunque también, ni duda cabe, estuvimos juntos, hombro con hombro en el atiborrado carro de Agustín (ojalá llegue el viernes con una botellita), cuidando tus primeros pasos en aquellos parques –camellones, en realidad- de la avenida Pacífico, comprando el infaltable globo en Coyoacán, festejando cumpleaños.
Así pasamos muchos años en esa extraña democracia de esa casa en donde todos teníamos, más o menos, igualdad de derechos. Después llegó Julio a contrastar la paz pues, a mi modo de ver (o de recordar), tú fuiste adulta desde los tres años de edad. No recuerdo un berrinche, una necedad injustificada. Estudiante discreta y sorprendentemente eficaz. Todavía conservo una pintura de una serie que hiciste en esos años, la colgué en mi primera independencia habitacional, muy orgulloso. Volvía a la casa los fines de semana y te encontraba cada vez más grande. Acompañé a Martha a recogerte a la academia de danza de Bellas Artes. No eras aún una señorita pero sí lo eras. No eras demasiado mayor pero siempre fuiste grande, madura como una adulta. Tal vez por eso siento que fui tan poco tío, tal vez fui un tío normal, común y corriente, pero tu adelantada madurez me impidió desarrollarme como un tío corriente y común. En realidad eras mi prima, mi hermana, antes de ser mi madrina, que ahora eres.

Cerré los ojos y los abrí y ya eras universitaria; en otro parpadeo vivías ahora en los Estados Unidos; flip flop y eras doctora; flip flop y estabas en Tailandia; flip flop y recibo noticias tuyas de cualquier parte del mundo; flip flop ya estás casada, vives en Alemania. En cada vuelta una sorpresa, un regalo a la ciencia, al conocimiento, a la política, a los pumas, a la familia. En todo caso has sido fuente inagotable de sorpresas, con un apego persistente al amor, a la familia, a tus orígenes ¿cómo no estar orgulloso de todo esto? ¿cómo no querer gritarlo a los cuatro vientos en donde cada fin de semana te encuentras para que te cuiden y te traten bien? Afortunadamente no es necesario gritarlo, pues a donde vayas te tratan bien y te rodeas inmediatamente de gente que te quiere y protege. Es cierto, esta entrega está dedicada a ti, pero todo este blog está dedicado a ti, madrinita querida, lo escribo pensando en ti, riendo de algunas ocurrencias o arrugando las cejas extrañada. Esperando reacciones que, afortunadamente, llegan. Entonces mi abrazo es muy voluminoso, es un abrazo de palabras luengas y diversas, un abrazo de días y de meses, de temas, de dibujos, de creencias. Recibe un beso prolongado, abraza a Niv y pasa este cumpleaños que, por allá, hace muchas horas comenzó y, por acá, apenas estamos empezando.


miércoles, 22 de julio de 2009

Las pulcatas 2


El miércoles pasado te receté la primera parte de este testimonio de don Juan López Cervantes, del Barrio de Analco, Puebla. Aquí te pongo la segunda, que complementa a aquella con detalles pertinentes de este líquido vital para nuestra historia.


Los curados

El pulque curado es como el aderezo que se le pone a la comida o como cuando una mujer se pone guapa para verse bien. Así pasa con el pulque, para que les sepa a los paladares exquisitos que no les gustaba el sabor del pulque, pues lo curaban. Había de mango, de huevo, de arroz, de camote, de piña, de tuna. El más famoso era un pulque que se tomaba casi excepcionalmente en la fiesta de Corpus: el pulque de tuna. En su confección se usaba almíbar de tuna, y tenía sus compuestos, algunos le echaban piñón o le echaban cacahuate, rebanadas de plátano macho, entonces eso era el pulque curado de tuna, había de apio. Esos son los que se llaman curados. Después, ya con la degradación de los pulques, había unos que se llamaban curados pero no eran curados, eran licuados ¿porque licuados? Bueno, yo hablo porque yo los tomé, yo los consumí. Para el curado nomás metían a la licuadora la fruta, le echaban el pulque, le ponían azúcar, los menjurjes que nunca les faltan y fermentaba el pulque. Por eso dolía la cabeza con ese pulque, como llevaba azúcar, más el azúcar de la fruta, pues siempre se subía más y hacía más daño. Pero esos eran licuados. Pero el verdadero pulque curado era otra técnica. Había fruta que se maceraba, se exprimía y se colaba, y se le echaba también sus menjurjes, algunos llevaban leche, como el de piñón. Eran pulques que eran muy pesados para la digestión, porque llevaban cosas de mucho peso alimenticio. Esos eran los curados. Así que aquí hacemos la aclaración: uno es curado y el otro es licuado.

Mitos del pulque

El famoso muñequito. El pulque, para acelerar su proceso de fermentación, le echaban babilla de nopal, del corazón del nopal o de las misma penca para que fermentara. Y de ahí vino el ,mito de que le echaban una muñeca de excremento, que le echaban un calcetín calcetero, no no. Lo que pasa es eso, aceleraban la fermentación del pulque, porque mientras no fermenta el pulque le hace a usted daño, es como si tomara usted aguamiel, y eso los conocedores lo sabían luego luego: este pulque está delgado.” “Este está bautizado”, y cosas así, pero no es que haya habido muñequitos. Claro que tampoco eran muy limpios, que digamos. Así como venía, con las manos como las traían: no era muy limpio, nunca fue limpio, para qué vamos a hablar de lo que no es. Vamos a hablar lo que es sincero. Pero todo mundo lo tomaba así, claro que si se pasaba uno le hacía daño. Inclusive llegaba el caso de algunos facultativos, algunos médicos, a recetarles a las señoras que estaban en estado de embarazo que se tomaran su pulque, o a las que estaban lactando, que se tomaran pulque para que los niños tuvieran suficiente alimento. Ese puede ser otro mito.

Los edificios

Había pulquerías en el centro donde se juntaba gente de más recursos, pero la gente verdaderamente pudiente mandaba a sus criados a traer el pulque, tomaban pero no les gustaba juntarse con la raza. Entre esas pulquerías estaban El Gran Salón, teníamos la Jiralda, pulquerías que eran toda un espectáculo ver sus locales, con grandes lunas venecianas, auténticas venecianas, con pinturas, no murales, porque eran pinturas de aceite, pero los señores que pintaban las pulquerías eran verdaderos artistas, ignorados. Yo recuerdo de entre esos murales había uno con la leyenda del Popocatépetl, con el Ixtlachíhuatl convertido en mujer, y un hombre, que era el Popocatépetl, llorando supuestamente. Y estaba en la calle. Otro de los que me acuerdo, en alguna de las pulquerías, creo que en El Detalle y la India Bonita, había réplicas de algunas pinturas de Arrieta. Una de ellas, se trata de que en una mesa están jugando el Rentoy, descalzos, y por debajo de la mesa le está pasando unas cartas al compañero, con los dedos de los pies. Ese cuadro es real, lo hizo uno de los pintores más famosos de la ciudad de Puebla, Arrieta. La réplica era con pintura de aceite pero muy bien combinado.

El Rentoy un juego de cartas que se jugaba con la baraja española que era común entre la gente pobre –por decirlo de alguna manera-, donde cada carta tenía una seña. El que jugaba Rentoy debía de tener una facilidad mental y una vista de lince, porque sacaba tantitito la punta de la lengua y el compañero, porque se jugaba por pareja, debía entender la señal de que tenía un juego grande que se llamaba borrego; luego venía el Pablo, La Malilla, tenía sus diferentes denominaciones y todo a base de señas que el compañero le transmitía al otro compañero para saber qué cartas tenía para poder conformar el juego. Por eso los otros, los rivales, estaban agusados a ver qué señas hacían. Eso era lo interesante de ese juego. Estaba el rey, nomás hacía uno las cejas para arriba y significaba que tenía corona, “tengo el rey”; la jota movían el hombro, en otro movían la nariz. Por eso era simpático ese juego, era muy bonito y se pasaba el tiempo así, ingiriendo pulque. Ese juego se jugaba casi en todas las pulquerías.


martes, 21 de julio de 2009

¡Autogoo...gle!


El sorprendente y generoso Google ha quedado debiendo a millones con su brillante idea de Idea brillante, una chabacana y luminosa iniciativa que buscaba recoger ideas altruistas en la comunidad de internautas mundial. ¿Cuántas ideas pensaban recopilar?, no se sabe, pero de que la situación se les salió de control no hay ninguna duda. Es comprensible que, debido a la inesperada demanda, tuvieran que modificar algunas fechas, algunos criterios, pero la avalancha de ideas recibidas dio al traste no sólo con las fechas previstas, sino con su sistema de información, sus criterios de evaluación y cualquier atisbo de eficiencia que parecían tener en los puntuales requisitos de inscripción, las leoninas cláusulas de participación y los votos de silencio y propiedad que los presuntos ganadores tuvieron que aceptar de antemano.

La recepción de formularios se cerró el 20 de octubre de 2008, en la idea de que las votaciones, de una selección de cien proyectos para elegir cinco de ellos, iniciarían a partir del 27 de enero de 2009. Como se ha comentado aquí y allá, el beneficio económico que Google ofrecía era para la idea en sí, no para sus creadores, pues se trataba de beneficiar al mayor número de gente, de elegir ideas que transformaran realidades a favor de la mayor cantidad de personas, por lo que los individuos tendrían para sí únicamente el gusto de haber ayudado a una gran causa.

Unos días antes del plazo del 27 de enero Google informó que “debido a la gran acogida de este proyecto, el proceso de revisión de ideas está siendo más largo de lo esperado. Vuelve a esta página más tarde o regístrate para recibir un correo electrónico cuando hayamos anunciado las ideas ganadoras”. Afirmaba haber recibido más de 150 mil ideas y nos agradecía por ello, solicitando un correo a donde nos pudiera informar sobre los avances y las nuevas fechas de votación.

Concientes de esa dificultad, los ideosos del mundo han esperado con paciencia el desarrollo del asunto, lo llamativo es que pasan los meses y Google permanece no sólo impávido sino congelado en ese españolado mensaje colocado en enero: “Gracias a todos los que nos habéis enviado una idea…” Hablando en plata, en México actitudes como éstas no sorprenden, los gobiernos tardan meses en responder preguntas ciudadanas, cuando lo hacen; meses en pagar adeudos a sus apurados acreedores, cuando no años. Una simple lista de guarderías a las que se les paga puntualmente cada mes tardó más de treinta días en ser procesada. Estamos acostumbrados a esas tardanzas o a, simplemente, la indiferencia de presuntos patrocinadores de nuestras brillantes ideas, pero de Google, sinceramente, esperaba otra cosa. Cuando menos un sistema de información más eficiente, algo así como: “A vosotros se os quemáis las habas por saber…” o alguna boludez de esa naturaleza, por lo que su ostracismo y silencio absoluto no deja de sorprender seis meses después. ¡Ociosos del mundo uníos! En México, cuando alguien mete la pata, decimos que se metió autogol. No sé qué tan pertinente sea en este caso, pero el nombre de esta empresa brillante y novedosa no ha estado a la altura de su ecuación (10 a la 100), por lo que la imagen futbolera queda que ni mandada a hacer: Gool..gle, pues.

La página de referencia es esta: http://www.project10tothe100.com/intl/ES/index.html



lunes, 20 de julio de 2009

domingo, 19 de julio de 2009

La luna al celofán


La llegada del hombre a la luna no me impresionó objetivamente debido a que no tenía muy claro el que no hubiéramos llegado antes, es decir, no distinguía de bien a bien entre lo que ocurría en las pantallas de los cines y la vida real. De tal modo que la noticia del hombre en la luna la recibí con cierto escepticismo. ¿No se suponía que habíamos ido a Marte ya? Es decir, en los albores de mi doceavo aniversario, las ficciones espaciales y la vida real no tenían una clara frontera. Además la luna no parecía tan lejana. Con la muerte de Kennedy se me había revelado que no éramos gringos y que ese hombre, que mi mamá lloró como a un familiar, nunca había sido nuestro presidente. Ahora los gringos salían con que llegaban a la luna. Ande, pues. Ahora veo el famoso descenso de Neil Armstrong por las escalerillas del módulo lunar en un video renovado por la NASA, lo que en 1969 sólo imaginamos en la difusa señal televisiva que entonces recibíamos en el lejano pueblo. Mi papá tuvo que poner una antena como de treinta metros de alto para recibir unas sombras indefinidas que debíamos interpretar como personas en la brillante pantalla de televisión en blanco y negro –“¿no se enferman tus hijos, Aída?”, le preguntó a mi mamá una tía que nos visitaba de San Francisco cuando nos vio viendo la tele-, inventores que nunca faltan en estas coyunturas descubrieron que, poniéndole un celofán azul o verde la imagen mejoraba considerablemente. Era lo mismo, las manchas oscuras que debíamos suponer que eran personas no variaban sustancialmente, sólo que ahora se veía azules o verdes; otro ingenioso ciudadano descubrió que viendo la televisión reflejada en un espejo mejoraba automáticamente la imagen. El único que tuvo éxito con este método fue el peluquero que tenía una gran luna frente a su silla de trabajo. No sabemos si veía mejor, pero se pavoneaba en las noches en la penumbra de su peluquería a la vista de los caminantes. Así las cosas, aquel 20 de Julio de 1969 vimos una mancha blanca (Neil Armstrong) descender de lo que supusimos era la escalerilla del módulo lunar, a la vez que se nos traducía su famosa frase del pasito tun tun. Estuvimos frente a la tele toda la hora que duró la transmisión, viendo imágenes que incitaban nuestra imaginación (más nos valía), narrada por un extraterrestre de ojos saltones y voluminosas orejas que, años después, cuando la señal fue mejor, comprendí que era un famoso locutor con enormes audífonos. Así pasó ese día. Nuestros vecinos los menonitas no creyeron que hubiera sucedido en realidad y yo estuve unos días pensando en la posibilidad de ser astronauta cuando fuera grande. Fue cuando mi papá llegó feliz a la casa con un pliego de celofán ¡amarillo!


sábado, 18 de julio de 2009

Mercado de Ixtepec


Los sábados de cada semana el zócalo de Ixtepec se llena de comerciantes y compradores de los principales productos regionales. Aunque la actividad es menor a la que hubo durante el auge del café, en los años noventa, el mercado de Ixtepec sigue siendo el centro comercial más grande de la región, aún comparado con los de ciudades de mayor desarrollo como Huehuetla.


El mercado de Ixtepec es la perfecta imagen de una comunidad tradicional que poco a poco ha ido aceptando los cambios obligados por un mundo en perpetuo movimiento. Se ve lo mismo a los adultos totonacas vestidos a la antigua usanza de camisa blanca y calzón del mismo color amarrado a la altura de los tobillos, con huaraches de correas, que a las mujeres, con sus impecables quichquémetl en forma de rombo, se cubren sus blusas bordadas con llamativos colores, una falda blanca amarrada en la cintura con una gruesa y ancha faja de lana; su largo cabello trenzado en una o dos trenzas con una prolongación de listón negro que llega hasta las corvas, pero también se ven rasgos de la implacable modernidad al sustituirse las camisas por camisetas con fotografías de músicos gruperos, o en algunos jóvenes con la imagen del Ché Guevara en el pecho, también otras alusiones a diversas actitudes contestatarias y modernas, como el peinado punk.

Acudí a la casa del profesor Miguel Cano García para que me hablara del problema del agua en Ixtepec, pues no había agua potable en Ixtepec. Tenían cincuenta años con la infraestructura instalada pero en 1999 la gente cargaba cántaros de agua en la espalda desde un manantial situado 500 metros de cerro empinado.

“Este pueblo es un lugar “de en medio” –me dice el profesor Miguel Cano García-, alrededor hay muchos pueblos. Las plazas aquí han sido muy fuertes, solo que la caída del café nos trajo una crisis económica. Pero en el auge del café había tal concentración que uno no podía caminar de la cantidad de gente que transitaba. Siempre se ha dicho que Ixtepec es un emporio para el comercio y yo lo creo así, pues estamos rodeados de poblaciones.”

Se habla del café y del maíz como productos de Ixtepec, pero hay otros productos de consumo regional de los que nadie habla. El chile serrano, por ejemplo, que comienza a ser una de las promesas agrícolas de la región. Así me lo comenta el comerciante Mariano Cano que también enfatiza la importancia del mercado de Ixtepec:

“El comercio del pueblo sí se defiende de toda el área. Tenemos la competencia de Huehuetla que tiene carretera pavimentada, tiene hospital y ha recibido más apoyo del gobierno, pero a Ixtepec no le gana ninguno en cuestiones de comercio. Está Caxhuacan, Hueytlalpan, Zapotitlán, San Miguel Atizayan y ninguno le llega. Será porque es más céntrico, pero no sé la causa, la razón para que Ixtepec sea el mercado más grande de todos. En la época colonial Ixtepec fue un pueblo subalterno, a la zaga de Hueytlalpan, que era el centro. No era municipio, era un pueblo chiquito y Hueytlalpan era la cabecera. Llegó un momento en que se independizó de allá por su número de habitantes y su comercio. Entonces empezó a crecer comercialmente. Los sábados vienen de toda la región, de Tulancingo, Hidalgo, de Zacapoaxtla, de Zacatlán, de Zaragoza y empieza a entrar de Veracruz, de donde se trae mucho maíz. Sí es un poquito grande. Y también es más accesible por el trazado de sus calles, a donde se entra fácilmente.


viernes, 17 de julio de 2009

Billie, 50 años


Este día de 1959 muere una de las leyendas de la comunidad afroamericana en Estados Unidos: Billie Holiday.

Para la Historia, Billie nos demuestra que la lucha contra la opresión y la injusticia puede darse en muchos frentes. Billie Holiday enfrentó con su voz el último desenfreno del racismo de los años cincuenta. Lo hizo con gran dignidad. Su estrellato era ambiguo: entraba a los hoteles por la parte trasera, pues era la única negra de la orquesta, y en las noches embrujaba con su voz a los empresarios que le prohibían la entrada principal.

En el ámbito estrictamente musical, Billie dio una relevancia al estilo personal del solista, creo un fraseo tan característico que convirtió a su voz en un instrumento conductor de la orquesta. Billie Holiday, muere este día víctima de sus excesos.



jueves, 16 de julio de 2009

Jueves de suspenso


Contenido de una caja de cassettes hallados en una bodega de la Universidad de Puebla, vinculados a los asesinatos del negociante de arte Raymundo Ortiz y de su acompañante, la fotógrafa Nadia N., ocurridos el 10 de agosto de 1994.

Tape 26 B
Rótulo: La cita


Ortiz en su cuarto de hotel, en la calle, en un bar. Ambiente nocturno del barrio de los Sapos y del Barrio del Artista. Interior noche, en su habitación, habla por teléfono.

- ¿Don Mario?
- Deje en paz el tema del cuadro de Correa.
- ¿Qué pasa?
- Es una mala historia. Dígale a Raúl que la cosa quema.
- Pero… ya he hecho un trato a través de Castro.
- Deshágalo ¡de inmediato!

Ortiz frente al espejo del lavabo. Suena el teléfono.

- Lo espero en la 5 Poniente y 2 Sur, a las ocho en punto.
- ¿Cómo lo reconozco?
- Póngase frente al cajero automático del banco. Yo paso por usted. Traiga todo el dinero.
- Por supuesto.
- ¡Todo!, Ortiz. Y non trate de pasarse de listo, con esta gente no se juega. CORTE.



miércoles, 15 de julio de 2009

Las pulcatas


Estoy entusiasmado con el entusiasmo que el Ayuntamiento mostró con mi proyecto de Historia oral: Cien años de recuerdos poblanos, que en realidad ya no es proyecto, pues llevo catorce meses trabajando en él, haciendo entrevistas a poblanos sobre sus recuerdos de la ciudad de Puebla y a la fecha he recopilado 157 recuerdos, más siete que se agregan esta semana y que aún tengo que revisar. Mi proyecto justamente busca apoyo para complementar esta investigación con cincuenta entrevistas más en los próximos ocho o diez meses. Creo que la parte difícil es la que está terminada, que son las primeras décadas. Tengo entrevistas hechas hace veinte años, otras hace una década, muchos de mis entrevistados han muerto ya hace tiempo. Otros, por simple edad, les seguirán en poco tiempo. Algunos de ellos fueron testigos y víctimas de la revolución, tuve la oportunidad de escucharlos y grabarlos. Uno de los más singulares es don Juan, un pequeño ancianito de Analco que ha sido líder de las mejores causas de su barrio, las que buscan el bien común y el mejoramiento de las condiciones urbanas y humanas de los alrededores.

Don Juan López Cervantes casi no ve a sus 84 años, sus ojos se empequeñecen tras gruesos cristales montados en una poderosa armadura negra que domina su rostro redondo. Usa el pelo a cepillo, abundante y blanco, que contrasta con su tez morena. Ostenta con dignidad dos o tres dientes en una boca habilitada para hablar largo y tendido. Don Juan es un mago para decir palabras, una fuente poblana con olor a pueblo y a trabajo y a ingentes necesidades. De todo habla él, de política, de arquitectura, de la Asamblea de Barrios -que dirigió-, de las fábricas textiles, de la pobreza, de las artesanías que ahora procura. Te quiero obsequiar su testimonio sobre las pulquerías, que tendré que ponerlo en dos partes, pues al final habla de los curados y los mitos del pulque, que no te puedes perder si te resulta interesante el tema.

Las pulcatas
Don Juan López Cervantes (1923)
Analco, Puebla

Las gentes que trabajaban en la industria de obreros era gente trabajadora que no tenía mucho para gastar y que se alegraba, entre comillas, en el pulque. Por eso quiero referirme a las pulquerías como punto de reunión, eran unos establecimientos que consumían del mejor pulque que venían del estado de Tlaxcala, de Puebla, inclusive de Hidalgo.

Para hacer una especie de cronología –o no sé cómo se le llamaría-, alrededor de las estaciones había muchas pulquerías. Lo que a mi me llamó siempre la atención, desde chamaco, fueron los nombres que tenían esos establecimientos. Por ejemplo, allá en la 11 y la 10, había una pulquería que se llamaba La sangre manda, había la Rielera, había El pueblo feliz, en la 9 norte y 8 poniente; había la estaba la Traviesa, en la 9 norte y 6 poniente; estaba Juega el gallo, en la 5 norte; por ahí estaba el Farolito, lo que después fue el Farolazo, pero primero fue el Farolito, que estaba enfrente de la plaza de la Victoria; la Mera penca, que después se llamó la Gran Penca y se pasó para allá entre la 8 y la 6; estaba la Gloria, que era una pequeña pulquería que después, al agrandarse, se llamó la Gloriosa, y así podría yo seguir enumerando cantidad de pulquerías en donde se reunía la gente, la más trabajadora y donde se juntaban los mecapaleros. Los mecapaleros eran las personas que se dedicaban a cargar los bultos, las canastas en los centros de abasto, como era la Victoria, que era el polo económico en Puebla de verduras y productos del campo. Entonces estaba ahí La Dama de las Camelias, estaba La raza, estaba El Popo, El Coco, La Chiquita, Los sueños de Baco, Voy con fuerza, que es de las pocas pulquerías que existen, está en la 14 y la 5 Norte, ahí todavía existe la pulquería. Estaba Acapulco, Rincón Brujo en el barrio del Refugio, después viene El Sabrosón; Ahí está el detalle, yendo a San Alfonso, sobre la 18 Poniente y 9 Norte.

Entonces, esas pulquerías se nutrían de la gente de los mercados, de los obreros que había alrededor de esos rumbos, porque ahí había muchas fábricas textiles como La Tatiana, La Leonesa, Angélica, La Moderna, muchas fábricas textiles que daban mucho trabajo a mucha gente y por eso ahí se reunían las gentes a descansar un rato y, claro, como siempre, había quien se excedía, pero entonces no había alcoholes de otro tipo mas que había pulque. Sí había una cosas que se llamaba el caliente, había una vinatería que se llamaba la industria, y ahí vendían un alcohol al que revolvían una piedra llamada alumbre, y eso hacía que la persona que lo consumía se le hincharan sus pies, por eso entre la gente pobre de nosotros le llamábamos -a esa cantina vinatería-, le llamábamos El cementerio de los elefantes. Estaba en la 16 poniente y 5 norte. Apenas hace poco tiempo la acaban de quitar, todavía existía. Había otra que se llamaba La Cámara de Gases. Esos eran los nombrecitos folclóricos que salían del pueblo, no salían de nadie más, y aparte de que ahí se juntaban los dirigentes y los líderes de aquel tiempo, porque debo de enterar que los principales introductores de pulque son gente connotadas que ahora ya son millonarios, uno de ellos fue Luis Flores, otro señor fue Reyes Huerta, ahí comenzó a hacer sus dineros. Ellos fueron trabajadores de una introductora mayor que se llamaba La Ñora, tenía su encierro en la 34 poniente y 9 norte. Fueron sus jicareros y ayudantes en el transporte y en el manejo del pulque y después se volvieron ellos distribuidores. Luis Flores fue después dueño de una cantidad de terrenos enorme, ahí donde ahora es Abastos, el Rancho del Conde era de Luis Flores. Y se hizo multimillonario. Y qué decir de Reyes Huerta, que gracias al pulque hizo su fortuna y de ahí...

Calidades

También en los pulques había clases, había pulque pulque, pulque fino, que era de maguey manso, que era un magueizote grandotote, era el mejor pulque, se decía que le faltaba un grado para ser carne, nomás le faltaba el hueso, y luego había pulques corrientes que eran de maguey corriente, que esos por lo regular se daban aquí alrededor de la ciudad. Lo que diferenciaba a unos con otros era que el pulque bueno, el bueno-bueno, no hacía mal al estómago, era una cosa buena; en cambio el otro, que le decían choco, entre los peladitos le decíamos el Choco, ese pulque era de maguey corriente y hacía muchas veces daño al estómago, le soltaba a uno el estómago. Por eso en las pulquerías decía: pulques finos de Nanacamilpa, o pulques finos de Apan, de Atayangas, que eran los pulques muy finos, los de Tlaxcala, pulques de maguey manso, un maguey que hasta se veía azul. Y los introductores, como siempre, revolvían uno con otro para que no sintiera uno feo, pero en eso se diferenciaban los pulques.


martes, 14 de julio de 2009

La lucha diaria


Transitaba ayer lunes con mis terribles preocupaciones a cuestas en mi vehículo destartalado, escuchando las noticias en el radio mientras manoteaba con repartidores de volantes, chicleros, limpiaparabrisas y vendedores de chácharas urbanas. Le di un peso a un anciano que estaba paradito en la calle, sin pedir pero con cara de hambre y el brazo estirado. La radio competía en volumen con el escape de autobús 77-A que, antes del verde en el semáforo, se me adelantó y se puso en mi carril. Está bien, tengo que reconocerlo, yo iba neurótico, y ese chofer me puso más. Le dediqué un disimulado corte de manga. A estas alturas del boulevard Hermanos Serdán, entre Valsequillo y Plaza Dorada, la calle está infestada de propaganda electoral. Ya se acabó, ya quítenla. Los excandidatos sonríen bobalicones a los incautos electores; la mayoría perdió, por cierto. Si, sí… tú ganaste, que te aproveche la sonrisa, pues. Señito, súbase a la banqueta, se la van a llevar… El ruido de las sirenas de una ambulancia que pasa a toda velocidad entre las filas de autos me trae la imagen de un brazo inerte colgando de la camilla, no sé por qué. Eso del brazo lo traigo desde anoche. Tal vez alguna foto que me impresionó, creo que hasta soñé con ella. Espero que Tes haya salido ya y esté en la entrada del Cench lista para subirse.

En una de las noticias el presidente Calderón, aprovechando el micrófono en un encuentro nacional de vivienda, se esmeraba por parecer verosímil. Le subí al volumen.

“… mi gobierno seguirá firme en la lucha para garantizar la seguridad de las familias”

¿A qué seguridad se referirá? –pensé al tiempo que advertí el amarillo y frené en el alto. ¿Garantizar la seguridad alimenticia, o la laboral o cuál? Pero Felipe estaba inspirado:

“El luchar por la seguridad no es en menoscabo de luchar por recuperar el crecimiento económico y el desarrollo con justicia; es más que la lucha por la seguridad, es la lucha por establecer una premisa fundamental del crecimiento que es la certeza jurídica”.

El Cench estaba a la vista. La lucha por los carriles de la derecha era encarnizada, en medio de camiones y combis que se paran de súbito para arrojar pasaje. También hay que luchar por un breve espacio donde pararme a recoger a Tes. Ya vi al franelero y él ya me anotó en su lista mental. ¡Soy víctima de los franeleros! Trataba de entender esa última frase del presidente Calderón que había alcanzado a escuchar. Un verdadero cartel de lucha libre y lucha reglamentada. No basta con luchar, pensé. Hay que actuar, como ahora lo hago yo para estacionarme. Hay que calcular. No basta decir que lucha por recuperar el crecimiento económico y el desarrollo con justicia. Tiene que hacer algo con las reservas que todavía quedan. Tiene que hacer algo contra los monopolios y contra los cacicazgos que tienen a México postrado desde hace un titipuchal de años. No luchar por establecer premisas, sino establecer las premisas con el poder que le otorga la presidencia, ahora que perdió el congreso. Ahí estaba Tes, afortunadamente. Siempre apago el radio con ellas, para evitar interferencia entre nosotros.

- Qué onda pá…
- Todo bien –respondí confundido.



lunes, 13 de julio de 2009

domingo, 12 de julio de 2009

Todos a la Uap


El primer signo de pobreza se presenta en el tiempo libre de las familias. No hay dinero para ir más allá de la esquina; luego la crisis impacta en la vestimenta familiar, los tenis de unos y otros comienzan a mostrar signos de vejes, el color blanco de la lona se convierte en un gris cielo y los pantalones de mezclilla comienzan a abrir pequeños hoyos deshilachados por aquí y por allá. Luego la pobreza se manifiesta en el refrigerador y la alacena. Súbitamente se ven despojados de cereales, jamón, mermeladas y otros comestibles que pasan a formar parte de los manjares exquisitos de temporada (de pago); cuando la crisis llega a la azucarera y al salero las cosas están saliéndose de control. Una vecina vino hace pocos días a solicitar diez pesos para la compra de tortillas. Le dimos los diez pesos pero no quisimos investigar con qué las iban a acompañar. Con el paso de los meses las familias nos hemos convertido en los magos de los frijoles. ¡Qué alimento tan versátil es esa leguminosa! Tal vez no sea leguminosa pero sus facultades son luminosas, por lo que le queda bien ese género alimenticio. Y, por cierto, tal vez no sea género, sino familia. Pues qué agradable familia. Una verdaderas especialidad es la que hemos hecho de las enfrijoladas que, con muy poco, quedan deliciosas. En omelet para las mañanas, en tostadas, salidos de la olla (en agua y sal, decía mi mamá), refritos con tortillas y para acompañar una infinidad de otros alimentos: chicharrón en salsa verde, chilaquiles y hasta hot dog. Le ponemos frijoles a todo o, mejor, acompañamos todo con frijoles. A veces frijoles con frijoles.

Y luego la crisis llega a lo inevitable: la educación de nuestros hijos. La pobre dueña de la escuela donde Tes acaba de terminar su secundaria ya no podrá estrenar BMW este año, tendrá que usar el del año pasado. El 90 por ciento de los egresados no podrá proseguir sus estudios en su preparatoria particular y buscará acomodo en la prepa casi gratuita de la Universidad Autónoma que, entre otras cosas, está entre las mejores, académicamente hablando. Los que han logrado sufragar el gasto del examen de admisión (750), que para tener posibilidades de aprobarlo tendrán que tomar un curso intensivo (de mañas y algunos conocimientos) en la propia universidad, que también cuesta 750, han tenido que hacer esos pagos con antelación. Muchos sencillamente no pudieron ni eso. Los que sí, tendrán que luchar cuerpo a cuerpo con una multitud para alcanzar un espacio en las abarrotadas preparatorias de la UAP. Cuarenta mil de ellos no lo conseguirán, tan sólo en la ciudad de Puebla. Para darte una idea, Tes estudia actualmente su cursillo en una de las cinco sedes disponibles, curso vespertino. Ahí hay veinte grupos de cuarenta alumnos cada uno aprendiendo (las mañanas y algunos conocimientos) para presentar el examen de admisión. La lucha será feroz. Un porcentaje grande de los que no lo consigan, es decir, de los cuarenta mil, tendrán que ir a las tenebrosas escuelas patito que pululan por toda la ciudad y que reciben sin ningún miramiento a quien les pague sus modestas colegiaturas (porque hasta eso, son tan baratas como malas), que dentro de tres años arrojarán algunas decenas de miles de estudiantes mediocres, mal formados y sumamente angustiados que intentarán aprobar el examen de admisión ¿de dónde crees?, pues de la UAP, para intentar cursar alguna de sus licenciaturas. Miles y miles quedarán en el camino, rechazados por la institución pública, e irán a formar parte de las centenares de universidades patito que, en cuatro años, les darán un título de pacotilla que les servirá para esquilmar a pobres clientes que no tienen con qué pagar un abogado de postín. Un círculo vicioso, este de la crisis, que no nos hace pasar un mal año, o una mala década, sino que nos hace daños generacionales que nos duran la vida entera, que marca, ha marcado y seguirá marcando el destino de cientos de miles de familia, de la otrora clase media, que ahora hemos pasado a formar parte de ese torbellino. Por cierto, la noticia de hoy es que la maestra Gordillo, con su emblemática sabiduría, será la encargada de asignar las nuevas miles de plazas de maestros que el gobierno ha dispuesto para paliar la crisis educativa del país. Aquí, Mario Marín ha sido destapado para la presidencia de la república por un priísta destacado y sólo nos falta que confirmen a Juanito como director del Conacyt. Pero vamos, no hay por qué estar tan pesimistas.


sábado, 11 de julio de 2009

El niño ahogado


El viejo dicho que “ahogado el niño se cierra el pozo” es una falacia. No hay tal, el pozo se cierra cuando la muerte del niño de hace pública, cuando es el colmo la corrupción y el desenfreno por ganar todo lo que se pueda del gobierno, donde está su compadre. La falsa preocupación de esa famosa frase del niño ahogado es en realidad la justificación para salirse por la tangente y expresar una ruidosa reclamación, que es lo que se espera de todo funcionario: ¡Godínez, basta de holgazanería, póngase a trabajar!

Tal es el caso de la guardería de la familia Zambada, que desde hace dos años fue denunciada al gobierno de México por autoridades de Estados Unidos como lavadero de dinero sucio y que nada se había hecho al respecto. Ahora que salen las listas de guarderías del IMSS y se pone en evidencia la -por decir lo menos- negligencia de las autoridades, éstas afirman que sí, que en efecto desde 2007 está “siendo investigada”. Pero los ejemplos te los puedo envolver por kilo, para consumir aquí o para llevar. El gobernador de Sonora, en expresiva retórica ranchera, reclamaba que la guardería ABC había sido notificada sobre el riesgo de los materiales de su falso plafón ¡desde 2005!, golpeando demagógicamente la hoja que así lo señalaba y que, oh sorpresa, había aparecido en su mano en medio del discurso. El niño ahogado se ahoga, en realidad, hasta que su pequeño cadáver sale flotando en las pantallas de la televisión o en periódicos de circulación nacional. Entonces –hasta entonces- hay que correr para tapar el pozo. Cesar de inmediato a Godínez por irresponsable, meter al licenciado un par de días al bote, balconearlo gacho, pues (“te tocó, compadre”), enterrar en la cárcel al primo de Godínez, que era el encargado de sellar la papelería y esperar que baje la marea.

Por desgracia es una anomalía que se presenta en toda clase de instituciones. Hasta las más calladitas y disimuladas. Hay casos en los que vemos ahogarse literalmente al metafórico niño sin que nadie haga nada. Mi amiga Aurelia Hernández Yháuitl, del Archivo Municipal, me pide que divulgue un urgente llamado a las autoridades de Veracruz.

La fotografía que acompaña esta entrega corresponde a la biblioteca del Instituto de Investigaciones de Antropología de la Universidad Veracruzana, en Xalapa, y el brillo del mosaico no se debe al afán pulidor de sus empleados, sino al agua que inunda toda su superficie y llega a los entrepaños bajos de los estantes. Este año han sido por lo menos dos las inundaciones, pero además en el techo las lámparas se están desprendiendo, al igual que el plafón. Esta biblioteca alberga tesoros como la Recopilación de leyes de los reinos de Las Indias de 1681, con 4 volúmenes; un libro autografiado por Álvaro Obregón, así como Códices (algunos originales), una colección de leyes y decretos del Estado de Veracruz de 1824 a 1917, y muchas otras obras valiosas. Además de miles de libros, claro. Las autoridades correspondientes fueron alteradas desde el primer chapuzón, pero no movieron un dedo, “no hay dinero para salvar libros viejos”, en cambio le metieron una buena lana al cambio de duela del gimnasio donde juega el popular equipo de los Halcones.

Por aquí y por allá, a lo largo y ancho del país, surge un olorcillo muy desagradable de putrefacción. Son niños, todos ahogados, que esperan su santa sepultura hasta que un reportero o un funcionario ardido o resentido lo saque a la luz y lo divulgue a escala nacional. Entonces sí, todos hacemos un escándalo.


viernes, 10 de julio de 2009

Curso del Guajo


Invitación de mi amigo el Guajo (alias Rafael Rebollar). Servido, mi buen.
Francisco Sosa 29, Coyoacán, DF

***
Bienvenido, José Luis, es un honor.


Memoria e intimidad


Muchas actividades humanas conllevan el establecimiento de relaciones atípicas entre los prestadores de un servicio y sus receptores. Es común percibir la intimidad que establecen los médicos, los abogados o los psicólogos con sus pacientes y clientes. O la extraña intimidad materialista del fontanero, que va y mete las manos en nuestros excusados, en nuestras regaderas y en otros rincones de acceso restringido de nuestros hogares. Hay actividades que penetran en la intimidad de manera invasiva, en tanto que otras sólo lo hacen colateralmente. En casa nos gusta ver un programa de tatuadores estadunidenses que establecen con sus clientes una rara y efímera intimidad debido al contacto corporal en lugares muy específicos del cuerpo; entre tanto, mientras son tatuados, los clientes explican las razones de su petición y muy frecuentemente explican sus vidas en unos cuantos minutos. Y si no sus vidas, por lo menos el detalle vital que los anima a seguir viviendo, o luchando, o la esperanza de que algo suceda o no vuelva a suceder.

Mi trabajo de entrevistador de personas tiene mucho de eso e, incluso, va más allá, pues no son los cuerpos, ni sucesos traumáticos, ni dolencias o pecados o litigios legales lo que busco extraer de mis entrevistados, sino recuerdos depositados en las memorias individuales, muchas veces largamente ignorados por el hipocampo y súbitamente convocados por un impertinente semidesconocido que llegó a sonsacarlos. Al interrogar a mis informantes, sobre todo si son ancianos, sobre detalles olvidados de sus vidas, una extraña luz en sus miradas me permite percibir un estado anormal de intimidad entre ambos. Ni mejor, ni peor, ni buena ni mala, anormal, porque escapa a la normalidad de una relación entre dos personas de edades desiguales. Se crea un espacio íntimo basado en el recuerdo de sucesos poco recurrentes, definitivamente individuales, muchas de las veces ignorados e, incluso, despreciados por sus seres queridos. “Otra vez mi abuelito con sus historias”.

La intimidad provocada por los recuerdos es sutil pero profunda, quedo yo con una deuda moral al conocer detalles que casi siempre son ocultados a los desconocidos; pero también, frecuentemente destapo una arteria memoriosa de la que fluyen –si mi famosa impertinencia lo permite- no sólo recuerdos verbales e imágenes de tiempos remotos, sino imágenes vivas que los ancianos ven frente a ellos, olores y sonidos que concurren felices o angustiantes y que yo percibo en sus facciones. Recuerdo cómo a doña Mary, en sus noventa y tantos, súbitamente le brotó la griveriana música de Júrame en medio de la plática; o el olor de los moles molidos durante días por una niña esclavizada, Rosita, que ahora era una anciana que no estaba conmigo, sino que estaba allá, en aquella cocina de su tía moliendo y remoliendo las semillas. Desconozco el derecho que tengo para estar ahí pero, al final, todos estamos entre agradecidos y avergonzados. Hay, a partir de ese momento, un extraño vínculo que no es amistad, ni cariño, ni familiaridad. Lo único que queda es esa rara intimidad que hoy me he propuesto describir, sin conseguirlo.

Guardo en mi corazón el sentimiento por esas personas que deciden abrirme sus vidas y quedo en deuda con ellas, pero ignoro sus sentimientos hacia mi persona. No sé si seré recordado como el paciente escucha de sus recuerdos íntimos, o como aquel impertinente que llegó ese día, robó con su electrónica la voz y los recuerdos y se fue para siempre jamás. O tal vez, sin tanto dramatismo, si seré acaso recordado, en cuyo caso ese cuento de la intimidad no es más que eso, puro cuento.


jueves, 9 de julio de 2009

Jueves de suspenso


Contenido de una caja de cassettes hallados en una bodega de la Universidad de Puebla, vinculados a los asesinatos del negociante de arte Raymundo Ortiz y de su acompañante, la fotógrafa Nadia N., ocurridos el 10 de agosto de 1994.
Trascripción.

Tape 25 b
Rótulo: Ray escondido

En esta historia no es posible ocultar la espantosa situación económica de la empresa de Pablo, mi jefe, que me retrasa las quincenas y me chiquitea los viáticos. Eso sí, exige modales y vestuario impecables. “Debemos parecer yuppis, mi Ray”. Hay que aparecer muy prendiditos, mamones, hay que ser muy finos. Trato de cumplirlo al pie de la letra, aunque a veces es difícil parecer un yuppi con los bolsillos rotos. La crisis nos está pegando duro. Vine a Puebla por necesidad, porque necesitaba el dinero. Yo no sabía nada sobre esta pieza, robada, de la Virgen de los Remedios. CORTE


miércoles, 8 de julio de 2009

Pa que te conformes


Un hombre montado sobre el poste de afuera de mi casa en Puebla. De su mano pende un cable negro que atraviesa la calle. Buenas, me acerco ¿qué está haciendo? ¿Por qué, oiga?, me dice desde arriba. Porque esta es mi casa y esa gran rama que acaba de trozar es de mi árbol (mi adorado Ficus que sólo yo cuido). Pero la banqueta no es suya, me responde altanero, mientras se baja del poste. Además, no me puedo subir porque hay muchas ramas, debería podar el árbol, está usted obstruyendo las vías de comunicación. Pues eso no lo voy a discutir con usted, le respondí y me di la vuelta. ¿Pertenece a Telmex, verdad? Ya le dije que sí, me responde –no me había dicho nada-, ahí está mi camioneta. En efecto, ahí estaba su carrito con el logo de Telmex. Me metí a la casa más bien enojado. El grado de irritabilidad en este país es muy alto y los altercados entre la gente están a flor de piel. Busqué un papel y un lápiz para apuntar el número de la unidad y sus placas, pero como apenas estaba empezando a colocar el cable, no me apuré. A los cinco minutos salí, pero ya no había nadie. El “técnico colocador de cables telefónicos”, como diría el doctor Chunga, había desaparecido. Pero de recuerdo me dejó esta pequeña demostración de barbarie que ilustra la foto: la rama destrozada y muchos metros de cable telefónico literalmente tirados en el arroyo de la calle. Cuánto despilfarro por una débil queja de un vecino cualquiera. Si opera así esta empresa que supuestamente es modelo de empresa en el país, qué podemos esperar de las mediocres. Cuánto resentimiento alberga el corazón de este hombre que decidió abandonar sus tareas y dejar tirado el cable. ¿O era un ladrón tratando de meterse a mi casa con el garlito de la instalación de un cable, sorprendido con mi llegada? No lo sé. Voy a recoger el cable y a acabar de cortar la rama, con más pena que resentimiento.


martes, 7 de julio de 2009

Louis


La primera vez que escuché música de Louis Armstrong fue en el patio de mi casa. Detrás de la barda que dividía un solar en dos patios, mi tío Bilo entonaba con su valiosa trompeta, a la luz de la luna: A Kiss To Build A Dream On, fuera del alcance de alguno de sus diez hijos. Él no advertía mi presencia y eso le daba un placer adicional a mi voyeurismo auditivo.

El mes de Julio fue el elegido por el destino para traernos a Louis Armstrong y, también, para llevárselo. Con sólo dos días de distancia, el genial trompetista del jazz estadunidense nace en 1898 y muere en 1971.

Atrás quedaba el chavalo negro que interpretaba canciones por unas monedas en los barrios negros del Missisipi; atrás quedaban las humillaciones juveniles por tener un gran talento y ser más negro que el petróleo, lo que en los primeros años del siglo veinte era una flagrante anomalía; atrás quedaban muchas vidas vividas en una sola: la del hombre que triunfó con su trompeta al hombro; la del cantante de jazz que al final tuvo todo, porque él dio todo para tenerlo.


lunes, 6 de julio de 2009

Perdimos compadre


Dice la anécdota que así recibió el anciano presidente Adolfo Ruiz Cortines a su compadre Muñoz para expresarle con cínico humor que había decidido elegir a Adolfo López Mateos para sucederlo en la presidencia de México: ¡Perdimos, compadre!
Con un semblante similar los cínicos anulacionistas amanecimos hoy con la noticia nada sorpresiva de la aplastante victoria del PRI y la consecuente derrota del ineficaz Partido Acción Nacional. Amén de la victoria que cantan algunos anulacionistas con su 6 % nacional (10 en el DF), lo cierto es que contribuimos poderosamente a la victoria priísta y la derrota de todos los demás (con excepción de los oportunistas verdes que ahora serán el fiel de la balanza y que venderán mucho más caro su frívolo amor… a quien se deje)

En Puebla todo transcurrió “normalmente”, como nos tienen bien acostumbrados los gobiernos priístas desde hace mucho tiempo. Se reportaron 163 incidentes y durante todo el día, según informa La Jornada local, los partidos de oposición “denunciaron el uso del aparato gubernamental del estado y los municipios a favor del tricolor, la utilización de la fuerza pública para amedrentar a los ciudadanos, así como la injerencia de la iglesia católica con llamados a votar por el PRI”. Por alguna razón no nos sorprende. Carro completo para el PRI y más soberbia y sumisión entre gobernantes y gobernados los próximos tres años.

Triunfo pírrico, sin embargo, es el que logramos en nuestra modesta casilla electoral del distrito 11 de la ciudad de Puebla, sacando un dignísimo tercer lugar, a sólo dos votos del partido tricolor. Así quedó en la sección 1186 básica, contigua 1 y contigua 2: PAN con 364, PRI con 166 y Nulos con 164 votos. El abstencionismo –de acuerdo a un consejero electoral Sergio Cházaro- fue de 60% en el Estado, mientras que a nivel estatal los anulistas logramos el 8%

Al mal tiempo buena cara. Ayer pudimos ver que, luego de tantos esfuerzos y dineros metidos en la organización electoral, el IFE demostró una vez más su mayoría de edad para la realización de estos eventos que marcarán la pauta de la política mexicana en los próximos años: elecciones libres y pacíficas y votos bien contados en la mayoría de los casos, donde sucesos lamentables como el de la Costa Grande de Guerrero, donde unos sicarios degollaron a un grupo de votantes, son ahora excepciones extraordinarias que tienen más que ver con el estado de violencia que priva en muchas entidades, que con la elección misma. Y otra cosas chuscas y muy acartonadas como el mensaje del consejero presidente anoche al cierre de las casillas de votación. Con su magnética personalidad, don Valdés Zurita se las arregló para de-le-trear un mensaje muy cursi sobre la democracia, a la vez que traducía –supongo- sus propias palabras en lenguaje de sordomudos. Francamente patético, al igual que el presidente Calderón, con cara de asterisco perdedor, tratando de convencer a los mexicanos de que debemos tratar de convencer a los del PRI para que no abusen de las prerrogativas de su victoria. Fuera de eso, el IFE demostró que está maduro para llevar a cabo elecciones plausibles, ahora falta que los partidos nos permitan abrir una rendijita de expresividad a los ciudadanos y podamos ver, en un futuro no muy lejano, elecciones donde elijamos autoridades preocupadas por resolver los incontables problemas nacionales, pues sin casi ningún recurso de organización, en unas cuantas semanas, los abstencionistas demostramos que estamos ahí, dispuestos a jugar el juego de la democracia, humildes incluso, en espera de algún día poder expresar nuestra opinión con mayor provecho. Entonces se puede decir que sí ganamos.


domingo, 5 de julio de 2009

Las fuentes


En la sección de investigación histórica del Museo de las Telecomunicaciones yo me dediqué a investigar sobre una historia que me interesaba en grado familiar, el telégrafo Morse en México. Me metí meses y años en el Archivo General de la Nación, en Lecumberri y la hemeroteca nacional en ciudad universitaria. Con ayuda de jóvenes de servicio social peinamos los diarios del siglo XIX y extrajimos todas y cada una de las noticias publicadas sobre el telégrafo, así como cada uno de los expedientes de las Secretaría de Fomento (después de comunicaciones y transportes), Sección 5 del AGN, desde 1853 en que don Juan de la Granja lo presentó al gobierno, hasta el final del Maximato, en la presidencia de Abelardo L. Rodríguez, cuando la telegrafía Morse inicia su prolongada decadencia que culmina en 1992, en que se cancela oficialmente su uso. También tuve el privilegio de trabajar en el llamado “archivo histórico” de telégrafos nacionales, que era en realidad un centenar de cajas humedecidas que estaban apiladas en un cuartucho del centro del pueblo de Tlalpan. Ahí atendía un “archivista” con corazón de sastre que todo el día hilaba sobre cortes de pantalones y sacos de vestir sentado en una silla. Acomodé una mesa destartalada y me puse a revisar expedientes antiguos sobre la instalación de líneas en la república mexicana. Revisé cientos de papeles que, en diversos formatos, anunciaban muertes de trabajadores en las selvas y los desiertos, el robo de alambre y de urgentes necesidades de inspectores atorados en aquellos Lares. Por supuesto, centenares de documentos jubilosos que anotaban la apertura de innumerables oficinas en todos los rincones del territorio nacional. Todo eso fue puesto en fichas de cartón que aún conserva el archivo del Museo Nacional de las Telecomunicaciones, que afortunadamente permanece en las confiables manos de Manuel Rosales, compañero de aquellas andanzas, que ahora es un especialista en piezas museográficas de la gran familia de las telecomunicaciones, una veintena de sistemas eléctricos que nacen y mueren entre el telégrafo y el internet.

Así transitaron por mis ojos intimidades telegráficas de los tiempos de don Benito y Maximiliano, del largo y fructífero periodo porfirista (sin ninguna duda la época dorada del telégrafo Morse), la traumática Revolución que diezma su infraestructura y su decadencia final, cuando aparece el teletipo (1933), a la vez que la telefonía y la radio se fortalecían, convirtiendo al lenguaje de los puntos y las rayas en una copia infiel de nuestras palabras. Punto raya, raya punto, que necesitaba de un especialista para descifrarlo, ahora podíamos hacerlo directamente. Como aquel cuento de Woody Allen:

– Bueno ¿Rico?
– – Sí…
– ¿Rico?
– Bueno…

Estuve seis años en la Oficina de Investigaciones Históricas y Museo de las Telecomunicaciones, que era su nombre oficial. Casi no me veían por ahí, pero mis informes demostraban que ahí se estaba haciendo algo y que no había nada qué reclamar, pues se tenían que trabajar en las fuentes. Esos informes se convirtieron en capítulos y veinte años después en el libro La Raza de la Hebra, la historia del telégrafo Morse en México. Y de mi jefe, el viejito aquel parecido a Caneti, con el jacarandoso nombre de Rafael Hernández, inevitablemente “jibarito”, tuve la mejor relación y estaba orgulloso de nuestro trabajo. Murió un día por la amargura de pequeños problemas que le dio tedio remediar. Prefirió morirse.


sábado, 4 de julio de 2009

Bueno para nada


Estoy de acuerdo, el voto nulo beneficia al partido ganador y presuntamente este será el viejo y conocido PRI, pero ya he explicado que un presunto triunfo del PAN no cambiaría en absoluto las cosas en mi vida. Y sí, se trata de mi voto. Como en tu caso se trata de tu voto, y vas a hacer lo que te de tu regalada gana con él. Las elecciones son los únicos momentos en los que en verdad mi voz es capaz de escucharse en el escenario político de México, después se olvidan de mi, igual que de ti. ¿Cómo no aprovecharlo para manifestar mi antipatía por el desastre nacional? Me queda claro por qué pueda molestarle a don Beltrone, a Gérmen Martínez, al niño verde y a doña Lombriz; a Henojosa, el góber precioso y los enigmáticos dueños de las guarderías subsidiadas por el IMSS (parientes de todos ellos), pues mi voto nulo ataca definitivamente sus intereses políticos y comerciales ¿pero a ti? No encuentro la razón para que estés tan ofendido, como si la desaparición del PDS o del PDM fuera un asunto importante para algo. Entiendo que hayas decidido votar por algún partido político para el presunto equilibrio de las fuerzas en el congreso. Bien, ojalá lo logres, pero mi voto, mi humilde voto unipersonal estará dedicado al despilfarro de un antiguo hartazgo que traigo atorado en la garganta desde hace años. Nulo contra la nulidad, nulo contra la anulación de nuestras expectativas ciudadanas, nulo como la eficacia de los políticos mexicanos, nulo como nuestras políticas sociales, laborales, económicas, sanitarias, educativas, industriales, agrícolas, judiciales, culturales, científicas, deportivas. Nulo como la selección nacional. Nulo, nulo, nulo. Y nulo. Es mi prerrogativa.


viernes, 3 de julio de 2009

Rey Lagarto


“Veo una serpiente
tratando de morder un ratón;
veo un ratón que quiere ser mordido
por una serpiente indiferente;
veo un ratón solitario,
una serpiente solitaria,
una mordida indiferente...
¿Ustedes no lo ven?
¿Por qué no lo ven?”

Un día como hoy, un irreconocible “Rey Lagarto” metido en su bañera, atascado de droga, de alcohol; rebasado por sus fantasías y excesos, sin su amada Pamela, sellaba su muerte con la indiferencia del ratón y la soledad de la serpiente. James Douglas Morrison, rostro y espíritu del grupo musical The Doors, dijo adiós a la vida el 3 de julio de 1971.


Hijos de cuarenta


Si todo resulta como lo definieron las encuestas, el PRI retornará a encabezar los cuatro distritos de la capital poblana después de doce años de triunfos del PAN. No sabría decir las razones precisas de esa derrota anunciada, que no sea un deficiente trabajo político de los dirigentes de Acción Nacional y la práctica aguda y persistente de las conocidas artimañas del otrora partido ganador de todas las elecciones. De acuerdo a las estimaciones, el PRI pasará a tener diez o doce diputados poblanos, de cuatro que tiene ahora, mientras que el PAN tendrá cuatro, cinco o seis, de los doce actuales.

Como ciudadano la derrota de uno y el triunfo del otro no cambia absolutamente nada ni mi bienestar ni mi malestar, pues tanto uno como el otro son dos instituciones carcomidas por la ambición, cuyos fines se circunscriben a ganar el poder a favor de sus prebendas políticas y económicas. Los candidatos de uno y otro son tan grises que no significan nada sus triunfos o sus derrotas. El triunfo del PRI servirá a los propósitos de don Beltrone y la Cosa Nostra, les permitirá ganar poder en el equilibrio circense que mantienen con la presidencia de Calderón, y abonará a sus ambiciones de retomar el poder en el 2012, ya sea con el copete que canta o con algún otro advenedizo de sus conveniencias. Pero en lo local no significa nada, tendremos un nuevo diputado, ahora priísta, tan desconocido e indiferente como el actual diputado federal del PAN, cuyo nombre desconocen la inmensa mayoría en este distrito. El sorprendente Google sale al quite (http://www.google.com.mx/elecciones2009/) y nos proporciona alguna información que, aunque vaga, nos da una idea del “arduo” trabajo de este señor, cuyo nombre es Alfonso Othón Bello Pérez: que asistió al 90% de las sesiones, no presentó ninguna iniciativa, aprobó 4, rechazó una y supuestamente no dejó ninguna iniciativa pendiente. De las principales reformas de este periodo levantó el dedo por instrucciones de su jefe de bancada a la ley de transparencia, la del IETU, que fue la fiscal, a la electoral y la de seguridad pública. Es un santo desconocido en su distrito, nunca vi una oficina de atención, ni una entrevista radiofónica, periodística y, por supuesto, ninguna idea sobre nada de nada, pues el señor no existe para la ciudadanía, es tan sólo un nombre y un voto para el interés específico de su partido. Así y todo, nos costó algo así como seis millones de pesos. Muy costoso para ser tan inútil. ¿Qué nos espera a los ciudadanos del Distrito XII de Puebla con el siguiente ganador? Bueno ¡vamos!, ya no somos ingenuos. Su nombre es Juan Carlos Natale, lo más destacado de su campaña es que estuvo coludido en una golpiza a personeros panistas de su contrincante y que, a pesar de las evidencias, negó todo. No, no esperamos nada de él, pero igual nos va a costar unos seis millones de pesos los próximos tres años. Pero ¿y si gana el PAN? Por favor, el señor Bello ya nos lo mostró con contundencia. Es por eso que no pondría votar por ninguno de ellos, por eso anularé mi voto, para gritar al mundo mi impotencia, mi tristeza. Ojalá todos griten igual, para por lo menos anular la sonrisa de esos pillos, hijos de cuarenta.


jueves, 2 de julio de 2009

Jueves de suspenso


Contenido de una caja de cassettes hallados en una bodega de la Universidad de Puebla, vinculados a los asesinatos del negociante de arte Raymundo Ortiz y de su acompañante, la fotógrafa Nadia N., ocurridos el 10 de agosto de 1994.
Trascripción.

Tape 26 B
Rótulo: Callejón de los Sapos


El callejón de los Sapos atascado de gente. Raymundo Ortiz lo cruza. Una puerta de madera en avanzado deterioro, interior de una vecindad. Vemos a don Mario, el anticuario.

- El cuadro que busca no existe, Juan Correa no pintó nunca alas oceladas. Hay una historia sobre eso, pero no es cierta. Seguramente fue la que escuchó su coleccionista.
- Pero en esta fotografía se aprecian alas oceladas en estos ángeles, mire.
- La fotografía no se ve bien. Parece un Juan Correa, es su estilo, perro puede ser un cuadro moderno. De Correa habla usted de finales del Siglo CXVII y principios del XVIII. Aunque puede ser otro de los Correa, son muchos pintores de una misma familia: Juan, Joseph, Mateo, Miguel, Diego, Nicolás. Todos Correa.
- ¿Está completamente seguro de que no ha escuchado hablar de una Virgen de Dolores de Correa?
Nadie puede estar completamente seguro, pues la obra de Correa es muy vasta. Además del San Sebastián del templo de Analco, no sé de otra obra de Correa en Puebla; tal vez alguna virgen de Guadalupe. Pero a Correa hay que buscarlo en la zona de Cuernavaca, Tepozotlán, Oaxtepec. Hay unos arcángeles en el Museo de Filadelfia: San Gabriel y San Miguel. Por supuesto, sería inapropiado pintarlos con alas oceladas, eso es más para querubines o tronos. En la catedral de México, ahí tiene dos Correas, una virgen de la Asunción y otra de Jesús en Jerusalén.
- ¿Qué le digo a Raúl, que me mandó con usted, don Mario.
- Que lo engañaron. O si quiere hablar con Castro, pero no estoy seguro de que a Raúl le guste esa ruta.
- Podríamos probar, don Mario ¿cómo contacto a Castro?
- Llame a este teléfono y no diga quién se lo proporcionó.
-¿Tan peligroso es Castro?
- Es más que eso. Tenga mucho cuidado. CORTE


miércoles, 1 de julio de 2009

La batalla de Zelaya


Con el riesgo de meterme en honduras, quiero expresar mi desazón con los recientes acontecimientos de nuestro vecino en Centroamérica, pues no comprendo el apoyo unánime de los países americanos al depuesto presidente Zelaya. Así como lo entiendo, el presidente se pasó por el arco del triunfo la sentencia de todas las instituciones de su país en su insistencia por preguntar a sus conciudadanos si querían que se perpetuara en el poder. La Suprema Corte dijo que no, al igual que otras instituciones relevantes, como el ejército, pero Zelaya, montado en su macho, decidió que sí. Lo extraño no son los desplantes de un presidente que quiere mantenerse en el poder a cualquier costo. Chávez lo hizo este mismo año en Venezuela y lo hubiera seguido haciendo si el último referéndum para perpetuarse en el poder hubiera sido una nueva derrota, pero ahora sí le salió la jugada. Lo verdaderamente extraño es que todos y cada uno de los presidentes de América, Obama incluido, hayan decidido apoyar incondicionalmente al Sr. Zelaya en contra de los dictámenes de la más alta institución jurídica de Honduras, y cualquier país, que es la Suprema Corte. ¿No se supone que la suprema corte de justicia de la nación en la máxima instancia de poder, ahí donde se dirimen los conflictos más peliagudos? ¿No se supone que en una nación libre y soberana hay tres poderes, a saber, el legislativo, el ejecutivo y el judicial? ¿Por qué los países de América han decidido apoyar a uno de ellos, en contra de los pareceres de los otros dos?

El señor Zelaya me es tan desconocido e indiferente como el señor Bacheleti y, honestamente, me da exactamente lo mismo cuál de los dos gobierne, pues además son del mismo partido. Lo que me llama la atención es que los presidentes son defensores a ultranza de las instituciones sólo hasta el límite de sus conveniencias. Cuando las instituciones fallan en su contra, entonces aparece el victimismo y el grito en el cielo de la sacrosanta institución presidencial. El señor Zelaya rompió la ley al aferrarse a una consulta que fue prohibida por la suprema corte, un grave error que debe pagar con su defenestración. Por su parte, considero que el error que cometieron los poderes de facto hondureños al decidir quitar de la presidencia a Zelaya, fue llevarlo a Costa Rica, pues debió ser aprehendido y conducido a una cárcel de su país. Por lo demás, nunca imaginaron el escándalo que se iba a armar apenas unas horas después.

Ya es tarde para cualquier solución civilizada y la actitud de los países de la OEA sólo le echa gasolina al fuego. Ya sea que Bacheleti pueda gobernar los próximos meses con un boicot regional generalizado, además de la crisis económica, o que Zelaya regrese a retomar el poder en una situación francamente complicada, con todas las instituciones en contra, el caldo de cultivo hondureño huele a dictadura militar. Es una pena. La autodeterminación de los pueblos llamados democráticos debe ser congruente con los poderes establecidos en su unión nacional, los tres poderes; la no intervención debe de seguir siendo un derecho indeclinable de las naciones, pero la ONU ha decidido decir que no.