sábado, 1 de enero de 2011

La memoria y sus fuentes


Somos nuestra memoria, somos ese quimérico museo de formas inconstantes, ese montón de espejos rotos.
Jorge Luis Borges

La memoria es como una red: uno la encuentra llena de peces al sacarla del arroyo, pero a través de ella pasaron cientos de kilómetros de agua sin dejar rastro.
Oliver Wendell Holmes

Cuántas frases célebres y no tan célebres conocemos respecto al pasado, al valor de su comprensión, a las enseñanzas de la experiencia. La mayoría de las frases son célebres porque seguramente son ciertas. El pasado nos enseña, nos orienta, nos protege de la estupidez humana tan pródiga en esta apertura de milenio. Guerras inútiles y muchas de ellas perdidas de antemano; invasiones cínicas que buscan convencernos de su buena voluntad asesinando inocentes; el hambre ancestral frente a la abundancia ofensiva. Cuánto falta para que los humanos entiendan su delicada esencia existencial, el privilegio infinito de poseer inteligencias y virtudes.

Esta colección se recuerdos no pretende desvelar semejante disyuntiva. Se trata simplemente del recordatorio anecdótico de algunos hechos que marcaron los días individuales a través de los tiempos. Fueron hechos que, a la distancia, aparecen a veces deslavados, desdibujados en la memoria por las largas distancias que nos separan de ellos; otros, en cambio, son heridas abiertas en nuestro ser colectivo que aún procuramos aliviar.

Las efemérides que componen este blog fueron recopiladas y reescritas de muy diversos materiales que consulté en libros, revistas o páginas de internet. Hacen hincapié en los sucesos mexicanos, pero se interesan en aquellos otros internacionales que de algún modo llamaron la atención de los mexicanos los días que ocurrieron. Como fueron cotidianamente escritas durante muchos años me es imposible ofrecerte referencias bibliográficas precisas, lo que me lleva a disculparme con muchos anónimos datos memoriosos en cuyos materiales me apoyé para la elaboración de este recuento cronológico. Qué cantidad de datos copié y chequé en las vetustas Efemérides Mexicanas, de Noé Solchaga Zamudio y Luisa Solchaga Peña, para datos de la historia de México; la Agenda Latinoamericana de varios años, de José María Vigil y Pedro Casaldáliga para cuestiones de derechos humanos y Comunicaciones claretianas, que tan amablemente me acercó el padre Gustavo Rodríguez; del diario español El País en Internet, los mexicanos Reforma, La Jornada El Universal y las argentinas Efemérides Teo y muchos libros (Colmex, FCE) y compendios que hicieron posible reunir tantos hechos que marcaron la Historia.



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