martes, 18 de enero de 2011

La Prepa


Quizás todos recordamos con beneplácito nuestro tránsito por la preparatoria, territorio de descubrimientos, de pruebas, de contacto; cuando las cosas de la vida comienzan a ponerse serias, incluido el conocimiento. Sin embargo, hablando de preparatorias, siempre habrá una referencia obligada a la preparatoria original, a la primera institución preparatoria mexicana que inició su periplo hace ya muchísimo tiempo. Mi suegro, el ingeniero Luis Méndez Izquierdo, recordaba con enorme placer su paso por la Escuela Nacional Preparatoria en el edifico del antiguo Colegio de San Ildelfonso de la ciudad de México. De acuerdo a su versión, fue ahí donde verdaderamente se formó, terminando de hacerlo en la facultad de ingeniería de la Universidad Nacional, de donde salió a levantar todos los puentes del sureste y construir incontables de kilómetros de carreteras, algunas famosas, como la pasmosa recta Fresnillo-Zacatecas que tuvo que trazar así a causa del paupérrimo presupuesto. Pero como dice la nana Goya, esa es otra historia.

El 18 de enero de 1868, una vez restaurada la república y de acuerdo a la Ley orgánica de Instrucción Pública de 1857, el presidente Benito Juárez comisiona al doctor poblano Gabino Barreda para que inicie una reforma educativa y funde bajo el amparo de la filosofía positivista la Escuela Nacional Preparatoria, misma que debería iniciar sus cursos el primero de febrero de ese año de 1868.

Se pone así la primera piedra de una de las instituciones de nivel superior más importantes e influyentes del México independiente.



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