jueves, 31 de marzo de 2011

Paz en la tierra


El 31 de marzo de 1914 nace Octavio Paz en Mixcoac, Ciudad de México, en el seno de una familia de intelectuales revolucionarios. Su abuelo Ireneo y la Revolución le consintieron una niñez muy instructiva que combinó la literatura con el suceso histórico; por si fuera poco, su padre fue abogado de Emiliano Zapata y posteriormente vasconcelista perdedor, como todos ellos. Todas esas vivencias permiten al joven Octavio ser ya en 1937 ser una promesa literaria que, con el tiempo, a nadie defraudó.


Don Octavio cumpliría el día de hoy 98 años y seguiría siendo sabio e insoportable, con toda seguridad. Es desde luego el artista más premiado de México y el que mayor influencia ha tenido en la cultura universal. Versátil intelectual, fue embajador en Francia desde 1945, donde escribe El laberinto de la soledad; posteriormente en la India, legación a la que renuncia a raíz de la matanza de Tlaltelolco en 1968, sin dejar nunca de producir la obra poética iniciada en su juventud, paralela a una ensayística que revisa la ontología del mexicano, la política, el arte, la historia, la literatura, además de otras preocupaciones de la cultura mundial que establecen un diálogo con lo más granado de la inteligencia internacional, contenida en 27 obras, decenas de colaboraciones y poemarios.


Siempre será sencillo comenzar a hablar de Octavio Paz, de sus famosos premios, de sus inteligentes seguidores y especialistas en su obra, pero menos sencillo detenerse, pues se trata de un pensamiento poliédrico, culto, comprensible a veces para el lector común y en todo caso muy amplio. “No toda la población que habita nuestro país es objeto de mis reflexiones, sino un grupo concreto, constituido por esos que, por razones diversas, tiene conciencia de su ser en tanto que mexicanos”, medita Paz en su Laberinto. Y contra lo que podría creerse, “este grupo es bastante reducido”. Pero más adelante afirma que ese mismo mestizo, mucho más activo que “la inercia indoespañola del resto” (…), “cada día modela más el país a su imagen, todos pueden sentirse mexicanos”.* El mestizo mexicano crece y conquista a México, por lo que, a final de cuentas, no se trata de un grupo tan reducido.


Octavio Paz hablaba de la oportunidad histórica de desprendernos de esa visión “moderna” del mundo para tomar senderos diferentes a los tradicionales, puesto que el uso exclusivo de la razón no conducía a la comprensión de la mexicanidad. En los albores del siglo XXI las evidencias muestran que, no sólo los antropólogos, sino los mexicanos en su conjunto, buscan aquella comprensión de la que hablaba Paz, ya no en el ánimo de comprender a las comunidades originarias, sino a los resortes ocultos de nuestra propia identidad. Como sea, Octavio Paz representa para el estudiante universitario que alguna vez fui y para el estudioso de medio pelo en el que me convertí, la visión más inteligente y reflexiva de mi mexicanidad, contradictoria y ambivalente como mi propia realidad.


* O. Paz, El Laberinto de la Soledad, FCE, p. 11





miércoles, 30 de marzo de 2011

Sin Esperanza y sin Paz


Me gustaría enseñarle a mi papá el funcionamiento de You Tube, si estuviera aquí: “mira, aquí escribes “hermanas Águila” ¿y qué sale? “Capullito de alhelí en la hora azul de la W.” Imagino cuánto disfrutaría el video de una grabación muy antigua de la televisión mexicana en la que Esperanza y Paz Águila llenan el acotado escenario con sus redondas y graciosas figuras mientras entonan con sus maravillosas voces la famosa canción del jibarito Rafael Hernández.


Recordaríamos juntos la cantidad de tardes y tempranas noches que estuvimos en la sala escuchando a este dueto que conozco desde mi más tierna edad: Humanidad, hasta dónde nos vas a llevar; Arráncame la vida, con el último beso de amor; Santa, santa mía… Sus voces compaginadas con la justeza de un reloj rebotan todavía en mi cerebro como si fuera ayer cuando las escuchaba con mi papá; limpias las notas en los agudos de Esperanza bajo la sombra de la segunda voz de Paz; una rubia, otra morena; una extrovertida, la otra tímida.


El 31 de marzo de 2004 muere Paz Águila a los 92 años de edad, su hermana Esperanza se le había adelantado desde 1991. Juntas hicieron uno de los duetos más memorables de la música mexicana, “patrimonio cultural de la historia de México”, como alguien las calificó sin exagerar. Detrás quedó una época y una estética musical de un país que ya no reconoceríamos y que, por desgracia, hay muy poco entusiasmo por recuperar. El dueto de América, como también se les consideró, desde su mismo nacimiento en una estación de radio de Jalisco, fue intérprete de lo mejor del bolero mexicano de todo un siglo: Lara, Curiel, Domínguez, con una mística profesional que no reconocía menjurjes. Su vigorosa voz les duró hasta su último aliento, al grado que Esperanza murió un día antes de una presentación que Paz ya no quiso cumplir (“no puedo cantar sola, no podré ir esta noche, Esperanza murió”, dijo con su singular humor negro), que con la muerte de su hermana concluyó su actuación: “sin Esperanza ya no me interesa”.


Quedarnos sin esperanza y sin paz sólo nos deja la nostalgia.



martes, 29 de marzo de 2011

1847: el principio del fin


El 29 de marzo de 1847 el puerto de Veracruz se rinde finalmente al invasor. Las fuerzas del general Zacarías Scott entran a sus anchas por la avenida principal saboreando con los cascos de sus caballos el sabor del despojo. Desde diciembre habían aumentado las embarcaciones de guerra y a principios de este mes comenzó el desembarco de tropas en el puerto, que en todo momento se resistió a la rendición. Los cañones yanquis arrojaron sus esputos de plomo con ciega puntería sobre diversos sitios, logrando sus propósitos de provocar el mayor horror y destrucción. Los muertos y los incendios floreaban en casi cada esquina, y los vivos luchaban, no tanto ya por defender el puerto de los invasores, sino en defensa de su derecho a la vida pues escaseaban alimentos y agua, mientras que lo único seguro era la derrota, que tardaba en llegar. Francia, Inglaterra, España y Prusia enviaron a sus cónsules a negociar una tregua humanitaria, urgía salvar a las mujeres y los niños, pero también definir los términos de la inminente rendición. Finalmente, las negociaciones ser llevaron a cabo con resultados previsibles: no más muertes ni bombas, libertad de recoger los cuerpos y enterrarlos, entrada libre al invasor que se enfiló desde luego a su nuevo destino, la joya de la corona de un reino imposible y destrozado: la ciudad de México. No obstante la resistencia heroica de los defensores del puerto, Juan Morales Landeros y Francisco Durán, tras la derrota de inmediato son aprehendidos, pero ¿por quién crees?, no por los gringos triunfadores, sino por Antonio López de Santa Anna ¡por haberse rendido!



lunes, 28 de marzo de 2011

No te entiendo, Encinas


Por primera vez se le presenta a la oposición la posibilidad de sacar al PRI del poder en el Estado de México, pero hay un obstáculo, Encinas y su comprensión de la política, o peor, AMLO y su extraño capricho de salirse siempre con la suya, lo que rara vez ocurre. Ciudadanos políticamente diletantes como el que esto escribe, que difícilmente votarían por el PAN, son reunidos en esta combinación contranatura con ciudadanos que nunca votarían por el PRD para formar una fuerza ciudadana, ciertamente ambigua, que el año pasado demostró su efectividad en Puebla y Oaxaca. Pragmáticamente no es el momento de discutir si de la unión del amarillo con el azul resulta una cacofonía cromática, pues siendo más pragmáticos aún ni el PAN ni el PRD se distinguen por la claridad de sus ideologías ni mucho menos el respeto a los programas originales que les dieron vida como partidos políticos. Se trata de fortalecer un partido gobernante en franco y decidido declive y a una izquierda fragmentada a la que le vendría muy bien un poco de coherencia frente a las elecciones del 2012. El único que no se beneficia con todo esto es el PRI, pero, brujo, de eso se trata. A menos que AMLO, con su proverbial necedad, decida jugar con sus propias cartas marcadas. Marcadas para la derrota, habría que agregar. Pero ¿a qué juegan AMLO y Encinas? ¿o debería mencionar solamente a AMLO, porque Encinas se maneja como un humilde y servidor mandadero del político tabasqueño? Todos estaríamos impresionados con la integridad de aferrarse a la idea de no pactar con el PAN desde la izquierda, pero AMLO lo hubiera pensado mejor a la hora de apoyar la coalición PAN-PRD en Oaxaca porque, al haberlo hecho el año pasado, ya no tiene una razón ideológica para oponerse ahora. Es decir, no se puede ser íntegro un día y al día siguiente no. Eso no es jugar limpio. Eso es crear confusión en un, de por sí, confundido electorado. Ignoro las razones profundas de AMLO para oponerse a un pastel mexiquense que se sirve a la oposición con velotas y todo, ¡es la segunda fuerza electoral del país, de más de diez millones de votantes!, pero si no es para ayudar a Peña Nieto y al PRI para que terminen de ganar las elecciones del 2012, no sé lo que es. Hago votos para que Encinas cambie su postura y asuma la candidatura de la coalición. Veremos, dijo el ciego.


* La foto de Andrés Manuel Encinas, travesura del autor.

¡Viva Vargas!


Una de las lecturas más importantes de mi juventud fue La guerra del fin del mundo (1981), de Mario Vargas Llosa, que el día de hoy festeja su cumpleaños número 75 en un año lleno de festejos y asombro, pues como sabes ha ganado el premio Nobel de literatura.


Vargas Llosa es un escritor puro que nos ha regalado algunas de las mejores novelas de la literatura escritas en nuestro idioma, como La ciudad y los perros (1962), La casa verde (1965), Conversación en La Catedral (1969). Pantaleón y las visitadoras (1973) y La Fiesta del Chivo (2000), entre muchas más. En un mal momento de su vida decidió incursionar en la política profesional, topándose con la pared. No porque fuera un mal político, sino porque no era político en absoluto, sino un intelectual formado en las ideas de izquierda de los años cincuenta y sesenta que, atento a la realidad, especialmente la cubana, huyó en cuanto pudo del templo de la izquierda dogmática para refugiarse en un liberalismo a ultranza, ganando toda clase de descalificativos, enemigos y partidarios reservados.


Lector atento de sus artículos y análisis políticos, sobre todo los que publica en El País español desde hace tanto tiempo, no veo en absoluto al Vargas Llosa reaccionario que nos quieren hacer ver sus detractores de la izquierda latinoamericana. Antes bien, lo que observo es a un hombre preocupado por las aberraciones de la política criminal de las dictaduras de todas las extremidades (es decir, izquierdas y derechas); un intelectual que no se conforma con respuestas retóricas y políticamente correctas, que exige hechos, que retumba ante la sordera, que nunca, ni por accidente, podrá callar sus sentimientos y su visión.


No siempre estoy de acuerdo con él. En una conferencia dictada en la Feria del Libro de Guadalajara el 28 de noviembre de 2005*, Vargas Llosa afirmó que en México “no hay ningún valor en el nacionalismo”, al que considera una ideología aberrante y “el gran obstáculo” para la democracia en América Latina. Esta afirmación, que ha repetido en diferentes foros, me parece apasionada pero irreflexiva, aún con su propia condición de peruano errante. Refleja la visión de un hombre que ha vivido demasiado tiempo en el llamado primer mundo, que tras sus numerosas decepciones ideológicas se convirtió en un francotirador ladino que dispara palabras, a veces afortunadas -como su famosa “dictablanda”-, sin reflexionar mucho en su objetivo. Creo que si hubiera ganado las elecciones de su país hubiera echado mano del nacionalismo peruano en un afán de aglutinar la esperanza de un pueblo adolorido en torno a su propuesta política y hoy no pensaría así. Ignoro cómo le hubiera ido y me congratulo de su derrota, pero el resentimiento posterior a su fracaso lo convirtió en un crítico sentencioso y brutal.


“El nacionalismo es una ideología colectivista que convierte en un valor el accidente más banal, que es el lugar de nacimiento de una persona, y hace de eso un valor y, en alguna forma, un privilegio”, afirmó Vargas Llosa, pero ¿no es acaso él mismo un valor nacional, ahora con su premio Nobel, creado a raíz de su nacimiento en Arequipa, Perú? ¿Eso lo convierte en un accidente banal? Yo considero que el nacionalismo, en su mejor lectura y práctica, es una ideología capaz de hacer florecer a pueblos sumidos en el subsuelo, como lo ha demostrado la historia en las postguerras, en algunos desastres económicos y ambientales, como el que ocurre hoy en Japón. También ha provocado guerras e invasiones, espantosos imperios y revoluciones, pero esa creencia en el origen, ese orgullo muchas veces insensato, ha hecho responsables a muchos estadistas y les ha proveído del apoyo social que requieren para cumplir sus metas nacionales. ¿No vendría bien que nuestros diputados y senadores, que el presidente y los gobernadores, pensaran alguna vez en México con ánimo y moral nacionalista, en su presente y futuro, en lugar de sólo ver por sus correligionarios partidistas y su peculio personal? Yo creo que tendríamos otro México si así ocurriera, si nuestros políticos pensaran en su país, en su nacionalismo, que es campo, urbanidad, economía, transparencia, cultura, y no sólo en el nacionalismo chato de las efemérides acartonadas de los héroes, los símbolos y la retórica funcional. Eso sí es nacionalismo barato. Y a eso se refiere Vargas Llosa, pero se lleva entre los pies las cosas positivas del sentimiento nacional. Me encanta Vargas Llosa y admiro su inteligencia creativa y sus perspicaces crónicas de viajes muchas veces convertidas en novelas, pero no es un político, o todavía peor, es un político frustrado.


”Yo estoy a favor de las ficciones, soy un escritor de novelas y nada me gusta tanto como las ficciones, pero las literarias –afirmó en Guadalajara-. Las ficciones políticas no. Son peligrosas, mentirosas, no hay una ficción más mentirosa que la de una identidad colectiva. Eso no existe”. Estoy de acuerdo, él es un escritor, pero las identidades colectivas están ahí, se llaman naciones, expiden pasaportes, otorgan nacionalidades, cosa que él comprende y aprovecha tan bien. Con todo, felicidades, Mario.


* Referencia: http://www.actualidad.terra.es/ 28.nov.05

El título ¡Viva Vargas! Es de un cuento de Woody Allen, Sin plumas, p. 93





domingo, 27 de marzo de 2011

La princesa triste


El 27 de marzo de 1952 nace la huidiza estrella francesa de El último tango en París, María Schneider, que murió hace cosa de un mes. Su polémico papel en El último tango en París (1972) de Bernardo Bertolucci, en donde supuestamente hacía el amor durante noventa minutos con Marlon Brando me dejó frío, pues no era ella el prototipo de belleza que uno quisiera ver en cueros, porque tenía una personalidad esquiva y frágil como una cerámica de baja temperatura, porque su enorme melena setentera le tapaba medio cuerpo, no lo sé (haciendo cuentas me percato que la vi mucho tiempo después de su estreno, pues en 1972 yo apenas tenía 15 años), pero como entonces no había en casi ningún lado el erotismo explícito que vemos hoy en casi todos lados (hasta el Playboy era recatado entonces), en aquella rústica mentalidad adolescente, pueblerina por si fuera poco, El último tango fue sinónimo de sexualidad desenfrenada, de algunos kilos de morbo y finalmente, al verla, de decepción. No volví a saber de María Schneider hasta el 3 de febrero pasado, cuando murió en París. Las notas necrológicas hablaron de la actriz maldecida por aquel papel de Jeanne que la encasilló en el erotismo a sus cortos 19 años, lo que la perturbó el resto de su vida y la orilló a periodos depresivos y consumo de drogas. Nunca más quiso desnudarse en pantalla, aunque hizo películas posteriores con grandes actores como Jack Nicholson, Gerard Depardieu y David Bowie y, al parecer, mucha televisión en su país. El único premio actoral fue un César del cine francés, pero por lo visto lo que ganó en grandes cantidades fue el premio a la tristeza. Hoy cumpliría 59 años, pero no quiso hacerlo.



sábado, 26 de marzo de 2011

Arbeit macht frei


El 26 de marzo de 1942, con la llegada de los primeros reclusos, los nazis abren las puertas de un infierno disfrazado de centro de reclusión que sería oficialmente inaugurado en mayo de ese mismo año: Auschwitz, emblema del horror al que puede llegar la inteligencia humana, que recibía a los cautivos con una frase engañosa: Arbeit macht frei (el trabajo te hace libre).

Construido por los alemanes a 40 kilómetros de Cracovia, en Polonia, Auschwitz constaba de tres campos separados, cada uno especializado en alguna versión distinta de presidio que confluían en un mismo propósito: el exterminio.

En el complejo Auschwitz se estima que murieron unos cuatro millones de personas en sus casi tres años de funcionamiento, la mayoría judíos polacos y del centro europeo, pero también decenas de miles de intelectuales y prisioneros comunes, políticos, excéntricos, raros, gitanos y homosexuales. Todo lo que cupiera en el amplio espectro de la intolerancia nazi.

Auschwitz era custodiado por unos 6 500 miembros de la SS dirigidas por Heinrich Himmler que, en su mayoría, sobrevivieron a la guerra, aunque sólo 750 fueron juzgados por sus crímenes.

En Auschwitz se llevaron a cabo los famosos experimentos “científicos” del doctor Mengele sobre genética y esterilización; se estudió la resistencia humana, la capacidad del cuerpo, la tolerancia del dolor, del amor propio, del hambre y del frío.

Es tan importante su simbolismo y tan contundente su horrorosa veracidad, que la Unesco lo declaró en 1979 Patrimonio de la Humanidad.



viernes, 25 de marzo de 2011

El cruzado Lefevbre


El Vaticano acepta que todos los credos son iguales y agradan al único Dios, incluidos los no cristianos, los animistas y paganos; ha dejado de ser una monarquía para convertirse en una democracia donde gobierna una mayoría; ha abandonado su vocación misionera.

Estos postulados fueron configurándose a lo largo de décadas en la cabeza del religioso tradicionalista francés Marcel Lefevbre, que muere el 25 de marzo de 1991 en estado de excomunión. Durante la década de los años ochenta, los lectores de noticias del mundo no dábamos crédito a la rebeldía indeclinable de este sacerdote francés nacido en 1905, pues no había día en que no pusiera en jaque la autoridad del papa Juan Pablo II y su enérgico lugarteniente el cardenal Ratzinger.

Lefevbre no tuvo tiempo ni vocación para “modernizarse” a la par de sus homólogos europeos porque estuvo de misionero en África por 21 años, hasta 1962. Lo que vio con su regreso a Europa no le gustó. Aprovecha la celebración del Concilio Vaticano II para formar un movimiento tradicionalista que rescatara la doctrina y la disciplina tradicional de la iglesia, pero entonces fue él el que no le gustó a sus colegas. Forma un grupo (el Coetus Internationalis Patrum) al que se adhirieren 450 obispos e inicia una desgastante batalla contra la poderosa autoridad papal: “No se puede dialogar con los masones o con los comunistas, no se dialoga con el diablo!”, afirmó. En su jugada más controversial decide consagrar a cuatro obispos, detonando la chispa de su hoguera. Marcel Lefevbre es excomulgado en 1988 y muere este día de tan sólo tres años después.



jueves, 24 de marzo de 2011

La suerte heroica


El 24 de marzo de 1829 nace en Bahía del Espíritu Santo, Texas, Ignacio Zaragoza Seguín, héroe indiscutido de una de las pocas victorias mexicanas sobre un ejército extranjero en los anales de la historia: la Batalla de Puebla de 1862, en la que el poderoso ejército francés fue incuestionablemente derrotado.

Zaragoza es un héroe atípico, donde la suerte, a mi modo de ver, tuvo mucha relevancia en su hechura de héroe. Para empezar, muestra una biografía vertiginosa. Es el único prócer nacido sobre la frontera actual de la república, aunque en 1929 pertenecía a México; militante liberal e indudable estratega militar, en 1857 lo vemos ganando batallas ante experimentados militares como Leonardo Márquez en Guadalajara; al lado de González Ortega en Calpulalpan, poniéndole fin a la Guerra de Reforma. Y luego, como si no hubiera opciones más solventes que este joven militar, ministro de guerra del presidente Juárez a los 31 años de edad.

Me pregunto qué hubiera pasado de no haber muerto unos meses después de su brillante victoria sobre los franceses. ¿Igual se hubieran llamado Puebla de Zaragoza, Coahuila de Zaragoza y Tijuana de Zaragoza? En 1862, la histórica victoria contra el principal ejército del mundo trajo aparejados otros acontecimientos menos afortunados en la vida de Ignacio Zaragoza. Muere su esposa Rafaela dejándole tres pequeños hijos en las edades más difíciles de imaginar (el mayor de cinco años); los franceses se reagrupan y se preparan para una nueva envestida militar, pero en eso, el 8 de septiembre de aquel fatídico año, Zaragoza muere de una fiebre tifoidea de 33 años de edad. Mala suerte para el ser humano, buena para el héroe.



miércoles, 23 de marzo de 2011

Eminencia poblana


Puebla, por sus características españolas, siempre fue ciudad de bibliógrafos, especialistas que dejaron tesoros de conocimiento que todavía hoy son de acceso público. Una de las referencias culturales más socorridas de la ciudad de Puebla son sus invaluables bibliotecas y fondos de archivo, como las famosas bibliotecas Palafoxiana y Lafragua y el Archivo Histórico Municipal.

El 23 de marzo de 1817 muere uno de sus más eminentes bibliógrafos, Mariano Beristáin y Martín de Souza, nacido en la propia ciudad de Puebla en 1756 y, como debe de ser, educado por los jesuitas en el Seminario Conciliar Palafoxiano. Ignoro las razones de que su nombre no denomine un lugar o institución importante en esta ciudad, pues sus méritos académicos y la importancia de su obra avalan cualquier reconocimiento, ya que don Mariano fue, además de sacerdote, doctor en Teología por la universidad de Sevilla, reconocido literato y poeta, además de funcionario eminente que ocupó cargos de rector, canónigo, arcediano, deán, secretario de Cámara y Visitador en las postrimerías de la Nueva España.

Hay alguna confusión respecto la filiación política de Mariano Beristáin, pues se ha llegado a afirmar que luchó desde el púlpito por la Independencia de México. No fue precisamente así, pues el canónigo fustigó con su pluma la lucha armada por la separación de España. Sin embargo, fue un insistente activista por demostrar que las colonias de España no estaban al margen de la cultura metropolitana y que el desprecio patente por sus intelectuales no tenía fundamento. No sólo lo dijo, lo demostró con su impresionante investigación llamada Biblioteca Hispano-Americana Septentrional que fue el soporte de la investigación histórica del siglo XIX y sin cuyo registro se habrían perdido los nombres de innumerables escritores mexicanos y americanos.

Singular personaje este Brinstáin. Cuando acabó de registrar las amplias bibliotecas de Tacubaya, Churubusco y San Ángel de la ciudad de México, siguió con las de Puebla, Tepozotlan, Querétaro, San Joaquín, Texcoco, Valladolid (Morelia) y Guadalajara, antes de morir este día a los 61 años, casi sin ojos, pero consciente de que su obra daría justicia a la pichicateada sabiduría de América.



martes, 22 de marzo de 2011

El famoso y el otro


El nombre de Alexander von Humboldt es ampliamente conocido en Puebla, existe una importante institución educativa con su nombre al igual que una colonia del norte de la capital, tal vez como resultado de la visita que el científico alemán hizo a esta ciudad en los primeros meses de 1804, reforzada (tal vez) por la presencia alemana en Puebla, a raíz de la instalación de la fábrica de automóviles Volkswagen en los años sesenta. Lo que no sé es la razón por la que Aimé Bonpland, el médico y botánico francés que lo acompañó hombro con hombro en su viaje por América, sea un completo desconocido en estas tierras. No sólo no tiene colonia con su nombre, ni escuela, sencillamente es omitido de las referencias del histórico viaje por alguna clase de negligencia (o quizás en venganza de que la Peugeot no instaló una fábrica de coches). No lo sé.

Lo cierto es que el 22 de marzo de 1803, procedente del Perú, arriba al puerto de Acapulco la fragata española de Guayaquil con este par de distinguidos personajes: Alexander von Humboldt y Aimé Bonpland, científicos elegidos para una expedición del gobierno francés que nunca terminó por realizarse, pero que ellos llevaron a cabo por méritos propios para zarpar por fin en el año de 1799, en un viaje que duraría cinco años y los llevaría a visitar, antes de México, Venezuela, Colombia, Ecuador y Perú. Posteriormente fueron a Cuba y los Estados Unidos.

Debemos imaginar a estos dos exóticos personajes de edad mediana: 34 del barón por 30 de Aimé (que al llegar a tierras americanas decidió ser llamado en adelante Amado), descender cejijuntos en las calurosas costas guerrerenses. Gran mérito de ambos, pues Humboldt fue quizás más intuitivo para descubrir contrastes en tierra y en mar (descubre, por ejemplo, la corriente hoy llamada de Humboldt), pero en ningún modo puede despreciarse la labor de Aimé. El encargado de la recolección de plantas e insectos fue precisamente Aimé (60 mil especímenes, de los cuales 6 mil eran desconocidos en Europa) y junto a su colega fue coautor de la célebre colección Viaje a las regiones equinocciales del nuevo continente, aparecida en francés, en 13 volúmenes, entre 1816 y 1831, con tal éxito, que al arribar a París fueron recibidos por diez mil personas que los vitorearon y celebraron el final de la expedición.

Humboldt permanece en Europa, viaja por Rusia hasta los límites de China y muere en su natal Berlín: Aimé Bonpland, en cambio, retorna a su admirada América y se establece en Paraguay y luego en Argentina, donde muere muchos años después.



lunes, 21 de marzo de 2011

Mejor conocido como...


El 21 de marzo de 1843 muere en Perote Manuel Félix o Miguel Antonio Fernández Félix, un personaje nacional del que increíblemente la mayoría desconoce su nombre real, que al parecer era José Miguel Ramón Adaucto Fernández y Félix, ya que todos los conocemos como Guadalupe Victoria, héroe de la Independencia y primer presidente de México.

Fernández y Félix hizo su tarea en la primera magistratura del naciente país: responder a las principales preocupaciones de un Estado en formación, a saber, cómo establecer relaciones diplomáticas con los países claves del momento, como Estados Unidos e Inglaterra, pero también con los del sur de la frontera; ratifica una de las principales causas de lucha que era la abolición de la esclavitud, expulsa a los españoles y pone sobre la mesa un tema que habrá de debatirse el resto del siglo XIX: la educación.

Ninguno de sus propósitos se consolidó, pues al dejar la presidencia lo que sigue es una larga secuencia de guerras civiles y militares, invasiones, traiciones y pérdidas que diluyen su obra y la restringen al álbum de los buenos deseos, pero su nombre –en realidad, su apodo- quedará en las letras de oro de la historia.

La tarde de este día, afectado por un fatal ataque de epilepsia, muere Fernández y Félix, mejor conocido como Guadalupe Victoria, a los 58 años de edad, para descansar a la postre en el monumento a la independencia de México, mejor conocido como “el ángel”, en el Paseo de la Reforma de la ciudad de México, mejor conocida como el DeeFe.



domingo, 20 de marzo de 2011

Vida newtoniana


El 20 de marzo de 1727 muere Isaac Newton, el más grande científico de la historia.

Cuando era niño pensé que Newton era un santo; en mi confusión sobre los conocimientos del mundo en aquella escuela de monjas, sus largos cabellos y la mirada luminosa que mostraba en una ilustración de mi libro de texto de tercer grado me permitió confundirlo con alguno de las decenas de santos que ilustraban otros materiales que circulaban por nuestras manos. No estaba tan equivocado, después de todo.

Mentiría si dijera que después de aquel primer encuentro con Isaac Newton, el estudio de las leyes de la gravitación universal y la mecánica clásica, de la naturaleza de la luz y de la óptica y el laberinto del cálculo integral y diferencial me permitieron comprender objetivamente la importancia del sabio británico; de ninguna manera, mi vida transcurrió en una suerte de vacío científico y yo me quedé con aquella primera imagen y lo único que alcancé a entender, siempre pálidamente, fue que Newton tenía una importancia capital en nuestra comprensión del mundo; un elemento crucial para entender de forma primitiva el sistema que rige el universo, pues fue él quien nos dio la herramienta, clave para las ciencias que lo siguieron, para entender por qué no salimos volando sin rumbo a las profundidades del universo. Newton puso nuestros pies en la tierra.

Mi interés humanístico me separó cada vez más de los detalles de su ciencia, pero esa comprensión me permitió entender el tamaño de su aportación a mi vida y a la humanidad entera. ¿Cómo no estar agradecido?



sábado, 19 de marzo de 2011

Agustín I ¡a la reja!


El 19 de marzo de 1823 el primer imperio moderno mexicano llega a su fin.

Hacía apenas tres meses que con enorme pompa en ciudades augustas como Puebla se declaraba el júbilo inaudito por el emperador, derretidas de agradecimiento por su mandato soberano. En un delicioso documento del Archivo Municipal de esta ciudad, recientemente publicado –de hecho, presentado ayer en la Feria del libro de la Buap-, nos provee el tono de aquellas ridículas cabriolas a su majestad, cuyo poder iban a degollar en unos cuantos días.

El Ayuntamiento de Puebla hacía saber a sus ciudadanos:
“Que en consecuencia de los prevenidos en el soberano decreto del 5 de septiembre último (1822), acordó en cabildo de este día se haga el solemne juramento de reconocimiento y obediencia a Su Majestad Ilustrísima el Señor Don Agustín Primero (Q.D.G.) a las tres de la tarde del domingo 8 del corriente en los tres actos y lugares que ha sido costumbre. Y por cuanto este singular motivo demanda que todo Ciudadano públicamente manifieste su júbilo, amor y gratitud hacia el augusto Libertador del Imperio…” Firmas sonorísimas de los gobernantes de turno en la ciudad.*

Lo que es la política, de ayer y de hoy, de siempre. El malhadado emperador cae de la gracia y este día de 1823 se derrumba de la gracia del pueblo. Qué majestad ni que nada, el tal Agustín presenta ante el Congreso su abdicación al trono, pues los liberales lo traían cortito con su sueño republicado y Santa Anna ya se andaba levantando en armas. Los diputados –siempre alzando el dedo- aceptan la renuncia de aquel efímero emperador que había iniciado con solemnidades catedralicias apenas ocho meses antes, el 21 de julio de 1822.

No contentos con eso, unos meses después, el Congreso General Constituyente lo declara “traidor y fuera de la ley, enemigo público del estado y reo de muerte si regresaba a México”. No había Internet. Bueno, no había ni telégrafo. Al parecer nadie le avisó a Agustín de tamaña amenaza, la cosa es que regresó a México dos meses después; mientras esperaba el equipaje del vapor es aprehendido en Padilla y sin demasiado trámite fusilado en caliente el 19 de junio de 1824. Tan tan.



* Destino México, testimonios en el Archivo Histórico Municipal de Puebla 1808-1931, Coordinado por Felícitas Ocampo López y Aurelia Hernández Yahuitl (gracias por el libro), Buap, H. Ayuntamiento de Puebla, 2010, p. 100



viernes, 18 de marzo de 2011

21 sueños



Podría decirse que los veintiún años es la verdadera mayoría de edad, pues aunque en México es posible votar desde los 18, se trata de una mayoría de edad más legal que real, pues permanecen en nuestro entorno una buena cantidad de restricciones, lo siguen a uno tratando como adolescente y en muchos casos se está aún en la preparatoria. Además de que en algunos países importantes la mayoría comienza a los veintiuno.

Cuando todo marcha bien, a los veintiuno se ha ingresado ya a la universidad y, en muchos casos, como el tuyo, se cursan semestres intermedios (quinto, sexto), cuando no eres ni novato ni veterano. Es la edad de los sueños, de los planes verdaderos, del umbral de la fantasía a la realidad, no siempre promisoria en circunstancias críticas de países como el nuestro, pero sueños al fin.

A propósito con esto, y en una extraña y feliz coincidencia, el 18 de marzo se festeja, desde hace cuatro años, por iniciativa de la Asociación Mundial de Medicina del Sueño, el Día Mundial del Sueño. Y auque su intención es estimular la atención del sueño en la salud pública, viene a cuento porque es el día de tu cumpleaños y porque es el gran momento de tus sueños, toda vez que se han sido superada la cruel pesadilla del año que hoy termina.

Sueña entonces y sueña bien, sin conformismos, sin cortapisas, sin miramientos. Sueña con tu vida verdadera y con tus anhelos y las más exóticas fantasías. Apóyate a soñar en tus innumerables dones, en tu belleza física y espiritual, en tus causas pequeñas y en tus utopías. Sueña en grande, pues esta es la edad de imaginar un mundo diferente, un mundo mejor para tu larga vida que aún te espera.

Tal vez sea tarde para que yo sueñe con ser un mejor padre, lo que he sido es lo que soy, pero puedo soñar junto a Calderón de la Barca en que la vida es sueño, la vida es un sueño y que depende de nuestra integridad y nuestra voluntad que esos sueños se realicen y sean prósperos, que sean verdaderos. Sueña, querida, y sueña bien, haré lo que esté de mi parte para ayudar a que tus sueños navegantes lleguen a puerto. Y cuando estén ahí, te saludaré desde alta mar. Veintiún besos, veintiún abrazos, veintiún sueños.






jueves, 17 de marzo de 2011

Frases de memoria


“La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda y cómo la recuerda para contarla”.

Gabriel García Márquez

miércoles, 16 de marzo de 2011

Discutir la cultura


Una de las cosas positivas que resultaron de la polémica desaparición de la Secretaría de Cultura y su conversión en Consejo fue poner el tema de la cultura pública en la discusión política de Puebla. Ahora que se ha constituido un Consejo de Cultura no debe significar que la discusión del tema ha terminado, todo lo contrario, de hecho se abre el proceso de su discusión.

El nuevo gobierno del Estado anticipa que arreglará la ex fábrica textil La Constancia con 200 millones de pesos para convertirla en “una fábrica de talentos”, con programas como, por ejemplo, un Centro Nacional de Orquestas Infantiles. Anuncia que el Programa Pasaporte Cultural, con 1.7 millones, permitirá a los estudiantes acceder a los servicios y centros culturales del estado. Además, un museo de sitio de la zona arqueológica de Cantona. A esos buenos propósitos sigue añadir la sustancia de esta discusión: la cultura poblana.

En aquella polémica se discutió mucho sobre la institución cultural pero no tanto sobre la cultura. Es decir, poniéndonos en los zapatos de un gobierno, qué es lo que puede hacer por la cultura social; cuáles son sus alcances, los planes culturales que se deben o pueden elaborar, cuáles son sus motivos culturales tradicionales, estables y coyunturales. Tantas preguntas que un gobierno puede hacerse.

El mejor enfoque para discutir la cultura en México es el realismo, lo que somos como sociedad, lo que tenemos, lo que creamos. Dicen los estudiosos que la cultura es la actividad lúdica de una sociedad, lo que le procura placer estético, que es formativa, que alimenta su civilidad y fomenta la convivencia humana. En Puebla se hacen presentaciones de libros, se abren cine clubes, numerosos eventos universitarios; están las ferias, la gastronomía, los conciertos; eventos escolares, exposiciones pictóricas, librerías; actividades teatrales, escultóricas, artesanales. La cultura de las calles de Puebla, sus cafés y restaurantes; la cultura del sol, del turismo cultural, la historia colonial, la memoria colectiva. La cultura intrínseca en la belleza colonial de una ciudad como Puebla. Un gobierno democrático tiene como tarea cultural canalizar de la mejor manera sus recursos siempre exiguos para encausar las manifestaciones culturales que ya existen, reforzarlas, pues ellas representan nuestra cultura.

Un gobierno no puede inventar la cultura, su tarea es administrar la eventualidad cultural acondicionando espacios e invirtiendo en infraestructura como la ex fábrica La Constancia; promocionando y generando la discusión de los temas culturales, acercándolos a la sociedad; la labor cultural del gobierno se realiza cuando logra provocar reacciones, perpetuar, instaurar, repetir, y su posibilidad creativa y exitosa depende de distinguir los múltiples experimentos de la cultura local, la riqueza subyacente en la cultura local, esa que se genera sin necesidad de convocatoria, que surge en las casas, en la calle, en las escuelas, en las universidades; que sucede más allá de voluntades oficiales, lo que no quiere decir que no pueda haber obra cultural de parte de un gobierno. La historia muestra casos ejemplares de gobernantes creativos. Si un gobierno logra resolver cómo apreciar la cultura social, cómo evaluar la cultura de un estado como Puebla, habrá en consecuencia una obra cultural. Cuando la cultura es considerada como recurso social, como riqueza propia que hay que encauzar, divulgar y estimular, porque esa es nuestra cultura, la única que tenemos. No tiene que inventar nada, aunque puede ayudar mucho en hacerla exitosa, en hacerla permanente; sembrarla en los niños y los jóvenes, implementarla como un ejercicio de participación social permanente en las secundarias y preparatorias (imaginen revivir el teatro preuniversitario, recuperar la danza en las escuelas, la música como materia opcional, poner barro mexicano en las manos de nuestros niños de primaria y secundaria).

La Ley que crea el Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Puebla (CECAP) del nuevo gobierno del Estado busca “democratizar las acciones de la cultura”, eliminar “elitismos” en ese ámbito y “desburocratizar el sistema”, que son anhelos inobjetables y necesarios para una obra cultural. Se trata de crear un órgano sectorizado, una especie de contraloría social, compuesto por 35 personas, entre las que ya se cuenta a personajes con trayectoria como Fernando Viveros y Teresa Franco, que en reuniones periódicas discutirán asuntos culturales. Sinceramente me parece más interesante que depender de las ocurrencias de un secretario de Estado, ahora ¿qué podría discutirse?

Partir por establecer que la cultura poblana es muy antigua y amplia. El gobierno tiene la oportunidad de interceder en el apoyo de proyectos culturales de ingente variedad. Tenemos comunidades –por aludir a un componente gregario- de teatro, de música y danza, pintura, literatura, barro bruñido y policromado, vidrio sopetleado, ónix, papel amate, alfarería, textiles, cerámica mayólica o Talavera; talabartería, cestería, palma, bordado en chaquira, figuras de piedra; además, como dije, hay cineclubes, presentaciones cotidianas de libros, conferencias sobre la historia, la literatura, las artes, la familia, la sexualidad. No es que se deba tener un plan para hacer una obra cultural, sino que se puede tener un plan para trabajar e impulsar esa cultura nuestra que está ahí, que no ocurre en Barcelona ni en Los Ángeles ni en Nueva York, sino que se halla y está viva en San Pablito, Zacapoaxtla, Xochitlán, Cuetzalan, Tehuacán, Xicotlacoyan, Naupan, Huatlatlauca, Pahuatlán, Zacatlán, Huauchinango, Ixtacamaxtitlán, Chignahuapan, Hueyapan, Acatlán, Izúcar, Zapotiltlán, Zautla, Tenextatiloyan, Emilio Carranza, Atlixco, Tetela de Ocampo, Cuatempan, Xochitelpen, Tzicatlacoyan, Actempan, Cohuecan… y sus múltiples reflejos en la capital, crisol de las artes y emblema de la poblanidad.

Tan sólo en la artesanía poblana existen 30 mil artesanos especializados, más otros 120 mil que complementan la actividad artesanal con la agrícola. En el estado existen 5 mil productos artesanales divididos en 17 ramas. Los agentes culturales en la ciudad (cultura, literatura, plástica, teatro) tienen muchas cosas que exhibir, que presentar, que vender; los jóvenes están ávidos de propuestas y son receptivos a ellas, basta con que sean económicas, interactivas.

¿Cómo escuchar a los agentes de la cultura sin que implique grandes gastos que quite oportunidad a otras cosas? Distribuyendo su dinero, claro, pero sobre todo su influencia, su garante, su información. Tan sólo con tener un órgano de difusión pulcro e informado sobre la cultura que sucede en la entidad o, al menos, en la capital del Estado, se haría una labor muy importante a favor de la cultura local.

Pero además, el gobierno de una entidad tan rica como Puebla puede sembrar en tierra fértil abriendo sus cauces mediante talleres experimentales, promocionando publicaciones, atrayendo actividades artesanales casi olvidadas, exhibiéndolas adecuadamente en la desperdiciada Casa del Artesano Poblano con su hermoso edificio del Siglo XVII. En la mayoría de los casos no se requieren grande inversiones, sino gestión, promoción, intención. Ahora, imaginen a 217 municipios reunidos alrededor de un proyecto.

* Texto publicado en La Jornada de Oriente del día de hoy.



El error de Moro


El 16 de marzo de 1978 el exprimer ministro de Italia y líder de la Democracia Cristiana, Aldo Moro, se dirigía al Congreso a refrendar su apoyo al nuevo primer ministro Giulio Andreotti en un histórico acuerdo denominado Compromesso storico que no era bien visto casi por ningún color de la política interna y exterior.

“Debe abandonar su política de colaboración con todas las fuerzas políticas de su país... o lo pagará más caro que el chileno Salvador Allende”, le había advertido un oficial de inteligencia estadounidense que acompañaba a Kissinger en visita oficial, refiriéndose a involucrar al Partido Comunista en su gabinete, según recordó su viuda mucho tiempo después.

Los vehículos en los que viajaba por la vía Fani de Roma, custodiados por cinco guardaespaldas, fueron interceptados por un comando de secuestradores y, tras un intenso y breve tiroteo, en el que murieron sus cinco guardias, Moro fue secuestrado.

Las Brigadas Rojas, denominación de los secuestradores, de inmediato entablaron negociaciones para intercambiar al líder democristiano por una grupo de compañeros encarcelados; Moro escribió cartas desde su cautiverio a altas personalidades de la política e incluso al papa Pablo VI en donde era clara su posición por negociar, aunque en el fondo es muy probable que supiera que su política de apertura democrática dejaba poco margen a su liberación.

Aldo Moro apareció con una bala en la cabeza el 9 de mayo siguiente en una céntrica calle de la capital italiana, tras siete semanas de secuestro. Se habló de la culpabilidad de una logia masónica, la P2, también se dijo que las Brigadas Rojas habían hecho un trabajo sucio para la CIA, así como se señaló al gobierno de Andreotti, pero como suele ocurrir en esta clase de magnicidios, nunca se supo nada en concreto. Lo cierto es que admitir al PCI en una coalición gubernamental incomodó a tantos intereses locales y externos de la oscura política, que tuvo que pagarlo con la vida.


* En la fotografía, Moro asesinado.


martes, 15 de marzo de 2011

La firma


En 1987 una firma cordial entre los presidentes Ronald Reagan y Mijaíl Gorbachev no representaba las tempestuosas circunstancias que llevaron a los soviéticos al cierre de una Era histórica conocida como la Guerra Fría; la claudicación de un sistema político basado en la hegemonía de un partido súper poderoso como el PCUS; el fin de una supremacía regional, la caída de un imperio ideológico que dominó a lo largo de un siglo una tercera parte del territorio mundial.

No, las sonrisas políticas de los presidentes no tenían mucho que ver con el riesgo inaudito de una guerra nuclear que los soviéticos habían habilitado con sus poderosos SS-20 financiados por los inagotables yacimientos petrolíferos siberianos, cuando momentáneamente tuvieron la capacidad de detonar un ataque atómico sorpresivo sobre el mundo occidental y que tanto Nikita como Brezhnev tuvieron al alcance de la mano.

Tampoco estaba la respuesta sin precedentes para la creación de la iniciativa de defensa estratégica que los Estados Unidos tuvieron la necesidad de implementar con eficientes armas nucleares como los Pershing-II y los temibles Cruceros que paralizaron a los soviéticos, conocida entonces como la Guerra de las Galaxias reaganiana, que colocaba a los yanquis en posición de atacar primero y mejor.

Ese día se negocian los cohetes SS-20 y los submarinos nucleares del Mar Báltico por los Pershing-II; se inicia el desmantelamiento de las 30 divisiones y de 40.000 tanques emplazados en Europa del Este; se negocian las esferas políticas regionales y el protagonismo soviético en Oriente; se negocia, en fin, la vida misma de la Unión Soviética que a partir de este día inicia su transformación.

A casi veinte años de estos hechos, cuando un terremoto amenaza a Japón con una conflagración nuclear, resulta casi incomprensible que las dos potencias militares del Siglo XX hayan tenido al mundo durante décadas en la zozobra de una guerra nuclear. Y todo eso fue desmantelado con esa firma que, imagino, alguien debería celebrar.



lunes, 14 de marzo de 2011

Tata Vasco


El 14 de Marzo de 1565, en Uruapan, Michoacán, muere Vasco de Quiroga, quien naciera en Madrigal de las Altas Torres, España, 95 años antes, en 1470.

El anciano Don Vasco era, al morir, Obispo de Michoacán. Vino a la Nueva España como oidor de la segunda Audiencia y a partir de entonces dedicó a este país los mejores años de su vida. Desde su desembarco Vasco de Quiroga apreció el salvaje trato que se daba a los naturales por parte de los conquistadores españoles y levantó su voz en contra. Tanto en la ciudad de México como en Michoacán, se hizo especialista en la fundación de hospitales que pronto desarrollaron sistemas de cultivos y de reparto de bienes, ganándose la suspicacia de los españoles que lo acusaron de despoblar barrios, pues centenares de familias decidieron irse a vivir alrededor de sus fundaciones.

También fue acusado de delitos contra la fe por sus escritos doctrinarios en lengua purépecha y le valió un proceso de larga controversia, del que finalmente fue absuelto. Todo eso, aunado a sus cartas de protesta y a sus muchos escritos que anteponían los intereses humanos de los indios sobre las causas catequizadoras de la conquista, hacen de don Vasco uno de los personajes claves de la primera etapa virreinal. Muere un día como hoy rodeado de veneración y reconocimiento.



domingo, 13 de marzo de 2011

Desflogistíceme ahí


Desde niño me pregunté por el origen de la soda, el refresco gaseoso, que los gringos ya usaban corrientemente en la invasión de Cuba de 1898 cuando desalojan de la isla a los españoles e inventan la bebida Cuba Libre, ron con coca cola. Debía ser, en consecuencia, muy antigua, pero ¿qué tanto?

El agua de soda fue inventada por un científico inglés llamado Joseph Priestley a finales del siglo XVIII (¡cien años antes de la cuba libre!). Priestley fue un importante y famoso científico nacido el 13 de marzo de 1733 que descubrió el oxígeno y fue el primero en aislarlo como gas y en valorarlo como parte esencial de los seres vivientes. Lo llamó "aire desflogistizado" y su único error consistió en intentar desflogotizar sus principios científicos con sus principios teológicos, traspié por lo demás recurrente en los pensadores de la época.

Es curioso que el nombre de Priestley no sea tan conocido entre los simples mortales que estudiamos primaria y secundaria, cuando debería estar a la par de personajes como Lavoisier (por cierto, también descubridor del oxígeno, al igual que Scheele), de quienes escuchamos todos en la escuela. Priestley fue un prolífico estudioso que dejó huella en alguna de sus 150 obras publicadas sobre pedagogía, historiografía, gramática inglesa, electricidad y mucha metafísica que décadas después de su muerte, en 1804, seguían discutiéndose.

Como sea y en lo que atañe a mis interrogantes infantiles, este noble señor inventó las gaseosas, sin cuya presencia sería difícil explicar el mundo de hoy. Gruuurp.



sábado, 12 de marzo de 2011

La sima de la vida


Cosas de la vida. El 12 de marzo de 1816 nace en Tizayuca, Hidalgo, un colorido personaje de la picaresca histórica, pues a su temprano éxito le sobrevino un temprano desenlace. Su nombre era Ignacio Rodríguez Galván.

Rodríguez Galván era un inspirado escritor que a temprana edad escribió floridas poesías, impactantes obras de teatro y las primeras novelas cortas de nuestra literatura; fue fundador de un periódico y director del Calendario de las señoritas mexicanas. Apenas mayor de los 20 años ya era miembro de la Academia de Letrán pues, encima de todo, era un político habilidoso. Tantas dotes reunidas en un hombre lo hicieron merecedor de una singular tarea de alguno de aquellos gobiernos diletantes que de los años cuarentas del siglo XIX que se pasaban el poder como si fuera una pelota. Ignacio, de 26 años de edad, fue comisionado para el servicio exterior, pues alguien le vio dotes también de diplomático, para realizar un espectacular viaje que iniciaría en La Habana e iría recorriendo países hasta llegar a la Argentina. Se hicieron grandes preparativos y se empacaron tremendos equipajes. Sus padres y una extensa parentela lo acompañaron hasta Veracruz para verlo partir en un vapor que lo depositaría en su primera escala; La Habana de una Cuba todavía española que sería el preludio de su larga misión.

A las pocas horas de arribar a La Habana en julio de 1942, Rodríguez Galván fue presa de tremendos calosfríos y altas temperaturas; su estado físico preocupó a la delegación, pero no tuvo tiempo de tomar decisiones que revirtieran la agonía. El joven diplomático murió en pocos días de la temible fiebre amarilla. Fin del viaje.



viernes, 11 de marzo de 2011

AWB


El 11 de marzo de 1994, soldados del bantustán sudafricano de Bofutatsuana matan a tres ultras blancos del Movimiento de Resistencia Afrikáner (AWB), cuyo símbolo seminazi ilustra esta entrada, que habían llegado dos días antes supuestamente a defender el gobierno dictatorial de Lucas Mangope, disparando indiscriminadamente y lanzando granadas a la población civil.

Varias horas después, soldados del ejército sudafricano y del propio AWB se despliegan por la ciudad de Mabato, capital de Bofutatsuana, con el pretexto de restablecer el orden, pero el día termina con un saldo de sesenta y siete muertos de la Fuerza de Defensa de Bofutatsuana.

Los aires de cambio que se respiraban en Sudáfrica a raíz de la abolición del apartheid en 1991 aún arrastraban tufos del pasado. Apenas dos meses después de ese cruento episodio, el 10 de mayo de 1994, Nelson Mandela asumiría la presidencia.



jueves, 10 de marzo de 2011

Ideales vencidos


No tengo más datos de esta extraña historia pero me fascina su contenido humano. El 10 de marzo de 1974 los habitantes de una aldea filipina vivieron una inaudita aparición. De la selva cercana emergió un oficial japonés con actitud hostil. Pasada la sorpresa, descubrieron que se trataba de un soldado japonés que había quedado varado en la selva desde el final de la segunda guerra mundial 29 años atrás.

Las interrogantes son obvias, no sólo en cuanto a qué comía y dónde se escondía, sino qué pensaba, cuáles eran sus reflexiones sobre la guerra después de tantos años, sobre la familia, sobre el amor. Supongo que con un poco de esfuerzo podría uno enterarse de las respuestas a esas interrogantes, la verdad es que no me interesan de manera particular, es decir, no llaman mi atención las vicisitudes específicas de ese soldado japonés, sino de la experiencia humana de vivir un tiempo tan largo en una fantasía espantosa como la guerra, donde todos quienes le rodean son enemigos, a los que probablemente habría que matar si acaso descubrieran su ubicación o sus armas.

Lo que veo en el soldado japonés es una vívida metáfora del mexicano contemporáneo envuelto en una guerra ficticia de intereses nacionales y poderes políticos que presuntamente velan por nuestros intereses. Permanecemos década tras década esperando el final feliz de una promesa reiterada hasta el cansancio por nuestros políticos que se pasan la antorcha iluminada una y otra vez en nombre de la patria. Ganamos elecciones –o creemos que las ganamos- para descubrir muy pronto que los que ganaron fueron otros, los mismos en realidad, que permanecerán seis años más enlistando promesas y esperanzas mientras se enriquecen hasta la abyección.

Somos como ese pobre soldado que no sabía que el Japón ya había sido repartido más de una vez mientras permanecía en la sombra esperando su hora. Nuestro aturdimiento, la sorpresa de los cambios sin cambio, es exactamente el mismo. Salimos de la selva con las manos vacías, con armas obsoletas, ideales vencidos, tácticas caducas.



miércoles, 9 de marzo de 2011

Barbie


Las barbies llegaron a mi vida muy tarde, a pesar de haber nacido dos años después que yo. Para ser sincero no las conocí antes de 1992, cuando compramos la primera Barbie para el segundo cumpleaños de Luces.

Con el tiempo y la llegada de nuestra segunda hija las barbies crecieron en número y modelos. La compra de las barbies era casi automática. O en todo caso obligatoria. No había duda ni negociación, era menester adquirir la Barbie de ese año, ahora ataviada de doctora, de ingeniera, de Jazmín, de veterinaria, de cualquier cosa que se te ocurra.

Con el paso de los años, previsiblemente, las barbies se multiplicaron. Del cajón de las barbies asomaban en plástica orgía/carnicería delgados brazos y piernas, muchos de ellos descoyuntados, dos o tres cabezas sin su cuerpo y en un rincón del amplio cajón montones de vestiditos y adminículos increíblemente detallados: teléfonos celulares, estetoscopios de doctora, botas de todo tipo, sombreros y más.

El 9 de marzo de 1959 nace la primera Barbie y a sus cincuenta y dos años sigue luciendo hoy una piel firme y tersa, sin una sola arruga y con una descendencia de admirable variedad. Las niñas del mundo sueñan con ser ella; las secretarias copian sus modos y costumbres, los papás pagan sus extravagancias. Es Barbie, creación de Ruth Handler que tomó el nombre de su hija Bárbara y que hoy, sin ninguna duda, es la muñeca más famosa del mundo.



martes, 8 de marzo de 2011

Gracias Harold


Muy poco después de su muerte, que ocurre el 8 de marzo de 1971, muchos televidentes del Canal 11 del Politécnico en el Distrito Federal conocimos a Harold Lloyd, que fue programado profusamente durante una buena temporada para beneficio de nuestro sentido del humor.

Estoy hablando de alguna tarde de 1978, por ahí, nos acomodábamos Tono, Martha, la pequeña Eva y yo en el mejor sillón de la sala para solazarnos con las piruetas increíbles de este actor cirquero con cara de repartidor de tintorería, anteojos redondos, sombrero de carrete y una habilidad corporal nunca antes vista en la pantalla.

No recuerdo cuánto nos duró el gusto de admirar a Harold Lloyd, un día el Canal 11 decidió que era suficiente y lo dejó de programar. Desde entonces no lo volví a ver. Ingenuo de mí. Haciendo esta nota, se me ocurrió hacer la solicitud de Harold Lloyd en You Tube y en unos segundos se desgranaron miles de breves fragmento de sus filmes.

Estuve un buen rato recordando, regocijándome con sus principales piruetas como el viaje en el techo de un tranvía desaforado, la inagotable cuerda de una manguera de bomberos y la clásica secuencia, más larga de lo que recordaba, del edificio del reloj. El paisaje urbano de los años veinte es simplemente invaluable.

Por lo mucho y por lo más, gracias Harold. Abriste una ventana a mi imaginación. Si se diera el caso de que no conoces a este enorme comediante, haz clic y date la oportunidad.

http://www.youtube.com/watch?v=bP5FYKDij18

lunes, 7 de marzo de 2011

Remember El Álamo


Nadie supo decirme qué pasó en El Álamo, Texas después de ver en el Cine Variedades la película dirigida y protagonizada por John Wayne en 1960, aunque lo más seguro es que tampoco haya preguntado a nadie sobre su significado en nuestra historia, su importancia en la geografía y la notable ausencia de una versión mexicana de esa batalla que marcó el destino de la joven nación, con apenas once años de independencia. Lo cierto es que la batalla de El Álamo está revestida por un mito en donde los mexicanos, para no variar, muestran su ancestral salvajismo y sed de sangre al masacrar a un puñado de colonos mal armados que imploraban paz.

Lo indiscutible es que el 7 de marzo de 1836 El Álamo, poblado norteño del estado de Coahuila-Texas, amaneció con los vestigios de una cruenta batalla de trece días que terminó la noche anterior, cuando los mexicanos, comandados por el inefable Antonio López de Santa Anna, tomaron por fin a sangre y fuego la población. La leyenda, ampliamente difundida en televisión y películas, hasta de Walt Disney, dice que sólo dos texanos pudieron sobrevivir a la andanada de un ejército muy superior en número de hombres. Habla de 257 texanos muertos pero poco habla de los 600 mexicanos caídos en combate.

El Álamo no es la acción más heroica de los mexicanos, ciertamente, pero es una de las pocas batallas ganadas contra un ejército invasor y podríamos haberle dedicado, si no un monumento, por lo menos alguna clase de recuerdo los 6 de marzo. Como se sabe, fue el preludio de una desgracia mayor que a mi modo de ver hubiera ocurrido con El Álamo o sin él: la pérdida de medio territorio. Después de la batalla, Santa Anna avanza con su ejército y por falta de previsión es capturado en San Jacinto y así, prisionero, es obligado a firmar el Tratado de Velasco con el que pone la primera piedra de la independencia de Texas y otros extensos territorios norteños, que ocurriría diez años después.

Remember el Álamo, dicen todavía los texanos para exaltar la peligrosidad del carácter de los mexicanos. Recuerden El Álamo, deberíamos decir los mexicanos, para ensalzar un espíritu combativo que algún día tuvimos y que ahora hemos extraviado en la oscura noche de la historia.



sábado, 5 de marzo de 2011

Paradoja nacional


Un singular país el nuestro, los ciudadanos de a pie corremos el riesgo de perder la vida, el patrimonio o la libertad si se nos ocurre estar en el lugar y la hora equivocados; un país en donde pocos detentan un enorme poder y en el que muchos carecen de las más mínimas garantías individuales, como el derecho al trabajo, a la educación o la salud.

Pero en este país, partido en rebanadas tan desiguales, hay una paradoja difícil de creer si acaso no eres mexicano. Existe, derivado de nuestra ancestral corrupción, un influjo extravagante que llena las manos de poder a depauperados ciudadanos que por una acumulación de omisiones en la práctica de la ley se convierten en pequeños magnates de una esquina, una calle o un vertiginoso autobús urbano de pasajeros, donde ellos son la ley, sin pelos en la lengua.

Un jovencito que acaba de cumplir su mayoría de edad es capaz de someter al más grande terror a cincuenta pasajeros que tuvieron el infortunio de abordar su autobús; un cuidador de coches es capaz de someter a medio centenar de ciudadanos a su arbitrio y decidir quién puede y quien no puede estacionar su coche en una avenida pública de la ciudad, que maneja como su propiedad, cuyos espacios tiene bloqueados con botes vacíos de pintura, cajas destartaladas de madera o simples piedras que ha traído de algún lugar. Una pobre señora cargada de tres hijos es capaz de bloquear, o al menos estorbar, el paso de una avenida importante con el efugio de pintar de amarillo un tope que las autoridades tendrían que haber pintado; hordas de pequeños delincuentes asaltan vehículos en los semáforos con el pretexto de limpiar un parabrisas que poco importa si está sucio o no. Son pordioseros empoderados por los huecos profundos de la acción de la ley que no importan a nadie más que a sus víctimas.

Con esta lente paradójica es como yo veo el reciente escándalo de la prohibición de la película Presunto culpable, donde un jovencito de escasísima edad y educación ha sido capaz de generar un caso que ha removido las viejas estructuras de una práctica judicial que nadie ve ni se interesa hasta que se convierte en víctima del atropello. Este joven indicó al ciudadano con su dedo arbitrario y propició su detención. Su voz fue suficiente para que el aparato de justicia la considerara por encima de una veintena de testigos que vieron lo contrario; más poderosa que la prueba de Harrison que indicó que el presunto culpable no había disparado un arma; suficiente para que el juez dictara una sentencia de veinte años a un hombre a todas luces inocente. ¿Quién es este pequeño poderoso que ahora paraliza la proyección de la película en 200 salas de exhibición nacional? Es una paradoja, es parte de un poder paradójico que los mexicanos conocemos y franqueamos cada día de nuestra vida, que en otras circunstancias estaría en la cárcel por perjurio, por daño económico, por impudente, Aunque, también lo sabemos, en el origen de este caso este jovencito sólo quería salvar su propio pellejo, pues las “investigaciones” judiciales lo habían señalado a él como presunto culpable de la muerte de su primo. Todos sus desvaríos, pues, fueron mero instinto de sobrevivencia.

¿Cómo culparlo a él o al limpia parabrisas o a la señora que bloquea avenidas, al cuidador que se apropia de calles enteras; cómo culpar al joven chofer del autobús a quien las autoridades le permiten conducir en esa forma suicida? No es posible culparlos, porque ellos son las primeras víctimas de nuestra paradoja nacional. El país del “ahorita”, la nación sin mañana.



viernes, 4 de marzo de 2011

¡Ah, carbono...!


Hasta antes del 4 de marzo de 1946 la datación de artilugios y objetos del pasado era al tanteo:

- ¿Observáis que este instrumento tiene más años que las cucharas de mi tía, doctor?
- De vuestra tía y de mi abuela Pancha. Este sarro se parece al de los dientes de señor director, que es más antiguo que Matusalén.
- Pero además, al ser un aparato gordito, muestra que quienes lo hayan hecho eran más fuertes que un buey.
- Por su olor deduzco que tiene 10 mil años.
- Muy similar al de los sobacos de mi tío Gaudencio. Pero no tan antiguo. Yo diría que ocho mil.
- Ni uno ni otro, dejémosle en nueve mil y avisemos al museo.

Pero a partir de este día de aquel año de 1946 la edad de los restos antiguos encontrados por los arqueólogos dejó de ser insondable secreto. Willard Libby descubre en su laboratorio de la Universidad de Chicago el procedimiento del radiocarbono, conocido como carbono 14, y lo explicó así:

- El carbono 14 es un isótopo radioactivo natural creado por el sol en la atmósfera, producto derivado del bombardeo de átomos de nitrógeno por neutrones cósmicos, por lo que, espontáneamente, se trueca en nitrógeno 14, que he llamado Método de Datación Radiocarbónica.

Fuera de los científicos nadie entendió mucho de la explicación, todos salieron preocupados porque volver a hablar de bombardeos en 1946 no era popular, pero confiaron en que Libby hablaba de otro género de bombas.



jueves, 3 de marzo de 2011

Presunto despapalle


Estoy tan sorprendido como tú, indignado y triste porque ni siquiera he visto la película Presunto Culpable que fue prohibida el día de hoy por una juez, supuestamente por iniciativa de un jovencito, primo del asesinado, que probablemente mal lee pero que ahora resultó un verdadero experto en leyes y ha pasado a damnificar a miles de ciudadanos que estábamos en la fila para comprar el boleto de entrada.

Pocos en México somos ajenos a la trama, es cierto, yo por ejemplo me soplé la sinopsis demasiado completa de Héctor Mauleón que Nexos publica en su edición de este mes, pero me quedaron ganas de verle el rostro al cinismo de todo ese aparato que manipula y acomoda las leyes a su antojo y conveniencia. Secretarios que dictan sentencias, jueces peregrinos, judiciales buenos y muy malos; abogados corruptos y creativos –como los jóvenes realizadores del documental-, en fin, la mueca esa que tan bien conocemos los que vivimos aquí, el gesto de cinismo, de valemadrismo (“papá, acabo de ver unos agentes de tránsito embriagándose en plena calle”, me dijo mi hija apenas ayer, al regresar de la escuela a las 4 de la tarde). No, no, no.

Pasando a otras cosas, pero en reserva de que me vaya a demandar alguno de mis ochenta informantes (“yo no autoricé a salir en un libro”) por aparecer en mi libro, esta tarde, a las 18 horas, presento nuevamente el llevado y traído libro de Cien años de recuerdos poblanos, ahora acompañado por dos pesos completos de la academia: la historiadora Ana María Huerta y el urbanista Carlos Montero Pantoja. La cita es en el salón Paraninfo del Edificio Carolino, ni más ni menos, haciéndome un honor que no merezco pero que disfrutaré opíparamente. Ahí te espero.



Maxiordenamientos


Entre las cosas positivas ocurridas durante el imperio de Maximiliano de Habsburgo fue la contratación de especialistas para la elaboración de controles administrativos que llenaban profundos huecos para una efectiva acción de gobierno.

El 3 de marzo de 1865, aprovechando la Carta de la república de Antonio García Cubas, Manuel Orozco y Berra elabora la Ley sobre la división territorial del Imperio de México, que establece una división de 50 departamentos y que este día es decretada por el propio emperador Maximiliano. Esta ley en particular no duró mucho tiempo, pero hubo otras, como el reglamento interno del telégrafo, que prácticamente puso la base para su funcionamiento en la vida útil del sistema, que duró un siglo y medio.

Cuando Maximiano toma el poder vio el potencial político y estratégico de la comunicación telegráfica; instruyó al ministro de Fomento, Manuel Robles Pezuela, a estudiar la posibilidad de que su gobierno fuera propietario de las líneas telegráficas con el objeto de ganar control en las provincias. El ministro Robles fracasó, no había dinero suficiente para tal cosa, pero en el estudio que hizo pudo enterarse de los detalles de funcionamiento telegráfico que le permitió elaborar un reglamento interno que fue la base para la administración de la posterior Dirección de Telégrafos Federales. El reglamento de Maximiliano, a catorce años de haberse iniciado la telegrafía en nuestro país, fue el primer reglamento en la historia mexicana del sistema en donde se incluyen la totalidad de sus mecanismos técnicos y administrativos, que seguirían observándose, casi sin cambios, hasta el mismo día de su cancelación, en 1992. *


* MEMORIA de la Secretaría de Fomento a Maximiliano I por el Ministro de Fomento Luis Robles Pezuela, Año 1865, p. 93. En el Archivo General de la nación, Galera V.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Carta a un RN


Darte la bienvenida a este mundo es un asunto complicado, querido bebé. Llegas a un escenario que llamamos humanidad pero que en realidad es una guerra enorme y perenne; la vida como la conocemos, con su historia y su arqueología, sus costras montañosas y sus depresiones inundadas, mesetas, valles, continentes, océanos, es un gran ardid.

Un lugar maravilloso que nos es entregado al nacer y del que repelemos todo el tiempo. Sufrimos, pues, porque queremos. Y porque la llamada humanidad es apenas el inicio de una conciencia primitiva, aunque universal, que acaso ha rebasado un puntito del índice a la del primate. El que seamos celestiales o primates ya no tiene discusión, querido, como podrás observarlo tú mismo cuando crezcas; el hambre, el abuso y la inhumanidad de este descarnado capitalismo (que todo compra y vende todo) nos impone una realidad también descarnada de aflicciones y ansiedades.

Darte la bienvenida es un asunto complicado, porque toda la evolución de la que llegas dotado comienza deteriorarse paulatinamente hasta casi desaparecer. Somos apenas un mamífero medio educado que saca a relucir con extremada frecuencia su naturaleza. Nuestro celo animal es básicamente el mismo y tanto los machos como en las hembras se siguen comportando mediante códigos de su naturaleza, no de la llamada civilización.

Respecto a la civilización hay mucho que decir. Hemos sido capaces de crear objetos milagrosos que, a través de la tecnología han redundado en medicinas y salud, pero también han sido objetos destructores por medio de las guerras y el deterioro ambiental.

No sé si darte una bienvenida, pues, no sé qué decirte en realidad. Sólo espero que tu generación sea mejor que la mía. A eso le llamamos evolución.