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Entradas

Tentzonhuehue

Vuelvo al tema del Tentzo que hace tres años (5 de octubre de 2010) abordé con motivo de una escultura con la representación de este mito que elaboramos en el taller que la ONG española Ayuda en Acción patrocinó con las hijas de los artesanos de San Juan Tzicatlacoyan durante varios meses y que tuve el gusto de coordinar bajo la vigilante mirada de Angie Martínez y Marco Castillo. Desde entonces, lo que más ha llamado mi atención es el enorme interés que suscita la historia de esta antigua deidad que la antropología reconoce como Tentzonhuehue, siendo por mucho el post más visitado y comentado de los novecientos y tantos que lleva acumulados este blog, que según las estadísticas suma para El Tentzo 5 231 lecturas y 15 comentarios aportados por sus lectores; uno de ellos, Alejandro Olivero Bautista Fuentes, cuyas fotografías ilustran esta entrada, puso a disposición una serie muy rica e interesante de fotografías y videos de sus exploraciones en la cordillera del Tentzo o Tentz...

Justo el injusto

Sucede que ahora se afirma que es Ignacio y no Indalecio, como lo aprendimos de niños cuando existía una versión tal vez equivocada de la historia pero con creativa imaginación, con niños héroes y pípilas que mostraban el espíritu temerario de los mexicanos que ahora también hemos perdido. Nos quedamos con los puros perdedores, eso sí, verídicos, que vendieron la mitad de la patria, que expropiaron para regocijo del pillaje, expoliaron las tierras y desmantelaron aquel pueblo campesino, de vasta experiencia y sabiduría, que también éramos y ahora ya no somos. ¿Acaso estudié la primaria en un barco fantasma? ¿Los niños héroes apócrifos? Al parecer es Ignacio, pero he percibido que las revisiones históricas contemporáneas no añaden nada a la historia de los mexicanos y sí disminuyen sus escasos mitos gloriosos que nos enaltecían hasta el heroísmo. En poco tiempo se podría decir que en realidad era Nacho, Francisco N. Madero y se mandarán cambiar las letras doradas del Congreso y s...

Asesinato en Chignahuapan

Jueves 10 de julio de 1930. Luis González Galindo, vecino de Chignahuapan, se había refugiado en la ciudad de Puebla desde el 4 de mayo huyendo de las rencillas políticas de su ciudad natal. Sus problemas no eran menores, ya que tres meses antes, un rival político, de nombre Arnulfo Aguilar, lo había balaceado en plena calle resultando milagrosamente ileso. Ese mismo día, en la tarde, el agresor volvió a encontrarlo en un salón de billar y sin mediar palabra volvió a balacear a Arnulfo, y volvió a fallar, pues Arnulfo tuvo tiempo de agacharse detrás de una mesa, sacar su propia pistola y responderle a Arnulfo Aguilar. Pero él no falló. El hombre cayó muerto ahí mismo y esperó la llegada de la policía, que después de algunas preguntas a los parroquianos lo dejó en libertad, pues era claro que se había defendido en legítima defensa propia. Por eso tuvo que huir de Chignahuapan. El 29 de junio, Luis González Galindo fue en su caballo al rancho Cozapa a atender sus negocio...

Los años treinta en Puebla

Parte dos . El drama de la telefonía. Hablando del servicio telefónico, en el México de los años treinta ocurrió una cosa muy singular entre las dos empresas telefónica extranjeras que recibieron concesiones del gobierno para explotar el servicio público, y Puebla no fue la excepción: la Compañía Mexicana, que de mexicana sólo tenía el nombre, pertenecía a la Bell Company de los Estados Unidos y la Ericsson, de la transnacional sueca. El gobierno permitió que las líneas de cada una crecieran cada una por su lado y, para la década de los años treinta, era una situación bastante confusa, pues los usuarios de teléfonos únicamente podían comunicarse si contaban con la línea de la misma compañía. Las empresas tuvieron que poner teléfonos de ambas compañías paras prestar un servicio eficiente al público, de tal forma que el Cinema Royal, por ejemplo, que estaba en la avenida Reforma número 112, tenía con la Ericsson el teléfono 68-36, mientras que con la Compañía Mexicana el 17-81. O ...

Ay Popocatépetl

En diciembre de 1994 mi jefe me despertó a las 2 de la madrugada para avisarme que el Popocatépetl estaba haciendo “erupción”, debíamos correr a la estación de radio para informar del evento y ayudar en la contingencia, pues a la sazón éramos periodistas. Salimos a las calles desiertas de Puebla en medio de una virtual tormenta de arena, pero antes que una imagen del desierto del Sahara debes imaginar más bien  una escena invernal de algún pueblo de Alaska, pues parecía en todo caso una nevada. Como se sabe, el Popo no hizo una erupción importante hasta diciembre de 1999, mientras que espolvoreadas de ceniza las distribuye cada fin de semana, en complicidad y a capricho de los vientos, hacia sus cuatro puntos cardinales. Anoche, nuevamente nos tocó en la ciudad de Puebla y les aseguro que no es ninguna broma. Una capa más bien gruesa de polvo finísimo cubre los exteriores de la zona sur de la ciudad; se siente en la garganta, se siente en los ojos, y las autoridades “com...

Los años treinta en Puebla 1

PARTE UNO (de dos) El año de 1930 Puebla lo amaneció con elegantes faroles tipo “Hollywood” que fueron la avanzada de una industria cinematográfica que marcaría la década. Olvídense de los pianitos amenizando las imágenes mudas en las pantallas de los cines Variedades, del Colonial o el Guerrero, ahora sería posible escuchar de viva voz   la actuación de los actores, los balazos y los rechinidos de los veloces automóviles. Por si fuera poco, la radio crecía vertiginosamente y la perfecta señal de la XEX y, muy poco después, la XEW, nos mostraban a todos lo que antes era sólo privilegio de unos cuantos adultos: la música mexicana en todo su esplendor, con famosas figuras como Lucha Reyes, la Orquesta del maestro Miguel Lerdo de Tejada y los nuevos valores de nuestra bohemia encabezados por José Mojica, Alfonso Ortiz Tirado y el inigualable Agustín Lara. Pero no parábamos aquí, traspasamos entonces las fronteras de una inimaginable globalización y el cine estadounidense se en...