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No somos ángeles

El sábado 15 de febrero una llamada telefónica marcó el rumbo de nuestro estado de ánimo e incrementó la penosa zozobra en la que vivimos en este desventurado país. Un  dizque zeta me llamó por mi nombre, confirmó mi dirección y durante cuarenta minutos me estuvo dorando la píldora con una bien armada historia de una vecina mía que me quería perjudicar por envidias, pero que una minuciosa investigación de parte de don Z había confirmado que era yo un buen hombre de familia que no merecía ser perjudicado, etc.  La investigación le había costado unos 240 mil pesos que de alguna forma tenía que recuperar, etc. Para no hacer el cuento largo, una vez aclarado que era un malandrín que solo quería sacarme dinero, cosa que ocurrió como a los veinte minutos, el intercambio de información transitó por caminos poco afortunados; las malas noticias de mi maltrecha economía fueron bajando de categoría la conversación y de aquella alegre cantidad mencionada estuvimos a punto de cerrar...

El cometa

Esta tarde el cometa Ison alcanzará el máximo acercamiento con el sol y los astrónomos no saben si sobrevivirá la prueba. “Si sobrevive al calor solar, Ison puede convertirse en un gran cometa que se observaría a simple vista en el cielo, a partir de la primera semana de diciembre, en dirección Este momentos antes de la salida del Sol”, explicaron los expertos de la NASA que leí ayer en el periódico El País. Si sobrevive al encuentro de esta tarde, pasará a tan solo 64 millones de kilómetros de la Tierra el próximo 26 de diciembre. En noviembre de 1965 fue la última vez que vi un cometa. Eran aproximadamente las cinco de la mañana cuando mi hermano Jaime me despertó especialmente para verlo. Hacía el frío típico de Cuauhtémoc y solo fue posible acercarme hasta la ventana de un cuarto que denominábamos el porche y que era en realidad un angosto y pequeño recibidor que separaba nuestra cocina de la calle 3ª, en donde estaba nuestra casa, en pleno centro del pueblo chihuahuense. ...

Piratería

En el centro de Puebla, en una librería pirata… ¿cómo es eso?, pues es librería pirata porque en realidad es un bar disfrazado de librería, uno no va ahí a consumir libros sino alguna bebida de nuestra predilección. En fin, pedí lo mismo que mi amigo, un vodka de dudoso origen, que repetí porque no sabía tan mal. Cuando manejaba camino a la casa una extraña comezón empezó a circularme por el cuerpo; era raro, sentía un enorme placer al rascarme o restregarme con las palmas de las manos; el placer era especial en las orejas y en la frente. En un  semáforo voltee el espejo retrovisor para verme bien, pero lo que vi fue a un tipo que no era yo. Era un individuo aproximadamente de mi edad con los párpados de Simone Signoret: una frente boluda como la del hombre elefante, pero lo más extraordinario eran sus orejas, en realidad dos vejigas colgadas a cada lado de la cabeza, como Will Smith en aquella película. Ese pobre hombre estaba gravemente intoxicado y, lo más grave, sí era yo....

Ándale, ándale

Foto de Sin Embargo modificada aquí

Bajar la escalera

En la universidad, a finales de los años setenta, la noción de la lucha de clases era lo que privaba en las conversaciones prácticamente de cualquier tema. Sin embargo estaba tácitamente prohibido hablar de clase como una categoría social en la que uno pudiera reconocerse, que era obviamente la inefable clase media a la que todo mundo universitario pertenecía, salvo excepciones. La clase social más mencionada era el proletariado, a cuyo movimiento internacional automáticamente todos estábamos adheridos aunque fuera como mirones bien intencionados. Y claro, pequeñoburgués, el epíteto más temido y nunca mejor aplicado a esa acumulación de prejuicios y estereotipos en la que estaba sustentada aquella endeble ideología falsamente marxista; la mayoría de las veces solo traía detrás una breve lectura de Martha Harnecker y, en el mejor de los casos, el Manifiesto del Partido Comunista y el primer capítulo de El Capital. En medio de aquella discusión, rodeado de familiares y amigos es...

Tentzonhuehue

Vuelvo al tema del Tentzo que hace tres años (5 de octubre de 2010) abordé con motivo de una escultura con la representación de este mito que elaboramos en el taller que la ONG española Ayuda en Acción patrocinó con las hijas de los artesanos de San Juan Tzicatlacoyan durante varios meses y que tuve el gusto de coordinar bajo la vigilante mirada de Angie Martínez y Marco Castillo. Desde entonces, lo que más ha llamado mi atención es el enorme interés que suscita la historia de esta antigua deidad que la antropología reconoce como Tentzonhuehue, siendo por mucho el post más visitado y comentado de los novecientos y tantos que lleva acumulados este blog, que según las estadísticas suma para El Tentzo 5 231 lecturas y 15 comentarios aportados por sus lectores; uno de ellos, Alejandro Olivero Bautista Fuentes, cuyas fotografías ilustran esta entrada, puso a disposición una serie muy rica e interesante de fotografías y videos de sus exploraciones en la cordillera del Tentzo o Tentz...

Justo el injusto

Sucede que ahora se afirma que es Ignacio y no Indalecio, como lo aprendimos de niños cuando existía una versión tal vez equivocada de la historia pero con creativa imaginación, con niños héroes y pípilas que mostraban el espíritu temerario de los mexicanos que ahora también hemos perdido. Nos quedamos con los puros perdedores, eso sí, verídicos, que vendieron la mitad de la patria, que expropiaron para regocijo del pillaje, expoliaron las tierras y desmantelaron aquel pueblo campesino, de vasta experiencia y sabiduría, que también éramos y ahora ya no somos. ¿Acaso estudié la primaria en un barco fantasma? ¿Los niños héroes apócrifos? Al parecer es Ignacio, pero he percibido que las revisiones históricas contemporáneas no añaden nada a la historia de los mexicanos y sí disminuyen sus escasos mitos gloriosos que nos enaltecían hasta el heroísmo. En poco tiempo se podría decir que en realidad era Nacho, Francisco N. Madero y se mandarán cambiar las letras doradas del Congreso y s...