lunes, 23 de marzo de 2009

Lodo


La tarde del 23 de marzo de 1994 estuvimos pegados a la tele, esperando noticias sobre el estado de salud de Luis Donaldo Colosio. Malú cumplía su octavo mes de embarazo y Guadalupe, su mamá, nos acompañaba para asistir al nacimiento de Teresa. Pero este día estuvimos paralizados, expectantes, hasta muy entrada la noche en que Zabludowski trasmitió la noticia de su muerte. Comenzó a circular el fragmento del video en el que se veía a Colosio rodeado de la multitud, mientras en un fondo musical se escucha La Culebra, con la banda Machos. Y ahí estaba la mano que portaba una pistola, luego la detonación, la sorpresa, la caída, la estupefacción. Una y otra vez la imagen, ahora en cámara lenta, ahora en reversa. Fueron semanas de repetición televisiva y gráfica. Una imagen hipnótica que nos decía muy poco del político que buscaba gobernar un país, para dejarnos sólo con un hombre de 44 años que caía al lodo de Lomas Taurinas.

Tras 15 años este ciudadano no puede aportar mayores elementos que éstos. No sabemos más que eso después de toneladas de papel y varias comisiones de investigación. De entonces acá, muchas cosas nos han sucedido, otros crímenes, otras crisis, más responsables de la debacle de un país que no levanta, que sigue revolviéndose en el lodo de sus contradicciones.


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