jueves, 19 de marzo de 2009

Sabines


Hace once años, Jaime, cumpliste tu objetivo. Y al tiempo, moriste poco a poco de tu cáncer maldito y tu perturbador y descarnado espíritu. Pero moriste porque querías morir, estabas preparado para ello. Hiciste mil poemas. Para tu muerte y la del mayor Sabines y tu tía Chofis y tu madre y la parafernalia que rodea a los muertos con sus féretros elegantes y negros, los hoyos de dos metros, crisantemos, zempazúchitl y ofrendas, los tacuches negros, los zapatos de polvo, los niños que no entienden; te solazaste en el reposo, en tu propio reposo, y en reclamo insano –por muerto- de que te dejáramos descansar.

“Quiero una caja de muerto que esté cómoda,
no vaya a estar angosta o corta.
La almohadilla no muy alta
Y el color que quieran.
Herméticamente cerrada
Para que no me entre nada de la vida.”
Mal Tiempo, Jaime Sabines.

Ahora ya descansas, Jaime, en la estúpida muerte. No se ha roto ese vaso en que bebiste, sigue el mundo su paso, rueda el tiempo... Mi madre en su vejez hundida... Me acostumbré a leerte, te he elevado al nivel de consumismo vil... ¿Será posible que abras los ojos y nos veas ahora...? Es la sombra del agua, el llanto fracasado. Gracias, Jaime, suspiros en las rosas... Vamos a guardar este día en tu memoria.

Sabines muere el 19 de marzo de 1998
Puedes leer poesía suya aquí: http://amediavoz.com/sabines.htm

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