viernes, 24 de abril de 2009

Plazas y plazos


Contra mi costumbre de no contar chistes, pues soy en verdad malo, no resisto la tentación de transmitirte éste que me contó Melchor el día de ayer para acabar de devastar mi ánimo de desempleado, cosa que logró.

Un licenciado de esos que viven de la política llama a su compadre, otro licenciado de ésos.

- Estoy preocupado por mi hijo, compadre, no quiso estudiar, no trabaja, no hace nada ¿no podrías conseguirme un trabajito para que aprenda cosas de la vida?
- Déjame ver, compadre, te hablo luego.

Al día siguiente vuelven a comunicarse.

- Compadre, ya lo tengo.
- Gracias, compadre.
- Mira, tiene que ir a la oficina del licenciado Paz, el diputado, no tiene que hacer nada, salvo acompañarlo de vez en cuando o hacer pequeñas cosas que le pidan. Le van a pagar 300 mil pesos al mes.
- No, compadre, va a resultar contraproducente, eso es mucho dinero.
- ¿Pos no querías que prosperara?
- Que aprendiera, compadre, que aprenda el valor de la vida.
- Pues que le paguen la mitad, compadre, yo lo arreglo. 150 mil.
- Es que sigue siendo mucho, compadre, no quiero que se me desbalague con tanto dinero.
- ¿Pues cuánto quieres que gane, compadre?
- No sé, unos seis, siete mil pesos…
- Uh, no compadre. Esos sueldos están bien peleados. Ahí sí te piden licenciatura, maestría, idiomas…

En fin.


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