miércoles, 10 de junio de 2009

Herramienta inaprensible


Fui a una conferencia en donde la conferencista se dedicó a leer las diapositivas que llevaba preparadas en Power Point. Hubiera sido más útil que se callara y nos dejara leer por nosotros mismos la información, pues además no era una buena lectora. Por desgracia no es algo infrecuente. De cada diez presentaciones que he visto con el apoyo de esta herramienta de exposición, en nueve no han sabido utilizarla. Su uso ha sido una difícil conciliación entre la preparación y la inteligencia del ponente y lo que se imagina sobre el método de exposición con el apoyo de esta herramienta.

La trampa más recurrente es elaborar una presentación tan laboriosa que termina comiéndose al ponente. Y es que, aunque no lo quiera nadie, la presentación en Power Point, tan abundante en datos y cruzamientos de información, con frecuencia resulta más interesante que los expositores culturales y académicos. O será que confiamos más en la palabra escrita que en la hablada. O simples limitaciones de la gente, que se expresarían mejor sin el presunto apoyo.
Involucrado en esa trampa, yo mismo he elaborado sesudas presentaciones de 25 o más diapositivas, pero he conocido algunas de más de cien, con decenas de hipervínculos y efectos móviles en sus coloridos diagramas, que cuando han sido presentadas como soporte de una conferencia de ventas, no pudo llevarse a cabo ni lo uno ni lo otro. El ponente no acaba de decir lo que quiere decir, y la portentosa presentación no acaba de apreciarse, pues el criterio de elaboración es el de un programa integral, una explicación completa, y nunca el apoyo de una presentación, que es el uso original para el que fue creado.

Suerte a la próxima.


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