jueves, 28 de octubre de 2010

Calaveritas


Los Pinos

En Los Pinos el hedor
se impone entre los jardines
no es un olor a jazmines
sino a muerte, a estupor.

Dentro del salón Carranza
en consejo de gobierno
los gusanos del infierno
a todos hinchan la panza

Salen por cada resquicio
se asoman por las orejas
ya no se emiten ni quejas
la muerte se volvió un vicio

En medio de los hedores
en una práctica ruin
el presidente en festín
asesina a Paty Flores

Y estalla la algarabía
los cadáveres felices
festejan con sus lombrices
los muertos de cada día.

“Ahora es tu turno, Fernando”
Gómez Mont dice: “me rajo”
Calderón corta de un tajo
su corazón más bien blando

“Elevo el dedo y mi voto
contra ese perro faldero
córtale el cuello a Cordero
por andar de maniroto”.

¿Y este brazo y esta mano?
Alguien las cortó de tajo
no costó mucho trabajo
pertenecían a Lozano

Entre vinos y cerveza
sin distracción ni demora
el cadáver de Blake Mora
fue puesto sobre la mesa

Horcasitas insaciable
berreaba por más aliños
“Por favor traigan más niños
para trinchar con mi sable”

Calderón insatisfecho
buscando infligir flagelo
giró mal su picahielo
clavándoselo en el pecho

Y así siguieron seis años
ya nadie tuvo clemencia
violencia sobre violencia
sin reparar en los daños

En medio de este festín
estos gobernantes yertos
seguían matando a los muertos
en carnicería sin fin.

¡Juar juara juar juar…!



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