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Calaveras

Javier López Zavala (suspirante al gobierno de Puebla) La muerte que en todo anda Vino como observadora Vio a Zavala a toda hora Y lo asumió como manda. Mi estimado secretario De desarrollo social Exhibirse no está mal Pero no con el erario. Tus perspectivas inmensas De ser el gobernador No se alcanzan ¡por favor! Regalando más despensas No sumas, sino que restas Con tus palabras amables Los números implacables Nos los muestran las encuestas. La vida de por sí mala Es preludio de tormenta En la campaña, muy lenta Llegó la muerte a Zavala. “Muero por ti, pueblo amado Y me marcho sin rencor Quería ser gobernador Aunque no era de este estado” Mario Montero (suspirante a la alcaldía) Vengo por un tal Montero Pero hay mucha confusión ¿A quién me llevo al panteón? Lo que veo es un montonero A mi me dieron la orden De llevarme a un candidato Que manipulando un dato Estaba haciendo el desorden Pero llego y qué me fijo: El político de marras Que se anuncia hasta en chamarras Es el padre, no es ...

Don Goyo

Le Popé hoy en la mañana

Calaveras

Felipe Calderón La muerte guadaña en lastre Olió que algo estaba mal Fue a Palacio Nacional Y vio cuál era el desastre El presidente está mal Se le ve desencajado Anda muy malhumorado Desde que movió el panal. Al principio fue la influenza Después vino la inflación El PRI ganó la elección Y la crisis se hizo intensa No hay cuentas claras Felipe Vamos peor que con Vicente Por todos lados la gente Se está muriendo de gripe No hallas qué hacer con la tropa Después te peleas con éstos Nos aumentas los impuestos E igual se vende la mota. Ayer fue contra empresarios Que omiten contribución Ya conozco esa canción Que entonaban los prisaurios A modo de conclusión La vida no ha mejorado Y antes bien, se ha degradado Con Felipe Calderón.

Ronda lariana

El día de hoy del año 1900 nació en la ciudad de México, aunque a los románticos nos guste imaginar que en Tlacotalpan, Veracruz, Agustín Lara, un nostálgico ser que se atrevió a defender su derecho a la cursilería y, no contento con esto, triunfar con ella. Un raro espécimen del Olimpo mexicano. Hoy, Agustín Lara cumpliría ciento nueve años de edad, sería un viejo romántico, fumador, que seguramente festejaría su cumpleaños con una gran copa de coñac, sentado frente a su piano blanco. Su esposa número 52... le serviría otra ronda. Y entre ronda y ronda llegaríamos a la noche, en donde inevitablemente, confusa ya la mente por el humo y el alcohol, entonaríamos todos, entrelazados, algunas de sus famosas canciones. “Dile que la quiero, dile que me muero de tanto esperar….”

Calaveras

MARIO MARIN La calaca feminista Ansiosa por darle fin Llegó hasta Mario Marín Con sus pecados en lista. Tras el escándalo dado Le reclamó la impostura De la crisis que ya dura De un gobierno arrinconado La muerte desconcertada No halló respuesta en Marín Le picó la panza al fin Pero el hombre no hizo nada De su poder no hizo gala Estaba inerte el priísta Que con capricho nihilista Sólo pensaba en Zavala. “Oh Señor, dime si es cierto Que esta tarea es imposible Me pides algo terrible: Matar a quien ya está muerto”.

Las abandonadas

Las abandonadas regresaron a su casa con bien, eso es lo importante, que esa falla en la seguridad de un viaje de estudios haya terminado sin tener que lamentar una tragedia, porque eso fue lo que propició la irresponsabilidad de una maestra al abandonar a Luz y a una compañera en el puerto de Veracruz, sin dinero, sin su celular, sin su mochila, vestidas apenas con una camisetita y unos pantalones. Una falla en la seguridad de ese viaje del tamaño de una tragedia que no ocurrió por la sagacidad de las jóvenes y la movilización familiar. Se trataba del primer viaje de campo de su carrera universitaria, dos autobuses que deberían llevar dos maestros responsables, no sólo una, como en este caso. Para “cuidar” el segundo camión la maestra llevó a su esposo, un señor poco preparado, sin atisbo de pedagogía, que se dedicó a pegar de gritos, ordenar y amenazar a los estudiantes en el viaje infernal. El reglamento prohíbe esa clase de intervenciones “familiares” en un viaje de estudio. Desde ...

El primer ídolo del pop

El primer ídolo pop de la historia fue Nicolo Paganini, hijo de un mandolinista y estudiante vespertino en la capilla de la catedral. A los nueve años interpreta su violín en público; a los 13 estudia con famosos maestros como Rolla o Ghiretti, quienes concuerdan en que Paganini no tiene nada qué aprender. En calidad de prodigio, Nicolo Paganini viaja por Europa haciendo presentaciones de su don para tocar el violín. El público abarrota las salas de concierto. Gana mucho dinero pero lo pierde en el juego y las mujeres. Pero gana más y se convierte en un hombre rico. Fue famoso por perder cincuenta mil francos en un casino, pero más por regalar a su amigo, el músico Berlioz, 20 mil francos para que saliera del apuro. La imagen de Paganini en el violín, con su rostro cadavérico y teatral, fue el primer producto de consumo musical masivo a la venta en Europa. “Tienes que ver a ese muchacho. Es un fenómeno musical”. Nicolo Paganini, nace un 27 de octubre de 1782 en Génova, Italia. Es un hé...