2ª de 2. El nuevo siglo permite a las autoridades tener acceso a una visión científica que prometía soluciones mediante la aplicación de normas e infraestructura para los binomios higiene-salud; agua-salud, y un nuevo escenario para la autoridad: vigilancia-salud. El Ayuntamiento de Puebla establece un Reglamento municipal de comestibles y bebidas, aprobado el 19 de enero de 1910, que sustituía al último del 10 de junio de 1886. La autoridad tenía que cuidar el estado de salubridad en los expendios de productos de la canasta básica que consumía la gente. Hubo que prohibir terminantemente la venta de productos “en descomposición pútrida”, agrios, picados, rancios o si ha sufrido alguna alteración en su olor, sabor o poder nutritivo. La ciudad consumía en proporciones importantes carne, manteca, leche y sus derivados; harinas, pan, tortillas, café, chocolate, pescado seco, semillas y vegetales. El reglamento prohíbe vender, cambiar o regalar carne de animales enfermos...