Ir al contenido principal

Educaditos


Una de las grandes discusiones en México ha sido la educación elemental que debe recibir el pueblo. Desde el siglo XIX las inteligencias mexicanas se volcaron para dilucidar las formas y las modalidades en que el pueblo mexicano debería recibir, gratuita y eficientemente, la educación elemental. Dos siglos después podemos ver que faltó sustancia en esa discusión, pues la educación no sólo son escuelas primaria y secundaria, es una acción integral de los pueblos a favor de su superación humana. La educación no sólo son las letras, un pueblo es culto cuando se respeta a sí mismo; cuando se protege a sí mismo.

Luego de doscientos años de independencia es justo preguntarse sobre las cosas que se han hecho bien en la educación pública y las que se han hecho mal. Es cierto que las escuelas están en los rincones más recónditos de nuestra geografía, pero también es cierto que la calidad de la educación está supeditada a los engranajes que mueven una burocracia inmensa, gravemente enferma de corrupción y de política, cuya cabeza laboral, la maestra Elba Esther Gordillo, que infecta todo lo que toca, es la más clara y triste imagen de su situación.

El día del maestro, en consecuencia, no es un día para felicitarse de nada; mejor, es un día para pensar hasta cuándo los mexicanos permitiremos ese remedo de educación que reciben nuestros hijos, para que reflexionemos en las características que habría de tener un gobierno capaz de enfrentar los cacicazgos más nocivos que coartan cualquier intento por mejorar los destinos de la patria, los monopolios y duopolios paralizantes, las momias parapetadas en el poder por décadas hasta que los sorprende la muerte. Entonces nuestra educación, automáticamente, será mejor.



Comentarios

Entradas populares de este blog

El Tentzo

El taller de la FEEP de Tzicatlacoyan, con financiamiento de la ONG española Ayuda en Acción, concluyó su escultura de papel maché con la representación del Tentzo, figura mítica de origen prehispánica situada en la parte alta del kiosco de la plaza principal de la comunidad de San Juan Tzicatlacoyan, Puebla. De acuerdo con la investigadora Antonella Fogetti ( Tenzonhuehue: El simbolismo del cuerpo y la naturaleza ), El Tentzo es una entidad “mitad dios y mitad no”, deidad antigua intrínsecamente buena, dadora de dones, que de acuerdo a la tradición tiene la facultad de asumir diferentes apariencias: catrín, charro, viejo barbón, anciana, mujer hermosa o animales diversos, que también podría ser interpretado como el famoso nahual o entidad similar. Hoy todos niegan venerar al Tentzo, pero las ofrendas periódicamente depositadas en su honor refieren todo lo contrario. Es una suerte de deidad negada pero viva, vigente. El Tentzo, cuyo nombre ostenta una montaña y la propia cordi...

Tratado de Bucareli

Tras haber cumplido tres años de gobierno, el 31 de agosto de 1923 el gobierno de Álvaro Obregón consigue reanudar las relaciones diplomáticas con Estados Unidos, de vital importancia para su gobierno, pero con una condición: la firma de un tratado que el senado mexicano había rechazado en primera instancia, pero que las presiones del gobierno y el asesinato del senador Fidel Jurado obligan a dar un viraje y aceleraron su aceptación. Durante años busqué el texto completo de este tratado que en la universidad nos había sido contado de manera inexacta. Ignoro las razones que suscitaron esa versión, que entre muchas escandalosas cláusulas reasaltaba una en la que se prohibía a México la producción de motores de combustión interna que prácticamente paralizaban el principal avance tecnológico de las primeras décadas del siglo XX. Como era de esperarse, neceé durante varios años y hasta pulí mi argumentación pues era un elemento clave a mi parecer para explicar el enanismo tecnológico de...

Yoquivo

Luz a la izquierda y atrás de ella su hermano Alfonso Escuché hablar de Yoquivo desde mi más tierna edad como el lugar de nacimiento de mi abuelita Luz. Siempre supe que estaba en la sierra de Chihuahua, pero no dónde. A pesar de haber sido mencionado innumerables veces, Yoquivo nunca fue destino de nadie cercano a la familia, hasta que Mario Rocha lo visitó en los años setenta para tramitar un acta de nacimiento de Luz. Que yo sepa es la única visita de un familiar a ese mítico lugar que imaginé de mil maneras diferentes. Con los años supe que estaba cerca de San Juanito, pueblo famoso e importante, pero tampoco sabía muy bien donde estaba San Juanito. Mi abuela abandonó Yoquivo para siempre cuando huyó con mi abuelo Leopoldo a vivir un prolongado exilio familiar que duraría décadas. Murió su madre sin que ella lo supiera oportunamente y, con el tiempo, toda su familia abandonó este pueblo. Sus hermanas, excepto Livia, que emigró a la capital del estado, se mudaron a los Estados Unido...