viernes, 11 de diciembre de 2009

Guajotitlán


En el palacio guajopresidencial.

GUAJOMEZ MONT:

En vista de que es imposible mostrar debilidad en este momento, señor guajopresidente, he tenido que enviar a los buldog a que se deshagan la manifestación. Pero están muy bravos los pollos y los guajolotes.

GUAJALDERÓN:

Ojalá se me ocurriera una forma de darles lo que les prometí, Guajomez Mont, empleo, pero no se me ocurre nada. Para ello se necesita más tiempo. Y más dinero, pero no tenemos un quinto por fuera de la ley de ingresos que aprobaron los guajodiputados. Lo único que se me ocurre es exportar guajolotes a los Estados Unidos, hay muy buena demanda y los pagan muy bien.

GUAJOMEZ MONT:

Pero ¿para qué, Guajopresidente? ¿No pensarás mandarlos al matadero? ¡Son nuestros hermanos, Guajalderón!

GUAJALDERÓN:

Cómo crees que los mandaría al matadero, Guajomez Mont. No podría mandar a nadie. No, que se vayan a trabajar legalmente a los Estados Unidos. Sólo así se irán.

GUAJOMEZ MONT:

Vamos, vamos, qué utilidad puede tener un pavo, que no sea la de adornar las mesas de Navidad. No creo que sea muy popular la medida, Guajalderón.

GUAJALDERÓN:

Pues, es que no tengo opción, Guajomez Mont. Lo del aumento del guajiva ya ves que resultó un desastre. Si no exporto guajolotes a los Estados Unidos estamos fritos. Igual todos vamos a morir. Nosotros, por ejemplo, podríamos ser la cena de navidad si no nos ponemos agusados.

GUAJOMEZ MONT:

Vi que mandaste a Guajartens de avanzada.

GUAJALDERÓN:

Es la muestra Guajomez, el pobre cree que va al Guajobanco. Tuve que darle a los corderos la guajosecretaría de hacienda.

GUAJOMEZ MONT:

No creo que los gringos se lo traguen -en sentido figurado, claro-, porque, por supuesto que se lo van a tragar; lo malo es hacerles creer que todos los guajolotes son de triple pechuga, Guajalderón. Hay una diferencia muy clara en el peso de los guajolotes de la granja.

GUAJALDERÓN:

A la hora de las cenas lo mismo da, Guajomez Mont. Ya lo pensé bien y no tengo otra salida, si quiero solucionar algo en esta situación.

GUAJOMEZ MONT:

Pues tú eres el presidente de la granja, Guajalderón. Pero de que se va a armar un escándalo en el gallinero, se va a armar. ¡Otro escándalo!

En el barrio La gran esperanza

GUAJILLO:

Yo voy a depositar toda mi confianza en Guajalderón, don Pavón.

GUAJALUPITA:

Yo también, Guajillo. Es un hombre decente y honesto, no nos va a fallar ¿no cree usted, don Pavón?

GUAJILLO:

Claro que no, Lupita. Es un guajolote cabal.

DON PAVÓN:

Bueno, bueno… debemos ser precavidos todos los ciudadanos de la Granja. Recuerden cómo nos fue con Guafox. Y este presidente sólo tiene quince días para resolver un problema económico y de gobernabilidad, que no va a poder cumplir, siendo objetivos.

GUAJILLO:

Seguro que va a vender a todos los borregos de la Granja para salvar sus finanzas, don Pavón, ja ja.

DON PAVÓN:

También nos podría vender a nosotros, Guajillo. No te olvides de eso.

GUAJALUPITA:

No, Guajalderón no se atrevería a vender a su especie.

DON PAVÓN:

Pues eso lo vamos a descubrir con un poco de paciencia, queridos amigos. Ahora vayan a hacer sus labores y me permiten a mí seguir haciendo las mías.

(continuará…)



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