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Tu blogonovela


Frente al despacho de don Pavón, que barre la entrada.

DON PAVÓN:

Está muy bonita la mañana, Guajillo.

GUAJILLO:

Sí, fría, pero bonita. ¿Usted cómo vio el caso de Guajuanito, don Pavón, de Guajoiztapalapa?

DON PAVÓN:

Pues sucedió lo inevitable, Guajillo. Guajuanito tiene nombre católico pero en realidad es chivo, un chivo del barrio de los de Abajo.

GUAJILLO:

¿O sea que le va a Guajoladajara?

DON PAVÓN:

No, es un chivo común y corriente y los chivos rompen todo a su paso. Pero ya Guajoarcelo puso orden e impusieron a esa gallina tan entusiasta. Es un triste retrato de nuestra Granja, Guajillo.

Don Pavón sigue barriendo. “t ara r ara ra….”

GUAJILLO:

¿Es cierto que usted anduvo ahí, echándole a la cantada, don Pavón?

DON PAVÓN:

Bueno, bueno… en mi larga vida he sido de todo, Guajillo. Y sí, en efecto, en mi juventud fui parte del trío Los Guajolines.

GUAJILLO:

¿Los meros meros Guajolines?

DON PAVÓN:

Así es… fueron tiempos muy bonitos.

Una música irrumpe en la cabeza de don Pavón y la imagen de aquel trío bajo los reflectores aparece nítida frente a sus ojos, que se establecen en un flash back: “Página blanca fue mi corazón, donde escribimos muchas páginas de amor. Vuelve, vuelve, ven dulce amor, que sin ellos no puede vivir… mi corazón., Bom bom bom bombombom bom bom bom bom bom bom. Goble goble…”

DON PAVÓN:

Tiempos felices de mi juventud, Guajillo.

GUAJILLO:

¿Y por qué no siguieron? Imagínese lo que ganarían en la guajotelevisión.

DON PAVÓN:

Todo fue muy rápido, tuvimos nuestro primer éxito en agosto. En septiembre, octubre y noviembre fuimos muy famosos, y en diciembre lo que era uin trío quedó convertido en solista, O sea yo, porque los otros se fueron a cumplir su destino como pñlato de la Navidad. Sólo quedé yo, sin mis queridos compañeros del canto, y así no tenía chiste. Lo dejé.

GUAJILLO:

Ahí vienen unos chivos, don Pavón.

DON PAVÓN:

Ya los vi. ¿Díganme, en qué puedo servirles? ¡Épale…! ¿Qué pasa?

CHIVO:

Usted disculpeee señor, somos de la compañía Guanos y Fertilizanteees de la Granja, andamos recogieeendo material.

DON PAVÓN:


¡Pero es indignante!

GUAJILLO:

Órale, no raspe…

DON PAVÓN:

No se supone que nos deben limpiar como si fuéramos bebés.

CHIVO:

Lo diceee el contrato, señor. A veeer, pollo, muévase para recoger entreee las patas.

DON PAVÓN:

Muévete un poco, Guajillo. Pero esto es indignante, señores chivos. Una cosa es que se lleven nuestros desechos; otra, que casi nos los saquen con esos cepillos.

GUAJILLO:

Así es, tenemos dignidad.

CHIVO:

Si creeeeen que es muy digno andar hacieeendo este trabajo, consíganmeee otro. Y con peeermiso, porque son muchos pollos y teeengo que seguir recogieeendo.

GUAJILLO:

Espérate, espérate, esto no se queda así, chivo desgraciado.

DON PAVÓN:

Déjalo, déjalo, Guajillo, tiene razón. Es el trabajo que le dieron y él sólo cumple órdenes.

GUAJILLO:

Pues sí, don Pavón, pero atenta contra la más elemental garantía individual.

GUAJOFICE BOY:

Servicio de tortilla remojada ¿dónde se las dejo?, señores.

DON PAVÓN:

Ahí tienes tu pago, Guajillo. Mira qué cantidad de tortilla nos están dejando.

GUAJILLO:

Por mí que se la lleven, don Pavón. Empiezo a pensar que estábamos mejor pobres que así, subsidiados.

DON PAVÓN:

Yo también pienso lo mismo, Guajillo. Anda, come, yo también comeré un poco de tortilla remojada…

GUAJILLO:

Goble, goble, goble…

(faltan seis días para la cena de Navidad)



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