domingo, 11 de abril de 2010

Hastío


Raúl ve la forma de contactar a su esquiva enamorada, Alma, a través de su “amigo” Guillermo, el productor de la estación. Pronto surgen problemas. “¿Qué, es tu novia?”, pregunta Raúl. “No, es mi asistente, y convivo más con ella que con mi mujer”. “Si tú puedes andar con tantas ¿por qué tiene que ser Alma, Raúl?”
Queda claro que el amor es una fuerza incontrolable y Raúl no puede explicarlo. Alma, por su parte, menos. Aunque no será ella quien dé los primeros pasos.
Celos de Andrea Valerdi, la estrella de la estación, de Alma, pues Raúl y ella tienen una relación desde tiempos universitarios, que no ha llegado a nada porque ella no ha querido. “Ahora esta mosquita muerta...” Por eso Andrea tiene un creciente interés por conocer a Raúl. Ella es muy inteligente y su belleza impecable.
Esta semana somos testigos de las sospechas de Josefina, esposa de Manuel Jr. del tórrido romance de éste con Jenny, secretaria de la dirección, que ya nos han regalado un par de escenas eróticas muy suculentas.
Raúl y Alma se encuentran.

(Fade in) A la muerte de su madre, la vida de Javier Solís nunca fue la misma. No obstante, creció como un chico normal y trabajador, que lo mismo fue panadero, como su padre adoptivo, Valentín; fue también gasolinero, boxeador y durante varios años carnicero. Un hombre luchón que en medio de las sombras esperaba el momento adecuado para ser tocado por Dios, pues había algo que lo distraía y lo complacía con intenso placer: cantar. Eso lo hacía feliz desde muy joven, pues desde que era niño, de su garganta prodigiosa surgía una voz que causaba la admiración de todos…


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