jueves, 16 de diciembre de 2010

Morir en la alborada


El 16 de diciembre de 1911 el general Bernardo Reyes, padre del laureado escritor mexicano Alfonso Reyes que entonces era un joven de 21 años, cruza la frontera desde Estados Unidos para iniciar la sublevación en contra del presidente Madero.

Bernardo Reyes representaba lo mejorcito de una insurrección honesta contra la ineptitud del presidente Madero en numerosas cuestiones de gobierno. Lástima que tuvo que mezclarse con la peor de esa oposición: Victoriano Huerta.

El general Reyes se rindió la noche navideña en Linares, Nuevo León. Fue trasladado a la prisión de Santiago Tlaltelolco en la ciudad de México, donde unos meses después lo agarraron los eventos de la Decena Trágica y habría de morir en la alborada de esos trágicos días.



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