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Ocurrió en Zavaleta


Hace veinte años que llegamos al sur de la ciudad de Puebla, Zavaleta era una región medio despoblada, con algunas exclusivas zonas residenciales, una carreterita de dos carriles y estaban por instalar el campus de la universidad Madero. Cruzaba Zavaleta dos veces a la semana para ir a la Universidad de las Américas y de regreso. En aquel entonces era un caos vial pues, además del estrecho camino, no estaba el distribuidor vial del Niño Poblano y Bulevar Atlixco. Nunca pasó por mi mente que ese páramo podría haber sido la sede de un tratado histórico nacional, pero lo fue.

En 1832 México vivía la intensidad de su crisis política como país independiente. El presidente Anastasio Bustamante ofrece a López de Santa Anna la jefatura del ejército en Veracruz, pero Santa Anna pone como condición la remoción de sus ministros, lo que Bustamante rechaza.

Luego de varias trifulcas en las que ambos ganan y pierden, Santa Anna impone un presidente a su medida en la figura de Manuel Gómez Pedraza (en la ilustración), y para ello se pacta un tratado de nombre Convenio de Zavaleta, que es firmado este día en la hacienda de Zavaleta, Puebla.

Hoy, Zavaleta es una moderna zona del sur de la ciudad, llena de tiendas exclusivas, restaurantes de postín y una avenida de seis carriles. Podría firmarse algún tratado nacional en esa zona, pero por alguna razón nunca sucederá. Hoy, por ejemplo, ni quien se acuerde en Zavaleta de aquel convenio histórico que lleva su nombre.



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