domingo, 6 de febrero de 2011

S y S


El 6 de febrero de 1992 muere el obispo de Cuernavaca Sergio Méndez Arceo, cuya conmemoración reúno ahora con la muerte de Samuel Ruiz, hace unos días. Los dos, sacerdotes distintos al común denominador. Comprometidos hasta el error, se inclinaron a favor de los pobres y eso los enfrentó a las eternas oligarquías, a los poderes fácticos, a la corrupción eclesiástica, al racismo, la intolerancia y el desprecio de clase; uno en los altos de Chiapas y el otro en el contrastante centro de México, donde se establecieron y fueron los actores de una confusa militancia mitad religiosa y mitad política, aunque tal vez debería decir, religiosa y política al tope, juntas como una misma cosa, puesto que ambas, la religión y la política, comulgan de las mismas contradicciones: las palabras y los hechos divorciados en la realidad

Lo que es un hecho con don Sergio y don Samuel es su verdadero compromiso, en verdad se comprometieron con la lucha de los desesperados, de los sin voz, los pobres de los pobres que pululan en cada rincón de la enorme geografía mexicana. ¿Cuán distinta sería la realidad si en la iglesia hubiera sólo samueles y sergios?

Ya es ganancia, creo, que hayan muerto de causas naturales y ancianos, lo que habla de su habilidad política y de la razón que casi siempre tuvieron sus argumentos.



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