viernes, 18 de marzo de 2011

21 sueños



Podría decirse que los veintiún años es la verdadera mayoría de edad, pues aunque en México es posible votar desde los 18, se trata de una mayoría de edad más legal que real, pues permanecen en nuestro entorno una buena cantidad de restricciones, lo siguen a uno tratando como adolescente y en muchos casos se está aún en la preparatoria. Además de que en algunos países importantes la mayoría comienza a los veintiuno.

Cuando todo marcha bien, a los veintiuno se ha ingresado ya a la universidad y, en muchos casos, como el tuyo, se cursan semestres intermedios (quinto, sexto), cuando no eres ni novato ni veterano. Es la edad de los sueños, de los planes verdaderos, del umbral de la fantasía a la realidad, no siempre promisoria en circunstancias críticas de países como el nuestro, pero sueños al fin.

A propósito con esto, y en una extraña y feliz coincidencia, el 18 de marzo se festeja, desde hace cuatro años, por iniciativa de la Asociación Mundial de Medicina del Sueño, el Día Mundial del Sueño. Y auque su intención es estimular la atención del sueño en la salud pública, viene a cuento porque es el día de tu cumpleaños y porque es el gran momento de tus sueños, toda vez que se han sido superada la cruel pesadilla del año que hoy termina.

Sueña entonces y sueña bien, sin conformismos, sin cortapisas, sin miramientos. Sueña con tu vida verdadera y con tus anhelos y las más exóticas fantasías. Apóyate a soñar en tus innumerables dones, en tu belleza física y espiritual, en tus causas pequeñas y en tus utopías. Sueña en grande, pues esta es la edad de imaginar un mundo diferente, un mundo mejor para tu larga vida que aún te espera.

Tal vez sea tarde para que yo sueñe con ser un mejor padre, lo que he sido es lo que soy, pero puedo soñar junto a Calderón de la Barca en que la vida es sueño, la vida es un sueño y que depende de nuestra integridad y nuestra voluntad que esos sueños se realicen y sean prósperos, que sean verdaderos. Sueña, querida, y sueña bien, haré lo que esté de mi parte para ayudar a que tus sueños navegantes lleguen a puerto. Y cuando estén ahí, te saludaré desde alta mar. Veintiún besos, veintiún abrazos, veintiún sueños.






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