viernes, 25 de marzo de 2011

El cruzado Lefevbre


El Vaticano acepta que todos los credos son iguales y agradan al único Dios, incluidos los no cristianos, los animistas y paganos; ha dejado de ser una monarquía para convertirse en una democracia donde gobierna una mayoría; ha abandonado su vocación misionera.

Estos postulados fueron configurándose a lo largo de décadas en la cabeza del religioso tradicionalista francés Marcel Lefevbre, que muere el 25 de marzo de 1991 en estado de excomunión. Durante la década de los años ochenta, los lectores de noticias del mundo no dábamos crédito a la rebeldía indeclinable de este sacerdote francés nacido en 1905, pues no había día en que no pusiera en jaque la autoridad del papa Juan Pablo II y su enérgico lugarteniente el cardenal Ratzinger.

Lefevbre no tuvo tiempo ni vocación para “modernizarse” a la par de sus homólogos europeos porque estuvo de misionero en África por 21 años, hasta 1962. Lo que vio con su regreso a Europa no le gustó. Aprovecha la celebración del Concilio Vaticano II para formar un movimiento tradicionalista que rescatara la doctrina y la disciplina tradicional de la iglesia, pero entonces fue él el que no le gustó a sus colegas. Forma un grupo (el Coetus Internationalis Patrum) al que se adhirieren 450 obispos e inicia una desgastante batalla contra la poderosa autoridad papal: “No se puede dialogar con los masones o con los comunistas, no se dialoga con el diablo!”, afirmó. En su jugada más controversial decide consagrar a cuatro obispos, detonando la chispa de su hoguera. Marcel Lefevbre es excomulgado en 1988 y muere este día de tan sólo tres años después.



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