miércoles, 13 de julio de 2011

Los preindignados



El primer signo de la indignación española que llenó las plazas públicas desde hace dos meses en ese país, y cuyas peticiones llegaron para quedarse en la agenda política, ocurrieron el 13 de julio de 1997 cuando, tras dos días de permanecer desaparecido, el concejal del Partido Popular de Ermua, Vizcaya, apareció herido de muerte la madrugada de este día, con dos tiros en la cabeza, para morir cuatro horas después.

Miguel Ángel Blanco era el nombre de una víctima más de las acciones de ETA, pero terminó siendo el símbolo del hartazgo nacional a la violencia irracional de los radicales vascos. Los papás y los abuelos de los indignados de hoy salieron a las calles a vociferar consignas contra ETA, contra la violencia, contra la impunidad: "ETA, escucha, aquí tienes mi nuca..."

El joven Miguel, de 29 años, pronto a casarse y con proyectos musicales, deportivos y políticos, se convirtió en un símbolo que aglutinó a millones de españoles en torno a una misma idea: paz, sensatez política, alto a los crímenes inútiles. Fueron los preindignados que hoy toman las plazas españolas contra el pacto del euro, la crisis económica y la clase política de su país. Creo.






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