martes, 6 de diciembre de 2016

Puebla en el Tercer Milenio


En memoria de Selene Ríos Andraca, citada aquí.

En los últimos cien años los seres humanos hemos transitado de tener una vida relativamente medieval a ser individuos conectados electrónicamente con el mundo, como ocurre hoy. Pronto, de acuerdo con las noticias, portaremos microchips que nos permitirán ver el Internet en el dorso de nuestra mano.

En las calles de centro vemos personas que hablan mientras caminan, algunos mueven enfáticamente las manos. No son seres liberados de su conciencia, sino personas hablando por teléfono. El Email se ha incorporado a nuestras vidas, hacemos blogs como el que ahora lees, Hi Five y perfiles en Facebook donde expresamos nuestra cosmogonía y grabamos videos con nuestros teléfonos portátiles; manejamos objetos distantes a control remoto, usamos microondas para cocinar; leemos diarios y revistas a través del Internet; el cine y la televisión en tercera dimensión, la realidad virtual, Aipod, wikis, Peer-to-peer, Missatge MMS, WiFi, HTPC, Blu-ray, SMS, UMTS, Blackberry, GPS, iPhone 3G, bluetooth. Por lo pronto, mientras vamos adquiriendo esa sorprendente tecnología, los teléfonos celulares han sido eficaces cámaras de video para registrar la belleza y la fealdad del mundo, por lo llegamos al año 2010 habiendo visto y escuchado más de lo necesario.

Lo cierto es que estamos a años luz de aquellos seres de vidas apacibles que habitaron Puebla hacia el año 1900, cuando el mundo terminaba a poca distancia y el tiempo transitaba a la velocidad de una carreta jalada por un buey. El contraste entre las dos Pueblas que puede interpretarse en esta reflexión es enorme. Sin embargo, como puede apreciarse, hay algo idéntico entre ellos y nosotros.

A mediados de esta década, Puebla tiene un millón y medio de habitantes. Aunque en las últimos tiempos la agricultura ha perdido literalmente terreno en la capital, todavía se practican algunos cultivos en huertas y granjas de la periferia; se siembra maíz, frijol, trigo y forrajes como avena, alfalfa y cebada. También hay áreas dedicadas a la horticultura. Existen pequeños huertos en territorio municipal donde se cosecha aguacate, pera, manzana, ciruela, durazno, chabacano, capulín, tejocote, nuez y zapote blanco. También ha prevalecido, aunque a la baja, la crianza de bovinos de leche y carne, de porcinos, de ovino, equino, incluyendo el asnal y mular. Y se han hecho experimentos para la industria cárnica con crianza de conejo y algunas aves de corral e inclusive avestruz. En los embalses de San Andrés Azumiatla, Santa María Zocuila la Cantera y San Pedro Zacachimalpa se encuentra mojarra tilapia.1

La ciudad en el nuevo milenio la empezó gobernando Mario Marín Torres, hasta 2001; le siguió un panista, Luis Paredes Moctezuma hasta 2005, cuando el PRI recuperó la presidencia con Enrique Dóger Guerrero, a quien sucedió también por el PRI Blanca Alcalá Ruiz, primera mujer en ocupar la presidencia municipal; pero el PAN volvió por sus fueros el 4 de julio de 2010 y recuperó la presidencia con Eduardo Rivera Pérez. En el gobierno del Estado gobernó el primer lustro Melquiades Morales Flores y el segundo el propio Mario Marín Torres, pero en esas elecciones señaladas las cosas cambiaron después de ochenta años de predominio priísta. El gobierno del Estado, la capital e importantes ciudades poblanas estarán encabezadas a partir de 2011 por una coalición opositora que ganó la elección: Compromiso por Puebla (PAN, PRD, Convergencia y Nueva Alianza), marcando una nueva Era en el poder político del Estado con Rafael Moreno Valle Rosas al frente del gobierno estatal.

En el área metropolitana de la ciudad de Puebla se localiza el 80 por ciento de la industria del Estado. Cada vez adquiere mayor importancia la industria metálica básica, la de la química ligera y la de artículos eléctricos, conservando su prominencia la industria textil, la metalúrgica con Hylsa y la planta Automotriz Volkswagen que, no obstante que estas dos últimas no se localizan geográficamente dentro del municipio, su impacto es directo en la economía de la ciudad capital. En lo que se refiere a la industria manufacturera de productos alimenticios mantiene una tendencia constante a ampliar sus actividades, triplicando su personal en los últimos años.2


La más tradicional industria poblana, la textil, aunque disminuida, no está muerta como algunos dicen. Existen muchas plantas elaboradoras de textiles, hilados y tejidos de algodón y lana. Tiene fama la manufactura de rebozos, chalinas, sarapes y confecciones, así como los artículos de yute e ixtle, que son distribuidos a nivel nacional. Otras industrias importantes son las embotelladoras de refresco, elaboradoras de vino y aguardientes de uva, pastas, alimentos, conservas, cemento, mosaicos y materiales para la construcción, así como loza de Talavera; hay numerosos talleres artesanales en donde se elaboran principalmente objetos de ónix y dulces.

Existen otras importantes fábricas de celulosa y papel, de artículos de madera y de productos de cuero, de sustancias químicas, de hule, fabricación de muebles, refacciones y maquinaria, así como ensamble de vehículos, derivados del petróleo; extracción y beneficios minerales no metálicos, fabricación de productos metálicos; y finalmente otras industrias como editoriales e imprentas, así como un gran número de industrias manufactureras no clasificadas.3

La estructura comercial y de servicio de la ciudad de Puebla tiene como base el desarrollo de centros comerciales populares y de servicios; zonas comerciales, comercio especializado, tianguis y mercado de Abasto, ubicadas en la periferia y semiperiferia de la ciudad; de ahí se distribuye el comercio masivo que se genera en la central de Abasto y en el bien organizado sistema de surtido de las cadenas de centros comerciales. Como corresponde, cuenta con todos los servicios de un polo metropolitano moderno.

Los centros de suministro comercial establecidos en el municipio de Puebla son 34 mercados de los cuales 27 son municipales y 7 son mercados de apoyo; una central de abasto ubicada en carretera vía corta a Santa Ana; cinco rastros mecanizados, un centro receptor de productos básicos, 54 tiendas de Autoservicio y departamentales y 25 mil establecimientos comerciales.

Y la nueva expresión del consumismo citadino, de cultura urbana, sobre todo juvenil, el lugar de reunión, de cine, de ligue y de restaurantes de cierto nivel: los inefables centros comerciales. Existen ahora medio centenar de plazas comerciales, entre ellas: Plaza Dorada San Pedro, Loreto, Cristal, América, Express, Las Animas, Comercial de Puebla, Central Camionera, Central la Pedrera, Comercial San Alberto, Centro Comercial San Manuel, Plaza de La Luz, Galerías Fama, Jorge Murad  o la fayuca, Centro Comercial Veana, Plaza Bosques, La Noria, Solidaridad, El Campanario, El Paraíso, Palenque, Victoria, Imperio, Real de San José, San Francisco, Los Álamos, Zavaleta, Macroplaza, Plazuela San Miguel, Centro Comercial 5 de Mayo, Mega Comercial Mexicana y Liverpool. Decenas y decenas de tiendas Oxxo, supersitos y supersotes.4

Existen 4,549 cuartos de hospedaje y 84 hoteles que van desde cinco estrellas hasta de algunos otros que ya han perdido la estrella, que entre todos ofrecen una variedad culinaria de todos los niveles. Existen restaurantes de comida poblana tradicional, el mole se puede comer en decenas de establecimientos y además de cocina internacional una gama de establecimientos para la preparación de alimentos ocasionales, taquerías, torterías, cafés y bares; discotecas, centros nocturnos que ahora llamamos antros, de cariño. Aunque hay algunos antros verdaderos.5

El lado oscuro de la modernidad en Puebla muestra un rostro pesimista, la ciudad ha crecido en desorden, no sólo en su equipamiento urbano, sino en lo social, en un escenario donde el ciudadano no aporta porque no encuentra respuesta de su autoridad. Aunque el crecimiento ha sido monstruoso: en 1998 había en la ciudad 400 colonias, diez años después superan las 2 mil, a un ritmo de crecimiento de 10,200 metros cuadrados diarios. Basándome sólo en datos aportados por organismos del Ayuntamiento e información de los diarios locales de los años 2008-2010, la modernidad no es alentadora. Una cauda de índices negativos hace sombra a los éxitos tangibles de la administración de la ciudad y del Estado.

Están también las preocupaciones ecológicas ante el voraz crecimiento inmobiliario sobre los espacios verdes de la ciudad, cada día más escasos. Me dijo el periodista Aurelio Fernández en su despacho:

“Puebla creció entre 76 y 2005 en razón de 1.2 hectáreas diarias, es decir, tres zócalos, más de dos estadios Cuauhtémoc, diarios, encementado. ¿Por qué?, no sólo por la falta de planeación, sino básicamente por la corrupción y por la relación de las compañías inmobiliarias, que son las grandes devastadoras del asunto, vinculadas al poder político. Yo veo que esa parte es terrible. Por otra parte, lo que veo es una ciudad que me gusta menos que la ciudad de los 70 y 80, porque es una ciudad dócil, amenazada, entregada, desanimada, deprimida, triste. Triste, no por el núcleo donde uno está, yo tengo un núcleo de desarrollo espléndido, pero son núcleos; triste porque no hay fiesta; veo con mucha tristeza mi universidad con los estudiantes desinteresados, sometidos, corrompidos; sin ganas de luchar, ni ellos ni otros, por cosas que en otras condiciones no aceptaríamos de ninguna manera. Veo que digo cosas, que cuento cosas y no encuentro respuesta más que de un núcleo muy localizado. La universidad se desvencijó desde los 80, sobre todo en los 90, era la gran fuerza vital en esta ciudad y en el Estado, su carácter crítico y opositor, su fuerza alternativa, y eso se acabó, se fue perdiendo y no hay otras fuerzas. Yo he participado en muchos intentos de fuerzas civiles y lo que veo es que todos los que anduvieron discutiendo acaban de candidatos, acaban de funcionarios, acaban de sacarle tajada al asunto, entonces no hay una fuerza de resistencia en este Estado. Yo creo que nosotros, mi generación, no creo que lo pueda hacer, puede contribuir, pero no lo puede hacer; necesitamos una fuerza joven que se atreva y vea su fuerza ciudadana.
Necesitamos de una fuerza que yo llamo el partido ciudadano, pero cuando digo partido todo mundo cree que hay que registrarse en el IFE, cuando yo estoy pensando en los partidos del siglo XIX contra las grandes causas, que eran partidarios de una idea. Eso no existe hoy, son grupos de poder, que si no te postuló el PAN te vas al PRD o al PRI, es un trafique del carajo, todo lo negocian. No hay una ciudadanía, no existe una ciudadanía; de veras, eso es.”

El secretario de Gestión Urbana y Obra Pública para el Desarrollo Sustentable del ayuntamiento de Puebla, informó desde 2008 que el 45 por ciento de la ciudad está a punto del colapso por la falta de mantenimiento a los servicios públicos.  El drenaje, los pavimentos, las instalaciones eléctricas y la red de agua potable, entre otros, no corresponden a las necesidades actuales y futuras de la ciudad.6 El secretario de Obra Pública expone que eso incluye tuberías de drenaje destruidas, casonas en estado de ruina, colonias irregulares y sin servicios, semáforos que no sirven, vialidades viejas, inmuebles construidos en zonas de riesgo -sobre ductos de Pemex o cerca de barrancas y torres de luz.7

Existen 480 viviendas en el primer cuadro de la ciudad a punto de colapsar, poniendo en riesgo la vida de por lo menos seis mil personas. El ayuntamiento de Puebla ha identificado 59 inmuebles en estado ruinoso que carecen de techo. Sin embargo, en esos lugares habitan 897 personas.8 La propia presidenta municipal Blanca Alcalá Ruiz advirtió el 23 de julio de 2008 que en la capital del estado existen 48 puntos de riesgo.9

“Existe la idea de que el Centro histórico tiene que especializarse en dos actividades principales: el turismo y el comercio –opina el urbanista de la BUAP Francisco Vélez Pliego-. Son dos actividades que parecieran compatibles y las encontramos como demandas recurrentes, o como rechazos recurrentes, a las peticiones a la autoridad para tratar de mejorar materialmente el centro histórico. ¿Qué demandan los comerciantes? estacionamientos, bajo la premisa estadounidense de que si no hay estacionamiento no hay negocio (no parking: no shoping); hemos visto la ligereza de proyectos que proponen: ´hagamos del centro histórico un centro comercial-histórico´, sin reparar en los riesgos que eso implica, sin voltear a la historia, a las experiencias internacionales. Tenemos el caso de la City en Londres, que después de las seis de la tarde muere, se convierte en un espacio vacío de enormes proporciones cuyo costo de vigilancia es directamente proporcional al costo de la renta. Hoyos negros que confunden los grandes recursos de las ciudades para mantenerse vigentes. Vea el caso de Angelópolis en Puebla. Cuando han cerrado los comercios es un enorme vacío que requiere de una inversión muy grande en vigilancia. Si especializamos el centro histórico de Puebla a esos niveles, lo vaciamos de pobladores, de gente que de manera cotidiana vive y camina el centro histórico, para convertirlo solamente en un lugar de destino para el trabajo y para el consumo, los únicos residentes serían los visitantes, que no se pueden apropiar de la misma manera de la ciudad por razones obvias. En síntesis, los códigos de vida de una ciudad son apropiados o aportados por sus residentes. Entonces qué discutir del centro histórico: su destino. Hacia dónde trabajarlo, hacia dónde construirlo y, sobre todo, cómo hacer para que sea reapropiado por parte de los habitantes de la ciudad, pues cada vez es menor la proporción de población que tiene una experiencia cotidiana con el centro histórico. ¿Cómo hacerlo?”

El 25 por ciento del terreno de las colonias de la ciudad de Puebla no está escriturado. 60 mil personas habitan asentamientos peligrosos. Según información del gobierno local, en las colonias más antiguas el 40 por ciento de los inmuebles están abandonados. Pasa lo mismo con el 50 por ciento de las casas colapsadas en la colonia América y el 70 por ciento de Santa María.10

El ciudadano don Juan Manuel Brito opina: “Uno quisiera que ahora Puebla, en este milenio, se superara sin deteriorarse, sin perder lo que es, que progresara mucho alrededor del Centro Histórico, y que el Centro Histórico se conserve bien y se mejore; hay muchas casas abandonadas, no sabe uno si porque los dueños quieren que se caigan o si también los ayuntamientos se hacen cómplices, “deja, déjalo, se va a caer”. Ahí hay una en la 7 Poniente y 3 Sur, ya no queda más que la fachada, y así hay otras que se han venido cayendo y algunas de ellas eran muy bonitas. Valdría la pena estudiar y rehacer, quererla para que dé gusto venir y entrar a esas casas, no nada más la fachadita, sino las casas, con todas las comodidades actuales. A ver...”

La ciudad de Puebla se quedó sin espacios para crecer en infraestructura urbana habitacional, pues los asentamientos irregulares y la especulación inmobiliaria acabaron con las reservas territoriales disponibles, reconoció el director de Planeación Urbana del ayuntamiento de Puebla.11

De acuerdo con el conteo que realizó el Instituto Nacional de Geografía, Estadística e Informática (INEGI), el municipio de Puebla contaba con 40 mil analfabetas en 2005.12
Puebla se ubica entre los diez estados donde se registran las principales emergencias ambientales relacionadas con la contaminación por hidrocarburos, como fugas de ductos, derrames de carros tanque y pérdidas de materiales peligrosos de tanques de almacenamiento.13

El nivel de vida en Puebla es uno de los más bajos de todo el país, de acuerdo con el Índice Estatal de Cumplimiento de los Derechos Económicos, Sociales, Culturales y Ambientales, pues sólo cuatro de cada 100 familias habitan viviendas equipadas con aparatos electrodomésticos como televisión, lavadora, automóvil y computadora, mientras que cinco de cada 10 carecen de agua entubada, drenaje y energía eléctrica.14

En agosto de 2009, en Puebla hay 100 mil desempleados y 750 mil trabajadores informales: Inegi15 La entidad poblana es la tercera más marginada del país con 3 millones 600 mil pobres.

El estudio más reciente del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) concluye que el estado tiene un millón 420 mil poblanos en rezago educativo (25.3 %); 3 millones 220 mil personas sin acceso a los servicios de salud (57.5 %) y 4 millones 340 mil personas sin seguridad social (77.4%).16 Uno de los peores estados en infraestructura de hospitales, de acuerdo al Inegi.17

La década que vivimos antes que historia es vida es realidad, con sus ventajas y sus desventajas. Los recuerdos observan un pasado acomodado, segmentado y clasificado, en cierta forma objetivos a pesar de su subjetividad; el presente, en cambio, no nos ofrece ese privilegio, a la actualidad hay que vivirla en el quehacer cotidiano y en las breves pero inminentes necesidades de estar vivos, en acciones tan simples como respirar. El presente lo respiramos, pero no podemos darle alguna forma como a los recuerdos.

Los testimonios de los poblanos de hoy son una extraña mezcla de amor, de pasión, de preocupación; de primeras acechanzas en los más jóvenes, que tenían 10 años al despuntar el nuevo milenio, con una buena carga de resentimiento, pues sus oportunidades se han acortado.

La visión de un turismo que sólo aprovecha una parte de su potencial, con un centro hermoso y culto la oferta turística carece de imaginación y no termina por atreverse a probar visiones vanguardistas en el turismo potencial de la ciudad. Tampoco es un secreto –ni un misterio europeo- la solución: bastará con hacer un centro histórico caminable y sacar las mesas y las sillas para que la gente –turistas y locales– se siente a disfrutar de nuestro hermoso clima y la inobjetable belleza de la ciudad.

La crisis juvenil actual se debe a que los jóvenes carecen de expectativas, de proyección. Aquí se expresa nítidamente la frustración y la rabia juvenil por una realidad actual sin opciones, atados a la casa familiar por falta absoluta de oportunidades, sin viajes, sin deportes accesibles, en total desventaja con los jóvenes europeos que nos visitan en Puebla y que recibimos en nuestras casas. Una gran confusión ante esas limitantes que los convierte en seres vulnerables y los hace inestables, dubitativos, inconstantes. Como lo recordó mi amigo Paco de 19 años: “En el segundo de secundaria me salí del Oriente y me fui a La Salle, regresé otra vez al infierno puro, de nuevo, fue como el castigo que me tocó. Fue sólo medio año porque me corrieron a la mitad, porque te lo juro que la odiaba. Entonces me iba mucho de pinta, me iba demasiado de pinta, porque no soportaba esos ambientes”.

El miedo a la inseguridad en una ciudad poco amable para los más viejos; aceras irregulares y hoyos de obras mal terminadas que permanecen años en su lugar. “Camina uno sobre banquetas hechas pedazos –dice Rosita Gastelum-, yo no puedo caminar tranquila porque voy con miedo, está bien que me lleva mi hija y yo tengo mi bastón, pero está lleno de hoyos. Y luego la aglomeración de coches y coches y coches, esos famosos camiones blancos, microbuses creo que se llaman”.

Los padres no tenemos más que observar y tratar de ayudar en lo que se pueda. Cada día crecen los hijos como si fueran años, un día nos levantamos y ya son adultos de bigotes. Cómo explicarles que aún son nuestros bebés, se lamenta mi amiga Alejandra Gámez: “Tengo un hijo adolescente que no sabe moverse en camiones, tenemos pánico de que ya va a entrar a la prepa  y se va a tener que mover solo. Lo que vemos es que la ciudad no está planificada para que la gente ande segura a pie”.

Pero aquí estamos, viejos, maduros y jóvenes, a final de cuentas, muy contentos, viviendo nuestras vidas. Porque tampoco estamos llorando ¿o sí? Mi amigo Gerardo Yuca Sánchez lo expresa muy bien: “Yo he vivido siempre muy a gusto en Puebla, soy una persona agradecida, me he desarrollado bien, no he sentido limitaciones; sí he tenido la tentación de ir a otros lados, pero el tiempo que he vivido en Puebla he vivido muy a gusto, me ha gustado poder aportar en diferentes ámbitos, trabajos que he hecho, estudiar en la universidad que me sigue encantando, los volcanes me siguen encantando, hay una serie de cosas de Puebla que me gustan”.

“Tenemos lo que tenemos”, concluye Paco, un posible resumen de la identidad.
“Amo Puebla porque me gusta mucho –concluye con simpleza filosófica Margarita Aurora Martínez Ramírez-, el centro histórico es como con mucha historia, la arquitectura me gusta, me gustan los dulces, la gastronomía, supongo que por todo eso; mi familia. Yo creo que esa es mi poblanidad. Es mi identidad, lo que nos diferencia de otros. Aunque tenemos mala fama, tenemos fama de mochos y sangrones ¿no? Yo escuchaba de esa mala fama, de que puedes ir en la calle y un poblano viene de frente, pero él se cruza la calle para no saludarte; no sé, creo que sí somos difíciles. Hay ciertas características que los poblanos tenemos. Pero yo no cruzo la calle para no saludar a alguien. Como en todos lados, la gente es buena y hay de todo. Pues no sé, de repente sí hay como ciertos grupos…”

¿Cómo imaginamos la economía los residentes de una ciudad, desarrollando qué tipo de actividades? ¿A cuáles consideramos prioritarias? El urbanista Francisco Vélez Pliego responde a manera de conclusión: “En Puebla nos hemos dedicado al comercio, a la industria, a la educación, a servicios de muy distinta naturaleza; por ejemplo fuimos aduana durante el virreinato, controlábamos todo lo que era el beneficio de la plata a través del azogue, etc. Hemos sido una ciudad multifacética en sus actividades económicas, pero aquí la pregunta es cómo nos vemos en el futuro, qué aspiramos a realizar como actividades económicas, de producción de qué, de qué clase de manufactura para que la ciudad y la región sean pujantes, para que efectivamente se inscriba nuestra economía en una dinámica de enriquecimiento, de producción, de riqueza, a partir de las habilidades y las competencias de sus ciudadanos. Cómo hacer, a partir de las visiones que tenemos de lo que es la actividad económica, social y productiva, para imaginar un mejor destino de la ciudad.
Hay respuestas fáciles: hay que dedicarle todo nuestro esfuerzo al turismo. Pero además de destino turístico somos muchas otras cosas, somos textiles, somos cuero, somos ciudad educadora. Cómo construir una visión colectiva que acepte esa diversidad de lo que somos. ¿Qué queremos ser como futuro?” 



Citas
1) http://www.turismopuebla.com/wiki/index.php/Puebla_Municipio
2) Ibid
3) Ibid.
4) Ibid.
5) Ibid
6) La Jornada de Oriente, Viernes, 27 de junio de 2008, Josué Mota Corro
7) La Jornada de Oriente, Viernes, 27 de junio de 2008, Josué Mota Corro
8) E consulta, por Mónica Camacho, viernes, 20 de junio de 2008
9) E consulta, miércoles, Mónica Camacho, 23 de julio de 2008
10) El Sol de Puebla, 7 de julio de 2008
11) Síntesis / Elizabeth Cervantes, 14 de julio de 2008
12) La Jornada de Oriente, Jueves, 4 de diciembre de 2008
13) E-consulta, Eduardo González Soto, 28 de junio de 2009
14) La Jornada de Oriente, Mónica Camacho, Martes, 30 de diciembre de 2008
15) La Jornada de Oriente, 17 de agosto de 2009
16) Quinta columna, Selene Ríos Andraca, 15 de diciembre de 2009
17) La Jornada de Oriente, América Farías Ocampo, Martes, 19 de mayo de 2009

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