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Calaveristórica

Alexander von Humboldt Llegó a Puebla un alemán impulsado por la ciencia muy pronto pidió clemencia contraviniendo su afán. Al principio hubo sorpresas la ciudad no estaba mal, admiró su catedral y sus cuantiosas riquezas. Desde Analco al Portalillo, de San Matías a Santiago, mucha gente, un que otro briago y abundante monaguillo. Fue después por la Garita y admiró la Talavera, la forja en la ventanera y la cantera exquisita. Los dulces en El Parián ocuparon su atención: trompaditas de ocasión, condumbios y mazapán. “En locales y en banquetas nunca vi dulces mejores: punche de miel y alfajores, camotes y palanquetas”. Admiró el papel picado y en El Carmen los petates, canastos duros de otate, mármol y ónix bien labrado. Nunca pisó San Antonio pues las doncellas de fama iban contigo a la cama y te exigían matrimonio. En Los Remedios y El Alto la abundancia de manjares le hizo pensar que “estos lares, bien valen un buen asalto”. “Hay chalupas de colores mil buñuelos de ocasión un tentado...

Ofrenda

No creo en la inmortalidad, al menos en esa que nos venden las iglesias y las religiones. Creo que la muerte clausura nuestra inteligencia y lo que queda después de ella es memoria, nostalgias y extrañamientos. En consecuencia, la única forma de inmortalidad es la que nuestros seres queridos hacen posible a través del recuerdo, de la ofrenda, la tradición oral para las nuevas generaciones. Y aun esa breve, pasajera inmortalidad es tan relativa. Recordamos sobre todo a los muertos cuya vida hizo frontera con nuestra generación. Recuerdo cada día a mi padre, muy poco a mi abuelo. Casi nunca pienso en mis bisabuelos. Por otra parte, están los seres queridos que nos abandonaron antes de tiempo, familiares jóvenes cuyo destino se cortó de tajo a causa de accidentes, de violencia local o azarosos males que los asaltaron en la curva. Este año las niñas pidieron expresamente muertos conocidos. La ofrenda debería destinarse a sus muertos y no a “los muertos” históricos por legendarios que hayan...

Calaverita

El séptimo sello Rafael Moreno Valle Una muerte sempiterna Con un colmillo filoso Vino a Puebla a hacer el oso Pues se vio frágil y tierna. Terminada la elección Anduvo de calle en calle No estaba Moreno Valle Disponible en la ocasión. Como un perro tras su pista Por fin dio con Rafael Pidió entrevista con él Y se vieron en la Vista. Sentado frente a la Muerte el nuevo gobernador dijo a la muerte: “mi amor, este es tu día de suerte” Esperando algún dislate La muerte buscó el detalle “¿qué dice Moreno Valle Acaso gané el melate?” Cuando dijo suficiente La respuesta heló sus huesos: “Si tú me das siete pesos En la Bolsa te hago veinte”. La Muerte palpó el bolsillo Sus pesos entregó ufana “El que no arriesga no gana” Y ahí le faltó colmillo. Tras obtener aquel premio Quiso partir enseguida Pero la apuesta era “vida” Rafa le ganó un sexenio.

No la chifle que es cantada

En 1922 es fusilado en Tepehuanes, Durango, el general Francisco Murguía, que perdió la proporción y se levantó en armas demasiado tarde. Murguía fue maderista y luego carrancista leal. Acompaña a Villa en Durango y Chihuahua, y escolta a Carranza hasta su último refugio en Tlaxcalantongo. Preso por un tiempo, vive luego en Estados Unidos, regresa a Durango y se levanta en armas contra el gobierno de Álvaro Obregón. Por eso, cuando lo aprehendieron lo fusilaron sin mayor trámite. “No la chifle que es cantada, mi general”.

Calaca

Blanca Alcalá (Alcaldesa de Puebla) Fue una triste confusión Tergiversaron encuestas Pocas sumas, muchas restas Provocaron su exclusión. Como un ángel dulce y tierno Ella miraba hacia el cielo Nunca pensó en el recelo Que se caldea en el infierno. Con candidez la alcaldesa Descuidó la ley terrena No basta con ser muy buena Hay que cuidar la cabeza Pidió entonces ir al PRI por lo menos al Senado “Blanca tu hora ha llegado es hora de irte de aquí”.

Cala Vera

Javier López Zavala Una calaca muy mala Vino a Puebla en elecciones Miró una lista de opciones Y escogió, claro, a Zavala. “No quiero perder el tiempo Debo volver al infierno Este gordito está tierno Muy sonriente y muy contento” La madrugada del cinco De aquel julio inolvidable Con semblante poco amable Le hincó el diente con ahínco. “No quiero irme de aquí No me mandes con los muertos Tengo un montón de proyectos Como presidir el PRI”. “No Javier, mejor despierta, Es la hora de tu fin No te quiere ni Marín Tu carrera está bien muerta”. “De perdida una curul…” La muerte le apretó el cuello Y sin aire y sin resuello Terminó Javier azul. “¡No, por favor, azul no….! Mejor rojo o amarillo” Su mirada perdió brillo Y su aliento ronroneó. Hay muertes sin parangón Muertos ilustres acaso No fue Zavala ese caso Es un muerto del montón. Pasado su funeral No existirá quien recuerde A este político verde Al que todo salió mal. ¿Era Zavala o era López...

El regreso de Tarik

La prensa española informa hoy sobre un presunto falso crimen de un adolescente musulmán a manos de la Guardia Civil, como remanente de los disturbios ocurridos durante la semana en Melilla y la muerte de un joven saharaui. La fecha coincide con un aniversario más de la reconquista del territorio por parte de los cristianos españoles en el siglo XIV. A la caída del imperio Romano, por el año 400, España pasa a ser dominada por oleadas de pueblos invasores como los suevos, vándalos o alanos, y más tarde los visigodos, que duraron tres siglos, hasta que las huestes árabes de Tarik los derrotaron en la batalla de Guadalete, en el año 711. Lo que hoy es España vivió los siguientes siete siglos bajo la dominación árabe, al principio de Damasco y posteriormente en el largo dominio de la dinastía Omeya. Ahí dejaron una cultura de la que los europeos nunca pudieron sustraerse y que puede observarse en cada rasgo cultural. El 30 de octubre de 1340, fuerzas cristianas de Castilla y Portugal derr...