sábado, 11 de diciembre de 2010

Ideas para quién... 2


¿Qué es un proyecto?

Tomado al azar de las opciones de Google, un proyecto se refiere a un conjunto articulado y coherente de actividades orientadas a alcanzar uno o varios objetivos siguiendo una metodología definida, para lo cual precisa de un equipo de personas idóneas, así como de otros recursos cuantificados en forma de presupuesto, que prevé el logro de determinados resultados sin contravenir las normas y buenas prácticas establecidas, y cuya programación en el tiempo responde a un cronograma con una duración limitada.

Es decir que en las acciones de un gobierno puede haber miles de proyectos, de los cuales se llevan a cabo, bien, unos cuántos. En la convocatoria Una idea brillante de Google se afirma haber recibido más de cien mil, de los cuales elegirán cinco para llevarlos a la práctica.

Resumen de algunos proyectos

Telecom popular. Aprovechando la enorme infraestructura de la inútil dependencia telegráfica de México, ahora dedicada al pago de programas sociales federales como Procampo y Oportunidades, y de acuerdo a una larga tradición de servicio de telecomunicación ofrecido por el gobierno desde el siglo XIX con la Secretaría de Fomento, y la Secretaría de Comunicaciones y Transportes en el siglo XX, la idea es ofrecer el servicio de Internet a miles y miles de mexicanos que por analfabetas o distantes o pobres o temerosos no tienen ni tendrán acceso nunca a los servicios de Internet, que tantos beneficios podría causarles, toda vez que la mitad de su familia trabaja en los Estados Unidos. Abrir en las oficinas del actual Telecom telégrafos, sitios de Internet público en donde los usuarios puedan recibir y transmitir correos electrónicos de sus familiares y amigos, que los campesinos puedan crear ahí su dirección electrónica, imprimir fotografías, revisar videos, chatear, hacerle al cuento con el juguetito.

Nostalgia y memoria. Es un apunte de idea muy complicado porque involucra a los diputados de este país que son incapaces de llegar a acuerdos. Pero se trataría de otorgar una concesión de radio en frecuencia modulada, para que los ancianos organizados –en torno al INSEN, por ejemplo- pudieran explotar en su beneficio las bondades sociales que se merecen, como la Once en España propiedad de los ciegos. Esto permitiría beneficios no sólo a los ancianos mexicanos, sino a la cultura mexicana del siglo XX, ampliamente representada por el bolero mexicano, que deriva en sones, huapangos, tangos y mucho de lo mejor de nuestra tradición musical, desaparecida casi por completo de la radiodifusión comercial. Sería un doble play, pues los adultos y jóvenes de hoy comprenderían que la música mexicana no se reduce a los éxitos de la música grupera. Y los viejos escucharían felices su estación. Y todos podríamos escuchar una mejor versión de la radio.

Barro para todos, proyecto comunitario pensado a escala nacional. Crear empresas que surtan de barro a la mayor cantidad de niños y jóvenes en edad escolar. Con algún financiamiento, comprar uno o más bancos de barro en estados como Oaxaca, Puebla o Morelos y, simultáneamente, crear una empresa de procesamiento y empaque de envoltorios de arcilla mexicana en barras de 330 gramos, capaces de mantener el barro fresco.
Se buscaría crear una promoción de dimensión nacional en la que tendrían que estar presentes las autoridades, asociaciones civiles y millones de mexicanos que estarán de acuerdo en incluir al barro en la educación de sus hijos. A través de Internet, en convocatorias y concursos, experimentaríamos esa raíz creativa detenida en el tiempo, que es el barro mexicano. Veríamos otro rostro debajo de la máscara española, el rostro negado, la otredad que tenemos doscientos años regateándonos.

Artesanos poblanos, proyecto de oralidad para el rescate de una tradición de inminente extinción, de hecho, ya casi extinta. Sin embargo algunos artesanos, retirados, todavía viven. Se trata de producir un libro sobre la experiencia directa de un grupo interdisciplinario de artesanos poblanos, preferentemente ancianos. Un panorama actual de la situación que guardan una docena de oficios severamente golpeados por una incomprendida modernidad que los separa del interés comercial y cultural.

El club de los recuerdos es una propuesta para establecer un recinto dedicado a la memoria de los viejos, puede estar asociado al Dif estatal, municipal o a la universidad; puede constituirse como ONG, asociación civil, siempre y cuando no pierda su carácter popular e institucional, para todo público, pues se trata de recobrar la memoria más diversa posible. El club de los recuerdos tiene como pretexto un libro con ese nombre que ejemplifica un lugar ideal para beneficio y placer de los viejos. Es un trabajo promocional que también es una queja del abandono en el que sobreviven los viejos en nuestro país.

Cien años de recuerdos poblanos ha sido elaborado para el festejo del Bicentenario
de la Independencia del 2010. Se trata de una investigación de historia oral dividida en décadas que comienzan en 1910, con los antecedentes de principios de siglo, hasta el año 2010. Es un libro de doscientas páginas y más de cien fotografías de todas las décadas con una investigación histórica en las fuentes originales. No le interesó al comité oficial de festejos en Puebla del señor Jiménez Morales, no le interesó a la Universidad, al Congreso local, al Ayuntamiento de la ciudad. Es muy interesante que nadie se haya acomedido a leer las tres paginitas de presentación. Y que nadie –excepto el Congreso- me haya respondido una sola palabra. (Noticia de última hora. Al parecer la universidad de interesó en publicarlo gracias a los servicios de mi querida Flor. No tendrá que ver con ningún festejo y qué bueno.)

Reciclaje. Entré a un concurso con la vana esperanza de pagar la renta de ese mes. No sólo no ganó, sino que mi pieza recibió un rechazo desconcertante. Se trataba de una exposición del Ayuntamiento de la ciudad de piezas elaboradas con material de reciclaje (en la foto). No era necesario que ganara, siempre se puede perder, pero rechazar su exposición, cuando la pieza tiene atributos, no deja de ser revelador de algo. Mi propuesta consistía en un móvil de 1.50 mts., con cinco piezas que forman un rostro humano, elaboradas con las sobras de una desinstalación de tubería de gas. Las piezas son independientes, lo que permite la observación de muchos planos del rostro que, llevados a la sombra, presentan un magnífico espectáculo picassiano. Pero no la eligieron.

Tal vez todas mis ideas sean una sarta de idioteces, uno pierde la perspectiva de tanto darles vuelta, pero considero que los organismos dedicados a la cultura y a la promoción social deberían al menos responder a las iniciativas ciudadanas. Leer las propuestas de una paginita y responder con ciertas bases la improcedencia de llevarla a cabo. “Su idea es estúpida, estimado señor, por esto y por esto otro”. El silencio, en cambio, es un insulto a la educación y a la participación social que tanto pregonan en sus discursos. Debería haber una ley que exigiera una respuesta fundamentada a las ideas cuerdas o insensatas de los ciudadanos. Trabajaré en la idea.



1 comentario:

  1. Te entiendo, a mi tambien me pasó algo parecido en cierta dependencia que no es del estado y tampoco de la federación jajajajaja.

    Saludos Polo, un fuerte abrazo.

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