martes, 19 de mayo de 2009

El valor de una madre


Yo sé que puedo cansarte con estos temas, pero es que no resisto imaginar tu cara al conocer datos estrambóticos como éstos de las vacas, resultado de la investigación que realicé para una asociación ganadera. Es decir, los citadinos ¿qué carajos sabemos de las vacas?

La vaca lechera es un noble y pacífico animal rumiante que en edad adulta pesa entre 450 y 600 kilogramos. Como a los dos años y medio la vaca está capacitada para producir, primero becerritos y luego leche, labores a la que estará destinada el resto de su vida, que tiene una duración de entre 10 y 12 años.

Cuando una vaca lechera es cruzada con un semental, que es un toro elegido para ser el padre de los becerritos, la vaca queda embarazada durante nueve meses, como los seres humanos, luego de los cuales tiene una cría. No es recomendable que tenga más de una, pues lo que interesa es su producción de leche.

Cuando nace el becerro se le deja estar con su mamá muy poco tiempo, pues a los tres días, después del calostro, es separado de la vaca y conducido un área de bebés donde se les atenderá cariñosamente con enormes mamilas llenas de leche y complementos para que crezcan sanos. El becerro debe tomar un 10% de su peso corporal de leche, por lo que si su peso es de cincuenta kilos, debe dársele una mamila de cinco litros de leche dos veces al día. Este régimen dura aproximadamente un mes, cuando se hacen mayores y dejan de tomar sólo leche. Entonces el becerrito empieza a adaptarse a otro tipo de alimentación, comienza a comportarse igual que los adultos y a utilizar los cuatro estómagos que tiene, como rumiante que es. Luego te hablo de los cuatro estómagos.



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