Ir al contenido principal

La princesa triste


El 27 de marzo de 1952 nace la huidiza estrella francesa de El último tango en París, María Schneider, que murió hace cosa de un mes. Su polémico papel en El último tango en París (1972) de Bernardo Bertolucci, en donde supuestamente hacía el amor durante noventa minutos con Marlon Brando me dejó frío, pues no era ella el prototipo de belleza que uno quisiera ver en cueros, porque tenía una personalidad esquiva y frágil como una cerámica de baja temperatura, porque su enorme melena setentera le tapaba medio cuerpo, no lo sé (haciendo cuentas me percato que la vi mucho tiempo después de su estreno, pues en 1972 yo apenas tenía 15 años), pero como entonces no había en casi ningún lado el erotismo explícito que vemos hoy en casi todos lados (hasta el Playboy era recatado entonces), en aquella rústica mentalidad adolescente, pueblerina por si fuera poco, El último tango fue sinónimo de sexualidad desenfrenada, de algunos kilos de morbo y finalmente, al verla, de decepción. No volví a saber de María Schneider hasta el 3 de febrero pasado, cuando murió en París. Las notas necrológicas hablaron de la actriz maldecida por aquel papel de Jeanne que la encasilló en el erotismo a sus cortos 19 años, lo que la perturbó el resto de su vida y la orilló a periodos depresivos y consumo de drogas. Nunca más quiso desnudarse en pantalla, aunque hizo películas posteriores con grandes actores como Jack Nicholson, Gerard Depardieu y David Bowie y, al parecer, mucha televisión en su país. El único premio actoral fue un César del cine francés, pero por lo visto lo que ganó en grandes cantidades fue el premio a la tristeza. Hoy cumpliría 59 años, pero no quiso hacerlo.



Comentarios

Entradas populares de este blog

El Tentzo

El taller de la FEEP de Tzicatlacoyan, con financiamiento de la ONG española Ayuda en Acción, concluyó su escultura de papel maché con la representación del Tentzo, figura mítica de origen prehispánica situada en la parte alta del kiosco de la plaza principal de la comunidad de San Juan Tzicatlacoyan, Puebla. De acuerdo con la investigadora Antonella Fogetti ( Tenzonhuehue: El simbolismo del cuerpo y la naturaleza ), El Tentzo es una entidad “mitad dios y mitad no”, deidad antigua intrínsecamente buena, dadora de dones, que de acuerdo a la tradición tiene la facultad de asumir diferentes apariencias: catrín, charro, viejo barbón, anciana, mujer hermosa o animales diversos, que también podría ser interpretado como el famoso nahual o entidad similar. Hoy todos niegan venerar al Tentzo, pero las ofrendas periódicamente depositadas en su honor refieren todo lo contrario. Es una suerte de deidad negada pero viva, vigente. El Tentzo, cuyo nombre ostenta una montaña y la propia cordi...

Tratado de Bucareli

Tras haber cumplido tres años de gobierno, el 31 de agosto de 1923 el gobierno de Álvaro Obregón consigue reanudar las relaciones diplomáticas con Estados Unidos, de vital importancia para su gobierno, pero con una condición: la firma de un tratado que el senado mexicano había rechazado en primera instancia, pero que las presiones del gobierno y el asesinato del senador Fidel Jurado obligan a dar un viraje y aceleraron su aceptación. Durante años busqué el texto completo de este tratado que en la universidad nos había sido contado de manera inexacta. Ignoro las razones que suscitaron esa versión, que entre muchas escandalosas cláusulas reasaltaba una en la que se prohibía a México la producción de motores de combustión interna que prácticamente paralizaban el principal avance tecnológico de las primeras décadas del siglo XX. Como era de esperarse, neceé durante varios años y hasta pulí mi argumentación pues era un elemento clave a mi parecer para explicar el enanismo tecnológico de...

Resortes ocultos

Cuando estudiaba en la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), en los años ochenta, Octavio Paz se atrevió a emitir unos juicios críticos sobre los antropólogos, la escuela en su conjunto reaccionó con indignación, incapaz de meditar en las palabras del escritor. Lo llenamos de vituperios y lo menos que le dijimos fue que era un aliado de Televisa, vocero de la derecha y cosas por el estilo. Muy pocos o ninguno leyó críticamente sus argumentos, por desgracia. Recuerdo que, entre lo más hiriente, Paz decía que la escuela se había convertido en una pasarela de modas de una clase media hippiosa y que todo se discutía ahí, menos la antropología mexicana. Yo terminaba entonces la carrera y buscaba afanosamente quién me dirigiera la tesis de, por cierto, antropología mexicana. No encontré ningún maestro interesado, ni ahí ni el Ciesas, donde por supuesto había algunos estudiosos del tema, pero que no tenían tiempo para un estudiante de licenciatura. Me dediqué entonces a ver a nu...