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Mostrando las entradas etiquetadas como Efemérides

Mortal al final de cuentas

A principios del mes de junio de 2009 el mundo recibió con un bostezo el anuncio de una nueva gira del rey del pop, Michael Jackson, luego de diez años de silencio musical pero mucho barullo en torno de una vida disipada y difícil como debe ser la de un semidios de quien el mundo está perpetuamente pendiente, con una curiosidad humana que no tiene llenadera y cada vez más interesada en los detalles morbosos y repulsivos de sus ídolos. Es decir, por una década Michael no había vuelto a darnos una alegría visual o auditiva y sí muchas preocupaciones sobre su mansión de cien millones o los niños de trece que lo enloquecían; cuando no amenazaba con tirar un bebé por la ventana se mochaba un nuevo pedazo de nariz, compraba un terreno en Júpiter o alguien llenaba sus brazos de dorados Grammys. Así estábamos cuando, sorpresivamente, la mañana del 25 de junio de 2009 Michael Jackson sufrió un problema cardiorespiratorio y murió. ¿Cómo es posible? O mejor, ¡no es posible! Claro que sí....

El eterno retorno de Jeff Beck

Jeff Beck es un caso curioso en la historia del rock and roll, se trata de un músico histórico de gran influencia entre los guitarristas de todo el mundo, un músico de quien se dice que estableció las bases del heavy metal, que forma parte de la trinidad guitarrística de The Yardbirds, con Eric Clapton y Jimmy Page, y sin embargo, tras sesenta años de andar en el ajo, su éxito es relativamente reciente. Jeff Beck nace en Londres el 24 de junio de 1944 y participó, además de en The Yardbirds, en numerosos grupos estables y esporádicos en los años sesenta y setenta. Una característica de este guitarrista de rock y blues fue su inconsistencia, su permanente mutación y evaporación que lo ausentó de la música y los escenarios innumerables veces; a veces meses, en ocasiones años. Pero siempre volvió, eso sí. Otra extraña característica de Jeff Beck fue el poco éxito -de crítica y de ventas- de su música. Antes de Flash de 1980, que le dio su primer y único hit en single de su histo...

Danza con diablos

Glenn Danzig es un típico caso de los nacidos en la llamada generación Baby Boom, espantoso nombre para designar a aquellos que han nacido entre 1948 y 1960, demasiado jóvenes para recordar el horror de la guerra mundial y demasiado viejos para ser amigos de sus padres, al menos en la adolescencia. Estos seres, sin embargo, ya no tuvieron las restricciones de la generación anterior, tuvieron cierta libertad para creer, para abrazar, para soñar. El caso de Glenn Danzig, decía, estuvo marcado por el choque entre el pasado y el presente que vivió aquella generación. Su padre, moderno por ser técnico de televisores, pero antiguo por ser un marine veterano de las guerras de Europa y Corea, era su enemigo. Glenn nace el 23 de junio de 1955 en Nueva Jersey como miembro de una familia protestante, de padre autoritario y madre obediente. El país, sin embargo, marcaba su propio ritmo. Glenn Danzig es un artista un poco oscuro dedicado al canto, a la composición y la  música, per...

Eliades el chico

Muchos conocimos a Eliades Ochoa gracias a su relación con Buena Vista Social Club y particularmente por la película de Wim Wenders sobre esta organización musical compuesta por octogenarios habaneros que respiraban ritmo, historia musical, esencia sonera. Eliades era, dicho de manera coloquial, el “ranchero” guajiro que se acomodaba entre los dandis capitalinos, pues nació en Loma de la Avispa, allá por Santiago de Cuba, el 22 de junio de 1946. Eliades Ochoa era, sin embargo, un guitarrista y cantante cubano conocido para los melómanos y cubanófilos enterados, ya que fue el guitarrista de Trinchera Agraria, un politizado grupo de finales de los años sesenta, donde estaban sus hermanos Orlando y María, que fue fundado por los artistas-activistas Heriberto Sánchez y Luis Bello. Eliades fungía entonces como tresero, es decir, tocaba el cubanísimo tres, un instrumento local derivado de la guitarra pero de tres cuerdas e inventado precisamente en el oriente campirano. Además d...

Manu Chao

El 15 de abril de 2009 un músico francés enervó a las autoridades mexicanas por sus declaraciones sobre la brutal represión de la policía a los pobladores de San Salvador Atenco tres años antes; lo acusaron de desacato a la autoridad y fue medio corrido del país. Era Manu Chao, un artista multicolor muy conocido para entonces por su intransigencia con los autoritarismos. Manu Chao nació en París el 21 de junio de 1961 en una pareja española exiliada de la dictadura franquista; hijo de un periodista, su infancia fue arropada con el humo de incontables cigarrillos que las discusiones intelectuales consumían en la sala de su casa. Él y su hermano Antoine crecieron en un ambiente de libertad y soltura que les permitió desde muy jovencitos elegir el camino de sus vidas: serían músicos. De adolescentes comenzaron sus correrías en el metro y en las calles de París que, más pronto que tarde, se convirtieron en grupos musicales con nombres chistocitos como Hot Pants y Los Carayos, ...

Aquel 28 de octubre

A principios del  2014 la UPVA “28 de Octubre” de la ciudad de Puebla hizo un esfuerzo particular por recuperar y preservar un fragmento representativo de su presencia en el movimiento social urbano de la capital del estado, ayudada por un servidor, de lo que resultó un libro testimonial que esperamos que algún día vea la luz y se incorpore formalmente al acervo memorioso de los poblanos. Por ahora quisiera compartir un fragmento relativo a la noche del 28 de octubre de 1973 cuando el presidente municipal Luis Vázquez Lapuente (1972-1975) extendió su orden criminal de “limpiar” unas calles del centro de la ciudad, con un saldo indeterminado de víctimas. A principios de los años 70 encontramos a la actividad ambulante convenientemente asentada en el centro de la ciudad, alrededor de La Victoria y en la 11 sur, entre la 12 y la 18 poniente, controlada por centrales priístas, líderes freelance y hasta por el Partido Comunista, cuando el activismo social partía sin ninguna ambi...

El Cid

En el lejano y medieval año de 1099, muere en Valencia Rodrigo Díaz de Vivar, el heroico Cid Campeador,   que de acuerdo a aquella leyenda hollywoodense caracterizada por Charlton Heston y Sofía Loren, ganó su última batalla cabalgando muerto su caballo. Sirve como metáfora la historia del Cid para ejemplificar la cantidad de cadáveres que ganan batallas todos los días, y otros tantos muertitos que hacen la lucha por ganarlas, aunque no lo logren. El Cid anduvo en aquellas cruzadas descabezando moros y moras a derecha e izquierda y su principal motivación en la vida era ver casadas a sus dos hijas con algún buen partido medieval, de preferencia reyes. Pero el Cid se enemistó con el Rey de Castilla y tuvo que huir, mejor se fue a la guerra, chamba recurrente en aquellos tiempos en la que era bastante competente. Lo penoso de todo el asunto es que, cuando uno se toma el trabajo de leer el largo poema del Mío Cid, sucede que don Rodrigo muere de viejo en la Sevilla medieva...

El otro Carlos

No había forma de ser imparcial con Carlos Monzón, a quien admirábamos por haber vencido al campeón italiano Nino Benvenuti, pero a quien no podíamos perdonarle el haber humillado a nuestro Manquilla Nápoles (1974), a quien hizo literalmente mantequilla en unos cuantos rounds. Era una bestia, usaba zancos en los brazos, pegaba como marro, no tenía cara de boxeador, ni las orejas de coliflor. ¿Quién era?, un espigado boxeador argentino de la más baja ralea que alcanzó la más alta ralea: Carlos Monzón, campeón indiscutible de los pesos medianos que por medio de sus puños hizo fortuna, fama y también desventura. Con sólo 3 derrotas en 102 peleas, con 59 por KO y 14 defensas de su título, Carlos Monzón se retiró de los cuadriláteros e inició una azarosa vida que combinaba la más alta vulgaridad con la fama, el alcohol y el dinero. En una lamentable discusión con su esposa, una actriz de televisión, termina asesinándola, por lo que purga condena en la cárcel de Buenos Aires. Libre los fines...

¿Rulfo?

A la edad de 69 años murió un día como hoy de 1986 probablemente el más grande escritor mexicano de todos los tiempos: Juan Nepomuceno Carlos Pérez Rulfo Vizcaíno, frustrado por su largo silencio, nacido en Apulco, Jalisco, en 1917. El intrincado ramaje ideológico del campesino mexicano, sus creencias y su devenir cotidiano cargado de carencias, son los elementos que Juan Rulfo toma para su lacónica, pero majestuosa obra, compuesta por dos pequeños libros: Pedro Páramo y El Llano en Llamas. Estuve a solas con Juan Rulfo en una agencia de VW de la Av. Revolución en la ciudad de México por ahí de 1980. Cada uno esperaba su respectivo vehículo, cada quien con su respectiva impaciencia. Lo reconocí de inmediato aunque me atreví a confirmar su identidad hasta muchos minutos después. Había leído su obra, podría hablarle, pero ¿de qué? Además el hombre estaba enojado, su impaciencia era mucho más ansiosa que la mía, incluso se obstinaba en permanecer de pie, no obstante que la sala estaba lle...

Ay, Melchor

En 1814, nace en Pateo, Michoacán, el autor de la controvertida pieza oratoria que todos conocemos como Epístola de Melchor Ocampo. Don Melchor tenía una progresista visión de la mujer, adelantada a su época, en un siglo -el XIX-, donde la mujer mexicana era poco menos que un cero a la izquierda. Lo inverosímil, lo paradójico, es que habiendo adelantado tanto en el siglo XX (o dizque), la famosa epístola haya sobrevivido a los tiempos y leída indubitablemente en cada matrimonio, a pesar de la posición anacrónica, sexista, machista y conmovedoramente cursi de su mensaje, que retrata a la mujer como una hija perenne de los hombres. Inválida, que debe ser protegida y mantenida por el varón. Sí, sí, don Melchas. Hago votos para que la Epístola de Melchor Ocampo sea una de las cosas que los mexicanos dejemos allá, en el pasado, donde debe estar. Y junto con ella, algunos atavismos que también es hora de cambiar, como las ridículas y momificadas ceremonias patrias donde se honra una ilusión ...

El sueño de Iturbide

En 1822, con el propósito de averiguar después lo pertinente de la medida, pero buscando amarrar su independencia al lado de la nuestra, se anexan a México espontáneamente Guatemala, Honduras y Nicaragua inmersas en el sueño del imperio iturbidista. El sueño duró muy poco tiempo, en rigor, apenas si fue una cabeceadita, un breve intervalo de sopor somnoliento que despertó en el ánimo de los centroamericanos una sola consigna: “salir inmediatamente de ahí”. A casi dos siglos de distancia no es difícil pensar qué hubiera sido de esos tres estados nacionales largamente gobernados (¡brujo!) por el PRI, en sus nuevas circunstancias. Colom, del estado libre y soberano de Guatemala pertenecería al PAN, Porfirio Lobo de Honduras sería priísta (aunque el defenestrado Zelaya estaría coqueteando una candidatura con el PT) y Ortega, de Nicaragua, claramente, pertenecería al PRD. Por eso, atinadamente, los antiguos gobiernos independizados de Centroamérica, aplicaron para sí una antigua sabiduría o...

De guerreros y sombras

En 1886 muere de viejo un hombre que se jugó la vida en incontables batallas, con los adversarios más diversos que llegaron por mar, que nacieron aquí o allá, que ya estaban antes de que llegara nadie: Ignacio Pesqueira. Pesqueira fue diputado y gobernador por dieciocho años en su estado natal, Sonora. Combatió en momentos diferentes a los conservadores, a los invasores franceses, a los imperialistas de Maximiliano, a los filibusteros que buscaban crear una república autónoma en su tierra y a los yaquis, que defendieron su tierra hasta casi la extinción. Extraño destino a este tipo de guerreros que no dejaron su sangre, ni un brazo o una pierna en el campo de batalla, sino que, al vivir luego de tantas batallas, salieron victoriosos. Extraño que, como Nicolás Bravo, otro héroe de mil batallas, apenas se les mencione o, como Pesqueira, apenas se les conozca. Indica que los héroes destinados a ser héroes habrán de dejar el pellejo sobre el tapete de sus guerras, que los héroes vivos no i...

Primer chaleco antibalas

Desestimado oficialmente en la historia de México, el Pípila sobrevive gracias a su imagen epopéyica de modelo para escultores profesionales y en ciernes; sin embargo, hay datos que identifican a Juan José Martínez, quien nació un día como hoy de 1782 en San Miguel de Allende, Guanajuato, como la persona que aporta humanidad en carne y hueso a este guerrero que, con una lápida en la espalda para evitar las balas españolas, se fue acercando, se fue acercando, hasta que llegó e incendió la puerta de la Alhóndiga de Granaditas, que momentos después permitió el triunfo a los insurgentes en esa batalla. ¿No es el Pípila uno de los héroes más recordados de la escuela primaria? Bueno, era. Como sea es, quizás, el inventor del moderno chaleco antibalas. Y eso tampoco se lo reconoce nadie.

Luz que mueve

Al inicio del siglo XX, el censo general de población mexicana arroja una cifra de trece millones quinientos cuarenta y cinco mil cuatrocientos sesenta y dos habitantes en el país, la mayoría de ellos campesinos. Sin embargo, la prometida modernidad que nos llegaba de Europa y los Estados Unidos era una realidad, era cosa de dejarla entrar, como había ocurrido con los teléfonos y los cables subacuáticos. Este día de 1900 los habitantes de la ciudad de México se quedaron atónitos al ver que los tranvías eléctricos comenzaban a funcionar bajo la operación de una empresa inglesa, aunque no acababan de comprender de bien a bien cómo funcionaban, cuál era la fuerza motriz que los movía. Pasaría algún tiempo para acabar de sustituir los tranvías de mulas, pero marcó el inicio de un siglo de movilización masiva a través de la electricidad.

Sospechosismo

En 1584, con motivo del Año Nuevo, el fraile Martín Durán pronuncia un discurso a favor de los habitantes originarios mexicanos que crea severas sospechas en la Inquisición. ¿Era un llamado a la rebelión? Por aquello de las dudas, se ordena que Durán sea quemado vivo en la plaza de Santo Domingo.

60 años panchificados

Un día como hoy de 1949, en el famoso centro nocturno de la ciudad de México El Patio , se presenta el debut de un trío mexicano proveniente de los Estados Unidos: Los Panchos, llamado así por la entonces reciente película de Walt Disney: Los Tres Compadres, donde el mexicano representado por un personaje llamado Pancho Pistolas inspiró a estos músicos que buscaban nombre: Los Panchos. Los Panchos llegan a México en medio de una efervescencia musical y cultural sin parangón. Plena posguerra, el rock se germinaba en los Estados Unidos, Los Churumbeles de España imponían su música en el gusto popular; José Alfredo Jiménez y el cine nacional configuraban nuevas celebridades entre los mexicanos. En esta fría noche de El Patio en 1949, los Panchos inician su larguísima vida como una ola que reinventaría un género musical de larga descendencia. Los tríos nacieron uno tras otro desde entonces, la música mexicana se había panchificado.

Erupción

En 1994, unos días después del famoso error de diciembre, los vecinos del volcán Popocatépetl fuimos testigos de una luminosa erupción que no pasó a mayores y no hubo tragedias para lamentar, aunque fue necesaria la evacuación de las poblaciones más cercanas al coloso. Celebrábamos la fiesta navideña de nuestro trabajo, el vino corría entre las patas del pavo y el bacalao a la viscaína. Pardeaba la tarde, serían como las seis y media, cuando una llamada nos alertó de la erupción del Popo. “A trabajar, muchachos”, fue la orden a todo aquel grupo de reporteros. Nuestra oficina estaba en el octavo piso, fue un espectáculo inolvidable. ¡Ah qué don Goyo tan navideño!

Vida dulce

Este día de 1996 muere el artista italiano más famoso de la postguerra, Marcelo Mastroniani, dejando viuda a media humanidad femenina. Actor de los grandes directores, como Luchino Visconti y Federico Fellini, Mastroniani actuó en clásicos de la cinematografía como La Dulce vida y Ocho y medio con una suave caracterización de personajes melancólicos a la vez que profundos. Inolvidable al lado de Sofía Loren. Así, a lo largo de las décadas, lo vimos envejecer, envejecimos con él hasta su última película, Viaje al inicio del mundo , luego de la cual muere a los 72 años.

¿Qué honda Morelos?

Cuenta la leyenda que, sitiado por los realistas en el poblado de Izúcar, Puebla, el 17 de diciembre de 1913, el cura José María Morelos se ve precisado a echar mano del ingenio para salvar lo que parecía una inminente matazón, en caso de que los realistas entraran al pueblo cañero. Morelos, sigue la leyenda, arma a la población con hondas y, a pedradas, se defienden del acoso de 600 militares armados y entrenados, que finalmente no pudieron penetrar las defensas a pesar de combatir durante todo este día.

Orejas rodantes

En Santa María de Cádiz, provincia de España, en el despertar del siglo XX, nace el poeta de la generación del 21, del 31, del 41, etcétera, Rafael Alberti, pues fue la voz poética, no de una región, ni siquiera de un país o continente, sino la voz de un siglo con todas sus conveniencias y calamidades. Más que poeta, Alberti era una vida; rica, gloriosa, lujuriosa, protestante, atea y comunista. Representó a cabalidad cada una de sus épocas apacibles y turbulentas en las que vivió. Y él trató de decirlo poéticamente, así, como a él le salía... “Barrigas, narices, lagartos, lombrices, delfines volantes, orejas rodantes, ojos boquiabiertos, escobas perdidas, barcas aturdidas, vómitos, heridas, muertos.” De Rafael Alberti se puede decir que casi está vivo, que su cuerpo casi está caliente y que le hubiera encantado celebrar con los suyos el final del año, con una buena copa de vino y su flamante esposa de treinta y tantos. Celebraría su rebeldía y su machismo, su tosca claridad, su españo...