Dirás que los mexicanos somos decepcionantes, que no tenemos palabra. Después de tantos dimes y diretes ¿qué crees?, que Pitágoras se apareció en el Café Teorema el sábado pasado, como originalmente estaba programado, así que se suspende toda inauguración para el siguiente sábado pues, a diferencia de algunos políticos, a nosotros no nos gusta inaugurar las cosas dos veces. En descargo de los mexicanos, debo aclarar que en el complot intervinieron chilenos, catalanes y españoles, además de sinaloenses, guanajuatenses, mexiquenses y uno que otro chichimeca. Y claro, los poblanos. En antisolemne reunión, desinhibidos por la cerveza, escuchamos discursos y alabanzas y lo único concreto del caso es que don Pita quedó rete instalado en su nicho para siempre jamás, o hasta que las polillas terminen con su frágil naturaleza. La esposa del artesano confiesa que, de darle a escoger, ella prefiere a Pitágoras en casa. La escéptica mirada del artesano lo dice todo, mientras que él no sabe qué d...