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Mostrando las entradas etiquetadas como Octavio Paz

Paz en la tierra

El 31 de marzo de 1914 nace Octavio Paz en Mixcoac, Ciudad de México, en el seno de una familia de intelectuales revolucionarios. Su abuelo Ireneo y la Revolución le consintieron una niñez muy instructiva que combinó la literatura con el suceso histórico; por si fuera poco, su padre fue abogado de Emiliano Zapata y posteriormente vasconcelista perdedor, como todos ellos. Todas esas vivencias permiten al joven Octavio ser ya en 1937 ser una promesa literaria que, con el tiempo, a nadie defraudó. Don Octavio cumpliría el día de hoy 98 años y seguiría siendo sabio e insoportable, con toda seguridad. Es desde luego el artista más premiado de México y el que mayor influencia ha tenido en la cultura universal. Versátil intelectual, fue embajador en Francia desde 1945, donde escribe El laberinto de la soledad ; posteriormente en la India, legación a la que renuncia a raíz de la matanza de Tlaltelolco en 1968, sin dejar nunca de producir la obra poética iniciada en su juventud, paralela a una...

Resortes ocultos

Cuando estudiaba en la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), en los años ochenta, Octavio Paz se atrevió a emitir unos juicios críticos sobre los antropólogos, la escuela en su conjunto reaccionó con indignación, incapaz de meditar en las palabras del escritor. Lo llenamos de vituperios y lo menos que le dijimos fue que era un aliado de Televisa, vocero de la derecha y cosas por el estilo. Muy pocos o ninguno leyó críticamente sus argumentos, por desgracia. Recuerdo que, entre lo más hiriente, Paz decía que la escuela se había convertido en una pasarela de modas de una clase media hippiosa y que todo se discutía ahí, menos la antropología mexicana. Yo terminaba entonces la carrera y buscaba afanosamente quién me dirigiera la tesis de, por cierto, antropología mexicana. No encontré ningún maestro interesado, ni ahí ni el Ciesas, donde por supuesto había algunos estudiosos del tema, pero que no tenían tiempo para un estudiante de licenciatura. Me dediqué entonces a ver a nu...