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Mostrando las entradas etiquetadas como Sitio de Puebla

Bajen las armas y festejen

El 28 de mayo de 1864, a bordo de la fragata Novara de bandera austriaca, arriban a Veracruz el Archiduque José Maximiliano de Habsburgo y su esposa Carlota, acompañados de un numerosos séquito de austriacos, franceses y mexicanos. En Puebla todo mundo corría nerviosísimo. Ya se habían hecho los arreglos pertinentes un año antes. Fernando Pardo, el Prefecto Político del Departamento de Puebla, había transmitido a los vecinos desde julio de 1863 lo que el Supremo Poder Ejecutivo Provisional de la Nación ordenaba a todos los habitantes de México: “La Nación mexicana adapta por forma de gobierno la monarquía moderada hereditaria, con un príncipe. El soberano tomará el título de Emperador de México.” En una reciente y sabrosísima publicación del Archivo Municipal de Puebla, titulada Destino México *, se dan los pormenores de las celebraciones que debían hacerse en honor del imperio, en una ciudad que sólo dos meses antes se había batido en un doloroso sitio de sesenta días impuesto ...

El sitio de Puebla

El 17 de mayo de 1863 termina el Sitio de Puebla. El general González Ortega, viendo perdida la esperanza de resistir sin refuerzos, decide rendirse incondicionalmente a los franceses. Era el fin de un sueño, iniciado con aquella insólita victoria del 5 de mayo del año anterior a la que siguió una heroica defensa de ocho largas semanas. El sitio había iniciado el 16 de marzo y contra lo que pudiera creerse los franceses estuvieron a un pelito de sufrir su segunda derrota al hilo en la ciudad de Puebla. De hecho, se plantearon muy seriamente dejar esta ciudad por la paz y seguir a la ciudad de México, pues los del Ejército de Oriente se defendieron como gatos boca arriba en casi cada esquina del centro histórico de la hermosa ciudad, que quedó, obviamente, muy deteriorado. Como se sabe, el emblemático general Zaragoza había muerto ocho meses antes del ataque, pero su espíritu andaba rondando por aquí y por allá, pues los franchutes no hallaban la forma de doblegar la resistencia. So...