Somos universos para las bacterias, parte de un organismo menos mineral que biológico, un universo compuesto de gases y carbonatos, nosotros mismos existencias universales. Somos un universo para millones de seres que habitan los rincones de nuestro cuerpo, organismos que entran y salen de nosotros para su breve existencia. Aunque eso también es relativo ¿importa el tiempo a una bacteria? Seremos eternos para la mayoría de ellas. Nuestros órganos actúan como municipios o distritos para el mantenimiento de la estructura. En nuestro cuerpo ocurren miles de interacciones de esos pequeñísimos seres vivos, que transmiten órdenes y consejos entre sí, electricidad; somos la causa última de su existencia; seres atemporales que habitan el cuerpo humano. Si lo que predomina en nuestro universo formado por galaxias son gases, nuestro cuerpo también depende en sus niveles atómicos y moleculares de media docena de elementos químicos que reconocemos como carbono, hidrógeno, oxígeno, nitróg...