Un afortunado implemento de las carreteras del sur chileno son las contenciones de las curvas hechas íntegramente de madera, con troncos cortados longitudinalmente por la mitad y enfilados a lo largo de la curva. Asimismo, las casetas de buses que en ciertas comunas son verdaderas cabañitas, confortables y térmicas en invierno. Al final del estero de Reloncaví, desde un acantilado en caleta Puelche, es posible ver el mar abierto del seno de Reloncaví. En Contao (“Pueblo, libre de hidroeléctricas”, dice en un puente) penetramos en una larga carretera de tierra que atraviesa una suerte de península hacia Hornopirén, nuestro siguiente destino. Domina un viento torrencial que estremece la tupida vegetación y levanta el polvo de la terracería. Hornopirén ("horno de nieve" en mapudungun) es un hermoso pueblito luminoso y frío, muy amplio, rodeado de montañas nevadas frente a un alargado golfo o estero con dos enormes islas que ocupan casi todo su espacio: la isla de...