sábado, 3 de febrero de 2024

Privilegios de la ciencia

 


Tengo el privilegio de hacer divulgación científica a través de podcast sonoros, que cultivan la cultura del sonido, he escrito en los últimos cinco años unos trescientos guiones basados en enciclopedias de ciencia y tecnología; este año, la mayoría de guiones tratan de temas propios de nuestra revista, el stock de Elementos ha crecido por 35 años y sigue, con una trayectoria específica sobre divulgación mexicana generada en las universidades del país y en organizaciones y científicos independientes que han publicado en Elementos piezas especiales de su obra, caso específico Raúl Dorra que publicó en Elementos sus pensamientos libres de alta calidad. Y de tantos otros. Entonces existe material histórico en la revista Elementos como para levantar un proyecto de podcast de divulgación y lo estoy llevando a cabo con el apoyo fundamental de Emilio Salceda y Citlalli Gamboa, científicos del Instituto de Fisiología, adultos y comprometidos. Emilio se encargó de armar la cabina que convirtió mi pequeña oficina en un estudio de grabación, y es la voz masculina. Citlalli es la voz femenina, cardinal en el equilibrio.

Y ahí vamos, con los ruidos que acompañan al mundo natural y al artificial, los ruidos de la ciencia, infinitos, que son la multitud de prácticas científicas que se entremezclan con el universo sonoro como recurso de expresión, de comunicación. ¡Es que todo puede tener que ver con la ciencia! Imagina en la ecología, la geología, la meteorología, etcétera.

Los podcast los escribo, produzco y publico semanalmente hace ciento ochenta semanas consecutivas, estrenando un nuevo podcast cada viernes, con la ayuda mencionada, los publicamos en el portal de Elementos, la revista universitaria que dirige Enrique Soto, que ha estado atento de la experiencia sonora, apoyando desde su posición, como hace poco en que correspondió al proyecto con una grabadora Taskam de campo con mucho potencial, con la que ya hemos empezado a experimentar. En sus mejores momentos, nuestros podcast siguen la ruta trazada por los maestros de la divulgación, artistas como Asimov y Clarke, que acudieron tantas veces a la ficción para hablar de la ciencia y anticiparon probabilidades de futuros ineludibles; de Carl Sagan a Jacques Cousteau y Neil de Grasse Tyson. El estudio del sonido, siguiendo ese legado, busca experimentar y aprender con los ruidos de la ciencia, que es el sonido del mundo, del río, del torrente sanguíneo: la cascada y el chasquido de un corazón infartado. Si ampliamos estos horizontes en el sonido asociado a la ciencia, el material disponible se antoja inagotable.

La mayoría de estos guiones está escrita de modo económico, con instrucciones básica tipo CHISPA EFECTO/MUSICAL, en el entendido de que el guionista es el propio productor y conoce el acervo de músicas y sonidos que se ha encargado de aglutinar en una base de datos sonoros que provee músicas y centenares de ruidos y voces, una propuesta auditiva original para la ciencia con elementos muy económicos.

Tan solo pensar en el medio ambiente, tan necesitado de difusión, se aprecia que el medio ambiente deberían ser mejor tratado por la ciencia de la comunicación sonora en este caso. Todo lo que los medios de comunicación deberían contender en la defensa del medio ambiente, en procuración de su bienestar a base de mensajes y programas sobre el medio ambiente, “tu medio ambiente”.

Ahora he estado planeando en el tema de la ciencia la idea de una cápsula de 15 o 20 segundos que comienza con un efecto sonoro, contundente y vívido, como una locomotora, un río, un Boeing 747; una reflexión sonora entre agresiva y convincente. Al final, una voz en frío: “Ahí está la ciencia ¿acaso no la ves?” Llevar la imaginación de la gente directamente al punto. Sonidos para reflexionar. Imagino una frecuencia de radio que cultiva la ciencia del sonido, o el sonido de la ciencia. Los podcast de ciencia tienen esta tesitura: La naturaleza del tiempo. Ecosistemas e historia natural. Tumores. Reacción en cadena. Eras epidemiológicas. La polémica evolucionista. Biología del sexo. Antipsiquiatría. Comunicación animal. Biosferanos, por decir unos títulos. Tienen una duración de 6 a 9 minutos. También existe una serie de siete capítulos sobre siete ciencias fundamentales.

No sé si enseñan algo, lo que logro ver es que se trata de un esfuerzo por lograr una suerte de armonía tejiendo músicas, voces y ruidos dramáticos que se concatenan en la narrativa. Porque eso sí, la palabra es fundamental, siempre hay que tener algo que decir.

Puedes echarles una oreja pinchando aquí. Gracias.

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viernes, 14 de abril de 2023

... en la calle

 

Mientras camina del brazo de su hija, el anciano recuerda su niñez en un pueblo de los de antes, cuando todos vivían apartados del mundo. En 1950 llegó el telégrafo, gracias a que nuestro pueblo se atravesó en una obra importante del gobierno y le tocó. Con el telégrafo tuvimos contacto con el exterior. El telégrafo nos permitió conocer, al día siguiente, la muerte del hermano de mi papá. No una semana después, como ocurrió antes del telégrafo con el abuelo. En los años sesenta llegó el teléfono al pueblo. Toda una novedad. “Operadora” –contestaba una señorita. 232, pedía uno de prisa. “Espere, por favor” –respondía la mujer– y empezaban los timbrazos. Oír la voz humana fue maravilloso, pero la de Conchita, tu abuela, superior a todas las expectativas de la época –el anciano se detiene y mira el cielo–, le hablé al oído, me escuchó, lloramos, nos perdimos; volvimos al pueblo y nos casamos. Todo por teléfono. Es una tradición de un servicio público que el Estado y la empresa privada han proporcionado a la gente, un servicio necesario por un largo tiempo, mientras la marginación y la pobreza reinen en nuestros pueblos. ¿En verdad interesábamos al gobierno? Eso, en este pueblo, ya era una sorpresa.


jueves, 13 de abril de 2023

... en otra cabina

 


Un anciano campesino mira atónito un video de su hijo con su familia en Los Ángeles. Las lágrimas resbalan por su ajado rostro mientras ve a su nieto jugar futbol en una verde cancha de pasto en los Estados Unidos. Cuando termina de ver el video, que es breve, decide enviar una carta a su hijo, para que lo reciba en Phoenix. Saca un papel con su e-mail y le pide a la empleada que le redacte sus palabras. Le agradece el video y le informa que le agradó mucho, que lo hizo reír. Al final el anciano sale muy satisfecho de este original servicio público, tan necesario para el gran número de adultos mexicanos que nunca va a tocar una computadora en su vida. Se les hubiera ocurrido antes. Un servicio inteligente, un precio justo. Y los campesinos de México, que viven en las zonas más lejanas del país, tendrían su servicio de telecomunicación actualizada.


lunes, 10 de abril de 2023

Los videos de doña Vero

 

Imaginen una población marginal de la sierra norte de Puebla, una anciana humilde, doña Vero, con su rebozo oscuro y sus trenzas canas, chatea alegremente con su hijo menor, que está en Los Ángeles, en California. Una diligente joven de la comunidad, empleada del gobierno, escribe las respuestas de la señora porque ella sí sabe leer, puede leer en la pantalla las palabras que le responde su hijo. “Es como hablar con él”; tendrían que ver su cara mientras aparece el siguiente mensaje. Ella suelta una carcajada y responde de inmediato.

Centros públicos de Internet, con cabinas y operadores que emplean los teclados y el mouse para comunicar a la gente que lo necesita, para recuperar el histórico servicio telegráfico que tenía una tarifa por un mensaje de diez palabras; cada palabra subsecuente se cobraba por separado. Un servicio para la gente más necesitada, la más pobre y habría sido todo un éxito. La gente adulta, los campesinos, las madres de familia acuden a la agencia Telecom, donde se les proporciona el servicio de internet, comunicación integrada, para hacer contacto con sus familiares a través de videomensajes y chateo, encontrar alguna respuesta o enviarte las fotos de la boda de tu hermano en Los Ángeles. Lástima que esta historia haya sido solamente un sueño. Creo.


martes, 28 de marzo de 2023

Internet para el pueblo

 


A principios del siglo XXI lo difícil era hacer entender el concepto del internet a las autoridades de pueblos marginales de la Montaña de Guerrero, donde anduvimos trepados con el afán de construir páginas municipales en los albores del nuevo siglo. Una utopía que no se planteaba como algo práctico, como un servicio público, al igual que el correo.

El internet es un instrumento de comunicación que el gobierno debe proporcionar a la numerosa gente necesitada del país –que no tendrá nunca una PC en su casa–, como antes lo hizo con la telefonía y la telegrafía, un servicio de la gente que se muestra abierta a tratar de entender su complicado funcionamiento. La gente lo que necesita es enviar palabras o sonidos o fotografías o videos o emoticones. Necesita comunicarse con su hijo. Con su esposo. Con su suegra. Pertenece al estado primario de los derechos humanos, el derecho a comunicarse a través de los medios de comunicación eléctricos; en cuanto al internet el Estado no debe desentenderse, debe proporcionar ese servicio en el campo, en los lejanos territorios de las sierras madres. Hay en medio de los servicios de telecomunicaciones muchos sistemas de comunicación que hoy son obsoletos, el télex, el teletipo, la telefonía doméstica, el teléfono público. El internet nos plantea una combinación suculenta de todo eso. Acabó convirtiéndonos a todos en telegrafistas que por fin comprenden su labor, sin precisar ayuda nosotros mismos transmitimos textos, audios, imágenes, video, software; pero esta habilidad no es igual si vamos a las sierras de México, en los pueblitos de las costas. Ahí el Estado podrían facilitarle las cosas a los usuarios y tener un servicio público de internet. El internet es un asunto tan complejo para muchos mexicanos y mexicanas que sin exagerar es como si a toda la población de nuestro país en 1851 tuviera que aprender Morse para comunicarse a través del telégrafo.

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(improbable)


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jueves, 16 de marzo de 2023

Salmones sordos

 


Uno de cada dos salmones criados en piscifactorías es sordo. Sufren sordera y la razón es el crecimiento acelerado que experimentan, pues provoca alteraciones en el tamaño y composición de los otolitos, en el oído del pez, pequeños cristales que se encuentran sobre los cilios de las células sensoriales. No es la única dolencia de estos peces nacidos en granjas, como las que vimos en el Lago Rupanco, en el sur de Chile; estos salmones enjaulados sufren obesidad, escoliosis, está parasitado por piojos de mar y, además, vive deprimido. Esto lo leo en la página Gastromía&cía del año en que anduvimos por allá, 2017. Un 50 % de los ejemplares de granja tiene problemas de audición, otra versión dice que el 95 % de los salmones que se crían en cautividad a nivel mundial es sordo, la razón es una deformidad presente en los huesos del oído, pero se desconocía el origen de esta deformidad. La causa ladescubrieron investigadores de la Universidad de Melbourne, es el crecimiento acelerado del salmón de piscifactoría la causa de su sordera. Crecer rápido.


Más tarde vimos en Hornopirén una portentosa salmonera, grandes edificaciones forradas de lonas negras; pero en Rupenco, a cuya vera estuvimos tres días, nos tocó ver las jaulas blancas que flotaban en estructuras cuadriculadas, indiferentes al portentoso escenario de este lago de aguas oscuras y profundas, con sus playas pobladas de millones de piedras redondas y pulidas, lanchas que transportan técnicos que llegan día y noche, alumbrando con sus potentes lámparas. Los salmones llegaron aquí porque los trajeron los japoneses; ahora quieren llevar su cultivo, aprovechando la pureza del agua del sur de Chile, hasta la mismísima Tierra de Fuego.

Un pescador de Tenaún, en la isla de Chiloé, se quejaba de que las salmoneras extranjeras habían echado a perder el lecho marino de las costas del sur chileno. Una lancha se acerca lentamente a las jaulas de materiales ligeros y unos hombres descargan y cargan cajas de madera de todos los tamaños.


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viernes, 10 de marzo de 2023

Cordilleras

 

Pasando Temuco hacia el sur sobre la carretera que cruza Chile de punta a punta, comienza la región de los lagos que en el mapa parecen botones de un abrigo de pequeños a grandes, cada vez más grandes, hasta llegar al lago Yanquihue, grande como un mar, la cordillera sigue hasta que topa en Puerto Montt con el océano Pacífico. Ahí termina hundida la cordillera de la costa, que viene desde Antofagasta y recorre todo Chile hasta el sur, aquí sucumbe en esa depresión para emerger nuevamente y convertirse en la gran isla de Chiloé. La otra cordillera, Los Andes, siguen camino al sur y comienza a fragmentarse cada vez más hasta disolverse en el fondo continental.