En 1913 Francisco I. Madero es traicionado por su secretario de Guerra y asesinado por un pelotón ante las complacencia de la embajada yanqui. Villa, Carranza, Obregón, Zapata y otros jefes militares reinician una lucha apenas iniciada (y apenas suspendida), contra el traidor. A la caída de Victoriano Huerta las negociaciones políticas de los jefes revolucionarios crecieron en calidad. Derribado "El Chacal" las posibilidades de diálogo fueron de nueva cuenta necesidad imperiosa entre aquellos mexicanos. Poco duró la posibilidad, pero en lo sucesivo las líneas del telégrafo dejaron de ser el blanco principal de los ataques, pues aún rotas las relaciones entre la División del Norte y el ejército Constitucionalista, siempre existió la posibilidad de comunicarse telegráficamente. Justamente en la ruptura de estas dos facciones revolucionarias el telégrafo tuvo un papel importante. El excelente relato de Silvestre Terrazas, periodistas chihuahuense que sirvió como secret...