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Mostrando las entradas etiquetadas como Maximiliano de Habsburgo

El telégrafo en la República restaurada

Lograda la restauración de la República, el país había expulsado a los invasores extranjeros pero sufría conflictos de armas prácticamente en todo el territorio, el talón de Aquiles de las comunicaciones eléctricas, como el telégrafo, que dependen del  buen estado de sus instalaciones a la intemperie. El pan de cada día en la República Restaurada eran las comunicaciones suspendidas por robo de alambre, destrucción de postes, asalto y matanza de constructores. Instalar una línea telegráfica, con el consiguiente desembolso particular o federal, era un riesgo que pocos estaban en condiciones de afrontar. En consecuencia, los gobiernos de Juárez y Lerdo de Tejada, entre 1867 y 1872, se dedicaron a sostener en pie las líneas de los territorios vigilables; el resto de la República, era indispensable que esperarse una pacificación. En 1867 –afirma Luis González y González en su ensayo El Liberalismo Triunfante–, los liberales tenían en las comunicaciones "una fe ciega en s...

Bajen las armas y festejen

El 28 de mayo de 1864, a bordo de la fragata Novara de bandera austriaca, arriban a Veracruz el Archiduque José Maximiliano de Habsburgo y su esposa Carlota, acompañados de un numerosos séquito de austriacos, franceses y mexicanos. En Puebla todo mundo corría nerviosísimo. Ya se habían hecho los arreglos pertinentes un año antes. Fernando Pardo, el Prefecto Político del Departamento de Puebla, había transmitido a los vecinos desde julio de 1863 lo que el Supremo Poder Ejecutivo Provisional de la Nación ordenaba a todos los habitantes de México: “La Nación mexicana adapta por forma de gobierno la monarquía moderada hereditaria, con un príncipe. El soberano tomará el título de Emperador de México.” En una reciente y sabrosísima publicación del Archivo Municipal de Puebla, titulada Destino México *, se dan los pormenores de las celebraciones que debían hacerse en honor del imperio, en una ciudad que sólo dos meses antes se había batido en un doloroso sitio de sesenta días impuesto ...