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Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como tradición oral

El interés intrínseco del testimonio

"Espere, cuénteme más... " El título expresa claramente por qué el género testimonial te interesa casi por default, porque se refiere a ti misma, a ti mismo; lo que ha expresado un antepasado poblano es necesariamente interesante para todas las nietas y nietos en sus edades respectivas, porque leer estos recuerdos es como estar oyendo al abuelo.  El bisabuelo Pedro (derecha) La importancia de la tradición oral radica en los vínculos familiares que interesan a nietos, bisnietos y toda la descendencia, que rápidamente se amplía a tíos, a familiaridades lejanas; y a escala de una ciudad, igual, cuando lees el testimonio de un hombre sobre los años 30, por ejemplo, que es poblano y fue joven en los años 30, el anciano es como tu abuelo.  El tatarabuelo Chuchú La vinculación con ese relato llega por otros lados, más allá de las familias. Emerge de ella la figura del ciudadano; la memoria te enfrenta al dilema de conocerte a ti mismo, te da un lugar en la historia; leer las palabra...

Memoria del futuro

Vi en Netflix un documental sobre la Segunda Guerra Mundial, se trata de la perspectiva de cuatro pueblos del medio oeste estadounidenses sobre la segunda guerra. El documental es del año 2007, pero las entrevistas fueron hechas años antes, ocurrieron en los años noventa, los entrevistados, soldados en Francia y en Japón, a sus 75 años todavía rebosaban salud y pudieron ofrecer unos testimonios   cristalinos. La historia de decenas de jóvenes de cada uno de esos pueblos que murió o sobrevivió a la guerra (The War, de Ken Burns y Lynn Novick, 7 capítulos de hasta 2:30 h de duración) Lo muy destacado en materiales como este es el uso de entrevistas muy anteriores a la fecha de realización de 2014; entrevistas hechas en los años noventa con ancianos que ofrecieron versiones verosímiles de su participación en la segunda guerra (1939-1945). Sin ese archivo no hubiera sido posible este documental, no existiría. Eso refuerza la necesidad de grabar ancianos sobre sucesos coyu...

Clínica de almas

El viernes 6 de octubre fuimos invitados mi colega Flor Coca y yo a presentar un proyecto de memoria oral en los foros de consulta que Morena han organizado en los distintos niveles de gobierno a lo largo y ancho de la república mexicana. Fuimos incluidos en la segunda mesa de trabajo dedicada a SEGURIDAD CIUDADANA Y PREVISIÓN SOCIAL, cuando yo esperaba que lo fuéramos en la cuarta, dedicada a cultura y educación. Nos presentamos puntuales y en la séptima ronda nos tocó el turno, luego de haber escuchado a seis doctores en economía y en derecho exponer, en contrastantes niveles de erudición, la problemática de la inseguridad nuestra de cada día y sus muy difíciles soluciones, pues se abarca desde el vecino vigilante que en los pueblos deciden vigilar y castigar ahí mismo, hasta las grandes operaciones contra el crimen organizado. Contra lo que podría suponerse nuestros predecesores no calentaron la plaza, quizás porque los mexicanos estamos un poco hartos de tanta sangr...

El terapeuta

La gente necesita tirar el choro de vez en cuando, sobre sí mismos. Me pasa en todos lados. Ancianos, señoras, taxistas y policías sueltan la lengua a la menor provocación. Basta con un mínimo interés. La gente de desahoga con el desconocido y le cuenta cosas que comúnmente no cuenta a nadie de su entorno. Aprovecha al susodicho que es como un sacerdote artificial que absuelve historias enterradas en las carnes del tiempo y que fluyen a la menor presión, como espinillas del espíritu. Un taxista me contó su infancia en una vecindad del DF y los modales de decencia que su madre solía transmitirles continuamente. “Ustedes respeten y serán respetados”, como único precepto. Decía en aquellos años de la Merced en donde ochenta personas compartían catorce baños y eran un motivo viviente de disputa. “Teníamos que defendernos” Una señora me agarró de paño de lágrimas para desahogarse de las maldades de su nieto, que la robaba para adquirir droga. Lloraba la señora frente a mi escritorio, mie...