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Mostrando las entradas etiquetadas como homenaje

14 de febrero, Día del telegrafista

El 14 de febrero de 1933 se gesta el movimiento telegrafista contra el autoritarismo de las autoridades de la SCOP (y de la ciencia) que coloca al telégrafo y a los telegrafistas a las órdenes de los empleados de correos. Era una medida injusta con un gremio que durante ochenta años había hecho posible las telecomunicaciones eléctricas entre los mexicanos, había contribuido a la pacificación de la patria y a su consolidación como país a lo largo del régimen de Porfirio Díaz. Pero a tres décadas de iniciado el siglo XX el panorama era muy diferente, el teléfono operaba ya con bastante eficiencia, la radiotelefonía permitía comunicarse incluso con aviones en vuelo, la radiodifusión era algo más que una promesa con la reciente inauguración de la poderosa XEX. La clave Morse ya no expresaba, con su inextricable código accesible solo a técnicos especialistas, la vertiginosa necesidad del nuevo siglo, en las instalaciones de la Central de Telégrafos de la calle de Tacuba el teleimpr...

Un poblano muy memorioso

Uno de los pocos informantes (llamémosle) profesionales sobre el tema de la memoria poblana que he cultivado por casi tres décadas fue Pedro Ángel Palou Pérez, autor de libros de historia, profesor de varias generaciones de poblanos, funcionario de la cultura, cronista y amante de la plática y de los recuerdos como pude comprobarlo el día que lo visité en su oficina en las profundidades de la Casa de la Cultura. Era un poblano muy memorioso, a pesar de no haber nacido en Puebla, tal como fue su primera revelación, como nos suele ocurrir aquí a los fuereños. Don Pedro murió la noche de ayer a los 85 años, q.p.d. Esto fue lo que me platicó en aquella ocasión. Yo nací en Orizaba, vine a los 11 años interno a Puebla, y aquí me quedé hasta ahorita, aquí me casé. Era 1944-45, el internado estaba en la 9 Poniente, atrás de lo que es hora es avenida Juárez, que era entonces avenida de La Paz. Yo vine a estudiar al Instituto Oriente como interno, veníamos al centro caminando desde la 9...

Huevos con jamón: la Casa del Mendrugo

Los caminantes del centro percibimos que arreglaban esa vieja casona en las cercanías del edificio Carolino, la mayoría no imaginaba que se iba a convertir en un espacio multifacético donde ahora hay restaurante, cafetería, club de Jazz, galería, museo ¿en qué orden?, el orden se lo pone el interés y la intención con la que uno se acerque a esa antigua construcción que a lo largo de cuatro siglos ha visto transitar buena parte de la historia poblana. Me recibe Ramón Lozano, el nuevo propietario que hizo posible la renovación del antiguo inmueble. La casa tuvo una larga recuperación a cargo de las jóvenes arquitectas Alicia Medina y Myriam Pergina que aprovecharon que la casa nunca perdió la esencia de su época, a pesar del estado de abandono en la que se encontraba en el año 2008. -          Llevamos realmente cinco años trabajando, desde que nos metimos en esto. Todo el rescate. Se compró en julio del 2008 y acabamos en diciembr...

El Maguila

Los personajes que se atraviesan en nuestras vidas son demasiados como para llevar la cuenta, hay taxistas o vendedores callejeros o comerciantes que merecen por mucho el calificativo de personajes. Por lo general los dejamos pasar. En mi búsqueda de leyendas poblanas contemporáneas me topé con este personaje que todos los transeúntes de edificio Carolino del centro de la ciudad recuerdan con entusiasmo. El Maguila, que hoy hace méritos por convertirse en leyenda y cuyo perfil me fue contado por Flor Coca, ¡quién más, si no…! El Maguila* Una persona que era real y que se convirtió en leyenda fue el Maguila. Maguila se llamaba Alejandro y era un trabajador de la BUAP. Pertenecía al área de servicios, lo que ahora es servicios generales, que antes era prefectura, y era una de las personas que cuidaba las puertas. El Maguila dicen que se enamoró perdidamente de una muchacha que se llamaba Margarita, y que Margarita se enamoró de otra persona, entonces él decidió irse a vivir ...

De una hija

A 23 de septiembre de 2015 en un hoyito de la ciudad de Puebla, frente a una computadora Para papá: La carta tardía Hay una tendencia en nuestra cultura de decir cosas amables cuando es el cumpleaños de alguien. Quizás son cosas que uno siempre siente o piensa pero que por otra cuestión cultural – la de no expresar las emociones – uno se calla y sólo juguetea con ellas en la cabeza. La cultura como supresora de la voluntad. Este es mi acto volitivo, este es mi acto de palabras y es para ti. Los cincuenta y ocho años de un padre no son alentadores pues son una certeza de que el tiempo avanza y de que algún día no tendrás a uno de tus maestros que te aconseje qué sí y qué no con la vida (así, la vida personificada porque no merece menos). Es una certeza también de que ya no se es niño y de que el mundo es cada vez más caótico y el tiempo no alcanza. Una de las cosas que he comprendido como aprendiz de lingüista y novia de la literatura, es que hay emociones y conoci...

Un tanguero con fuelle

La primera vez que Astor Piazzolla recibió una crítica musical fue del mismísimo Carlos Gardel que lo escuchó en Nueva York en su calidad de muchacho aprendiz. “El fuelle lo tocás bárbaro –le dijo el zorzal criollo -, pero al tango lo tocás como un gallego.” Por desgracia no fue la única crítica. A mediados de los años cincuenta Piazzolla era linchado mediáticamente por sus detractores que lo consideraban “el asesino del tango”; lo que tocás no es tango, vociferaban, sos un pelotudo, un snob, un irrespetuoso; tu música es un hibrido altisonante, expresaban los ortodoxos del tango, una música de armonía disonante. En el momento más crítico las estaciones de radio y las disqueras de Buenos Aires no se atrevieron a difundirla. Las innovaciones que Astor Piazzolla introduce al tango nadie las esperaba, pues era una revisión integral: ritmo, timbre y armonía que fueron destrozados por los tradicionalistas pero defendidos y reivindicados por los intelectuales y los músicos interesad...

Don Delfino Flores Melga (1924-2014)

¿A mí me has visto algún día fumar?, ¿algún día de pedo? Nunca. Bueno, porque yo no tengo vicios. Pero estoy enfermo de chisme. Eso me gusta, me gusta, es mi vida. Es mi alimento, es de lo que vivo. La política es lo mío. Es mi substancia y a eso me he dedicado. La noticia es la muerte de don Delfino Flores Melga, líder social que fundó una decena de colonias para los sin-techo poblanos, muerto en la prisión de San Miguel el martes 24 de junio sin haber podido gozar las garantías de ley que ordenan que un anciano de 90 años pase su proceso en arresto domiciliario. Estaba acusado de despojo por haber apoyado a unas decenas de familias que invadieron un terreno en el cerro de Xilotzoni de la junta auxiliar de San Jerónimo Caleras. Y ahí murió, pobre y humilde como siempre fue, pues nunca se benefició de sus triunfos. Hace tiempo le hice esta entrevista sobre su sorprendente vida, era capaz de recitar la Constitución Mexicana, artículo por artículo, pero no de escribir su nombre, ...