El 14 de febrero de 1933 se gesta el movimiento telegrafista contra el autoritarismo de las autoridades de la SCOP (y de la ciencia) que coloca al telégrafo y a los telegrafistas a las órdenes de los empleados de correos. Era una medida injusta con un gremio que durante ochenta años había hecho posible las telecomunicaciones eléctricas entre los mexicanos, había contribuido a la pacificación de la patria y a su consolidación como país a lo largo del régimen de Porfirio Díaz. Pero a tres décadas de iniciado el siglo XX el panorama era muy diferente, el teléfono operaba ya con bastante eficiencia, la radiotelefonía permitía comunicarse incluso con aviones en vuelo, la radiodifusión era algo más que una promesa con la reciente inauguración de la poderosa XEX. La clave Morse ya no expresaba, con su inextricable código accesible solo a técnicos especialistas, la vertiginosa necesidad del nuevo siglo, en las instalaciones de la Central de Telégrafos de la calle de Tacuba el teleimpr...