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Mostrando las entradas etiquetadas como Puebla

La ciudad en palabras

  Partamos de que nuestros jóvenes son, en su gran mayoría, pobres, muy pocos tienen dinero para pagar la cultura privada materializada en los libros, los cafés, las galerías o los cines. A ellos es a quienes los gobiernos (municipal, estatal, federal) les debe proporcionar espacios y si es posible recursos a través de la gratuidad. La tristeza de ver un turismo que solo aprovecha una parte de su potencial, un centro hermoso y culto con una pobre oferta turística poco imaginativa que no termina de atreverse a emprender visiones vanguardistas para detonar un turismo original para la ciudad. ¿Qué quieren los jóvenes? Le pregunté a mi amiga Rocío Coca, treintañera, sentados a la mesa de su cocina, lo reflexionó así: “De los lugares a los que de repente está bien darse una vuelta cuando no llevas lana, te vas a Profética y estás viendo libros un rato, estás como dando la vuelta ¿no? Ahorita acaban de abrir un café que es tipo café galería y puedes estar en la galería o puedes estar...

A diez años de Cien años

Se cumplen diez años de mi libro Cien años de recuerdos poblanos , publicado por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla en 2011 por la acción de mi querida comadre Flor Coca y presentado el 7 de febrero de ese año en la Librería Profética en el centro de la ciudad, donde me acompañaron Juan Carlos Canales y Aurelio Fernández con generosos discursos y en la primera fila Sergio Mastretta. La mesa estaba servida. Esa tarde habían defenestrado a Carmen Aristegui de su programa de radio por haber preguntado sobre la adicción al alcohol del presidente Calderón. También jugaba la selección mexicana y un falso profeta había pronosticado que no iría nadie a la presentación por el partido de futbol, pero el patio colonial de Profética se llenó y el ambiente fue de lo más agradable. Hasta borrachito teníamos. Como no había maestro de ceremonias, tomé la palabra y presenté a mis destacados amigos y le dimos un buen repaso a la materia de Cien años… Los 900 ejemplares que me fueron entregad...

Opus nigrum poblana

En 1910 México prepara la celebración del primer centenario de la Independencia nacional y la ciudad de Puebla no fue la excepción. Fastuosas y rutilantes fiestas eran la promesa de un gobierno muy desgastado por su longevidad para una ciudad que merecía mejor suerte. La Puebla cuatro veces centenaria que se debatía entre una marcada desigualdad social y un deterioro físico-ambiental que era combatido denodadamente por juntas de caridad y los incipientes mecanismos de los gobiernos de la ciudad, todos luchaban sin demasiado éxito contra las epidemias más variadas. La clase dominante, como siempre, mejor dotada para recibir el embate de las plagas, se quejaba de la inmundicia de los menesterosos, generalmente culpables de los brotes debido a la insalubridad de sus personas y sus viviendas, condición que finalmente cambiarían –con súbita violencia- las medidas sanitarias tomadas en el cabildo a partir de estas fechas. Concretamente, la implantación de un sistema de agua potable y...

Clínica de almas

El viernes 6 de octubre fuimos invitados mi colega Flor Coca y yo a presentar un proyecto de memoria oral en los foros de consulta que Morena han organizado en los distintos niveles de gobierno a lo largo y ancho de la república mexicana. Fuimos incluidos en la segunda mesa de trabajo dedicada a SEGURIDAD CIUDADANA Y PREVISIÓN SOCIAL, cuando yo esperaba que lo fuéramos en la cuarta, dedicada a cultura y educación. Nos presentamos puntuales y en la séptima ronda nos tocó el turno, luego de haber escuchado a seis doctores en economía y en derecho exponer, en contrastantes niveles de erudición, la problemática de la inseguridad nuestra de cada día y sus muy difíciles soluciones, pues se abarca desde el vecino vigilante que en los pueblos deciden vigilar y castigar ahí mismo, hasta las grandes operaciones contra el crimen organizado. Contra lo que podría suponerse nuestros predecesores no calentaron la plaza, quizás porque los mexicanos estamos un poco hartos de tanta sangr...

El elevador

Crónica de un ligue es el concurso apócrifo donde lectores de un blog envían crónicas sobre la primera vez. Y en este caso la última ¿este relato es una fantasía o es físicamente posible realizar un coito en un elevador. Se valora su descalificación. El elevador Por Fernanda Fue una combinación de muchas cosas, numerosos factores permitieron que yo terminara haciendo el amor con un desconocido en un elevador. El primer factor fue el edificio más alto de Puebla y que fueran casi las doce de la noche; el segundo que yo llevara el vestido anaranjado de falda tableada, y nada por debajo de él; el tercer factor, que verdaderamente me gustaba ese muchacho que había visto muchas veces, precisamente en el elevador; su olor siempre sugerente y su mirada siempre entretenida a la altura de mi pecho, a veces en mi pelo, en el reflejo de las paredes cristalinas del elevador. Y mi sonrisa, claro, siempre le sonreí. Un detalle importante que también contribuyó a...

Paseo Bravo

Crónica de un ligue es el concurso apócrifo donde lectores de un blog escriben sobre encuentros amorosos. Una colección de amantes que indagan sobre el fenómeno de la exposición de intimidades; la revelación, a veces tardía, de situaciones ineludibles como que un día te levantas y le confiesas a tu imagen en el espejo: soy gay. Que un hombre se enamore de otro hombre ¡qué novedad! Paseo Bravo L.G.M. No sé si usted se atreva a publicar esta crónica, pero por lo que he visto tiene apertura de criterio en cuanto al tema de la elección sexual. Y bueno, hace muy poco yo mismo me hubiera escandalizado –quizás– con temas como el amor entre dos seres del mismo género en la mismísima Puebla del verbo encarnado y las once mil imágenes. Mi mamá y mis tías, si dejaran de ver un rato las telenovelas estarían santiguándose como beatas en misa dominical. En fin, no tengo nada contra la iglesia y yo mismo soy mocho cuando me conviene. Habrían de ver los sustos q...

Confesión de piedra

Como es de esperarse, en Puebla existen multitud de leyendas protagonizadas por curas o monjas; algunas son la misma leyenda con algunas variaciones y casi siempre los religiosos son víctimas de algo o alguien que les procura algún perjuicio, engaño o robo. La historia me la contó Francisco Jiménez. Esta es una historia sobre el bulevar 5 de mayo, por el barrio de Analco, donde hay una cruz de piedra cerca de un parque y trata de la historia de un sacerdote que, a finales de 1700, muy tarde en la noche, en el momento en que llegaba a su parroquia, una persona lo abordó solicitándole escuchar una confesión. -        Padre, quiero confesarme -        Claro que sí, hijo, con todo gusto –le dijo el sacerdote–. -        Quiero confesarme –repitió el hombre–. -        Vamos a la parroquia. Pero esta persona le dijo que no, que tenía que ser ahí, en la c...

Los líderes todo lo deforman

Esta foto se la tomé en el zócalo de Puebla, junto al asta bandera, donde Delfino Flores Melga con sus 90 años a cuestas protestaba frecuentemente por diferentes causas sociales derivadas en alguna de las colonias que él ayudó a fundar en los cordones populares de la ciudad. Sucedió muy poco antes de que el gobierno de Rafael Moreno Valle lo encarcelara sigilosamente y lo dejara morir en una helada celda acusado de despojo de un predio que un particular reclamaba como suyo pero que nunca pudo demostrar. No importaba la razón, por su edad, don Delfino, por ley, no debía estar detenido sino bajo arraigo domiciliario. Un buen día lo agarré de buenas y nos metimos en un café donde me platicó muchos detalles de su vida en una larga plática. Te comparto un fragmento. Don Delfino Flores Melga: Voy a platicarte cómo empecé yo ¿verdad? Yo nací en la Hacienda la Noria ¿sabes dónde está? Bueno, ahí tú sabes que, como toda persona que nace en una hacienda lleva una vida de trabaj...