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Colibrí 5


Los picos de los pequeños comienzan a asumir sus formas características, aunque todavía son un poco planos. Sin embargo, desde abajo, destacan sus dos piquitos aparentemente preparados a que llegue mamá y les deposite alimento. Por otra parte, ya son tan largos que tal vez no sea posible ponerlos en otra dirección.

Alrededor del nido se aprecian los excrementos que, yo creí, serían de la mamá, que ya no tiene dónde meterse. Pero no, ayer advertí que, con gran habilidad, los polluelos lanzan “hacia afuera” sus heces con la fuerza de un escupitajo (humano), pero muchos se quedan en el borde. La pobre mamá ya ni se para, llega volando con su característico estilo de helicóptero, deposita un poco de comida en cada uno, y se lanza por más. Pero de ninguna manera lo hace trescientas veces al día, aunque, a juzgar por el vertiginoso crecimiento de sus hijitos, sí deben ser algunas decenas de comidas por jornada.

Lo que tememos es que nunca los vamos a ver íntegramente pues el nido, más temprano que tarde, resultará demasiado chico para ambos. Entonces, en cualquier momento de los próximos días, simplemente, nuestros pequeños colibríes se irán. Estamos preparándonos para ello.


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