martes, 31 de agosto de 2010

Tratado de Bucareli


Tras haber cumplido tres años de gobierno, el 31 de agosto de 1923 el gobierno de Álvaro Obregón consigue reanudar las relaciones diplomáticas con Estados Unidos, de vital importancia para su gobierno, pero con una condición: la firma de un tratado que el senado mexicano había rechazado en primera instancia, pero que las presiones del gobierno y el asesinato del senador Fidel Jurado obligan a dar un viraje y aceleraron su aceptación.

Durante años busqué el texto completo de este tratado que en la universidad nos había sido contado de manera inexacta. Ignoro las razones que suscitaron esa versión, que entre muchas escandalosas cláusulas reasaltaba una en la que se prohibía a México la producción de motores de combustión interna que prácticamente paralizaban el principal avance tecnológico de las primeras décadas del siglo XX. Como era de esperarse, neceé durante varios años y hasta pulí mi argumentación pues era un elemento clave a mi parecer para explicar el enanismo tecnológico de los mexicanos frente al avasallante avance del estadunidense. Mi pobre y culto hermano, que tampoco tenía el tratado en la mano, fue víctima de mis alocuciones.

Hoy, cualquier interesado en leer íntegramente el Tratado de Bucareli lo puede encontrar en un click a través de Internet. Consta de 11 artículos y fue finalmente aprobado por el Senado el 27 de diciembre de 1923 y ratificado el 19 de febrero del año siguiente. Consta de 11 artículos, básicamente dedicados a establecer criterios para “ajustar amigablemente las reclamaciones provenientes de pérdidas o daños sufridos por ciudadanos americanos por actos revolucionarios” Lo firmaron por México Alfredo J. Pani, secretario del Estado y del Despacho de Relaciones exteriores y el “encargado de negocios ad-ínterim” de los EE.UU a George T. Summerlin. Las reclamaciones serían sometidas a una Comisión integrada por tres miembros y bastaba con que se comprobara el daño o pérdida. La comisión estaría obligada a oír, examinar y decidir dentro de los cinco años siguientes a la fecha de su primera junta. El texto del tratado fue publicado en el Diario Oficial de la Federación del 26 de febrero de 1924:

El portal http://es.wikipedia.org/wiki/Tratado_de_Bucareli alerta sobre "una leyenda urbana común en México que cuenta que el Tratado de Bucareli prohibió a México producir maquinaria especializada (motores, aviones, etc.) o maquinaria de precisión, por lo que supuestamente México no ha salido aún del atraso que dicho tratado le causó. El hecho es que durante el período entre 1910 y 1930, las guerras civiles y los múltiples golpes militares y rebeliones internas devastaron a las industrias en México y frenaron la educación superior, así como la investigación y desarrollo tecnológico, mientras que la inestabilidad social y política ahuyentaron las inversiones extranjeras”

Yo no temo corregir, siempre que pueda, las inexactitudes de mi vida, que son muchas y multicolores. Escucho argumentaciones tan disparatadas que habitualmente, sobre todo el los últimos tiempos, opto por rehuir (un amigo escritor cree fervientemente en los extraterrestres), aunque reconozco que tienen todo el derecho a creer lo que les venga en gana. Llama sin embargo mi atención este mito largamente alimentado sobre el tratado de Bucareli que con oscuros fines prohijó una versión falsa para justificar (probablemente) nuestro evidente atraso tecnológico. ¿Quiénes fueron sus autores, los mismos que lo “escondieron” durante tanto tiempo? ¿a qué causa benefició esa prolongada mentira llamada ahora eufemísticamente leyenda urbana?

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A continuación, hago un inserto tardío (2017) sobre este debatido y confuso tema del Tratado de Bucareli, que según el historiador Lorenzo Meyer en una entrevista televisiva no fue un tratado sino un acuerdo. Tomada de la transcripción sin su permiso pero seguramente con su comprensión.

El asesinato de Carranza abre un punto interesante. El gobierno norteamericano dice “No reconozco al sucesor de Carranza porque no llegó al poder por la vía legal, llegó por un golpe militar. Asesinó al presidente que mal que bien nosotros los norteamericanos ya habíamos reconocido, y al nuevo no lo reconocemos”. Es también una coyuntura en la cual el presidente Wilson del Partido Demócrata y que había tenido una política contradictoria pero interesante hacia la revolución mexicana; no se había opuesto a ella tajantemente como los europeos, no había apoyado el golpe militar de Huerta y en cierto sentido posibilitó que siguiera la revolución y que Carranza triunfara. Pero ahora ya no estaba Wilson, ahora van a estar los republicanos, y los republicanos muy conservadores tienen como política central frente a México que solamente si México firma un tratado en donde garantice el respeto a los derechos adquiridos por los extranjeros, por los norteamericanos, entonces reconocerá al gobierno. Si no, no lo reconoce. Y no reconocer a un gobierno, la zona de influencia norteamericana  cuando Estados Unidos ya después de la Primera Guerra Mundial es la potencia más fuerte, no reconocerlo es dejarlo en un perpetuo estado de angustia a ese gobierno; entre otras cosas porque puede reconocer a sus enemigos y vaya que si tiene enemigos Obregón, sabe, no se necesita ser un gran analista político que para 1924 cuando venga el cambio de gobierno alguien va a decir que no, que no acepta al candidato que Obregón se apoye, y que hay una posibilidad de que un ejército, todavía no es un ejército formal, apenas está rehaciendo esos grupos armados de la Revolución no particularmente disciplinados; se sabe que pueden rebelarse ¿y si se rebelan y Estados Unidos los reconoce? Pues entonces ya se acabó Obregón y su proyecto, etc. Hay un montón de esfuerzos de Obregón porque se le reconozca sin firmar el tratado, porque firmar el tratado y luego el reconocimiento es aceptar que México no es un país soberano, que está sometido a los dictados de Estados Unidos. Obregón proponía “Primero reconózcanme incondicionalmente, “Yo les aseguro que les voy a resolver el problema del petróleo. No se preocupen. Pero primero reconózcanme”. El gobierno norteamericano y la presión de las empresas petroleras y de los congresistas que están cercanos a ellas. “No. Si nosotros los reconocemos perdemos una palanca para presionar, hay que presionar a fondo, que se sometan a nuestra voluntad. Que firmen ese tratado, ese tratado donde van a prometer no afectar los derechos adquiridos, pagar la deuda”, que no se estaba pagando la deuda y que iba creciendo por los intereses. Reconocer que los daños causados por la revolución a los intereses norteamericanos tienen que ser pagados. Ver el asunto de la reforma agraria, que va a afectar las propiedades los norteamericanos, los grandes. Obregón busca, por ejemplo, un acuerdo con los banqueros, pagarles la deuda en términos muy, muy aceptables para los banqueros, a cambio, presionen a Washington para que los reconozcan incondicionalmente y luego se haga la negociación sobre el tratado, que ni los banqueros pueden ni quieren. En 1923 Obregón sabe que se le viene encima el problema de la sucesión, la posibilidad de una rebelión y entonces cede. Y vienen representantes norteamericanos del presidente a México y dos de Obregón y en las calles de Bucareli, en una casa de Bucareli se dan las negociaciones, son largas las negociaciones; no hay una minuta de exactamente qué se dijo, existen nada más los puntos de acuerdo final; esos se les llama los Tratados de Bucareli pero no son tratados, son acuerdos entre los dos poderes ejecutivos. Y en relación al petróleo, ahí la solución es salomónica. No tiene el documento, no le da la razón ni a Estados Unidos al cien por ciento ni a México. Se acepta, y esta es la gran derrota mexicana que no se puede poner en marcha lo que la constitución en la letra y en el espíritu dice, pero entonces pone una condición, “México va a reconocer los derechos adquiridos en el petróleo sólo en aquellos terrenos donde las empresas ya hayan hecho inversión”, lo que se llamó “el cato positivo”, que hayan buscado el petróleo, que hayan perforado, que hayan hecho algo; no queda claro lo que tienen que hacer, nada más que debieron de haber hecho algo. Está por definir qué es ese algo. Si no hicieron nada y hay depósitos en esos terrenos, vuelven al dominio de la nación mexicana. Pero si sí hicieron algo y sí hay petróleo, entonces se mantiene la validez de los términos anteriores a la constitución, que eso es lo que dice la constitución que no se podía ni debía de hacerse. Pero la realidad es que México no tiene poder frente a un Estados Unidos que domina; no hay ninguna potencia para 1923, que es cuando se hacen estos acuerdos, que sea capaz de enfrentarse a Estados Unidos, menos México. Así que se firma eso, pero no es un tratado y esa es otra victoria de México, no lo tiene que mandar al Congreso y no tiene la fuerza de un tratado. Se conforman los norteamericanos con eso. Nada más que a la hora de firmarlo queda clarito ahí que los Estados Unidos dicen “Nos reservamos nuestros derechos sobre todos los terrenos”, es decir, no aceptan que aun en esos terrenos que tenían de reserva las empresas rija ya la nueva ley, no, ellos dicen “Todos nuestros títulos anteriores a la constitución, de que la constitución entrara en vigencia, son válidos”, México dice “No. Si no hicieron un trabajo en esos, mh mh”. Entonces ninguno de los dos acepta plenamente al otro pero se firma con la debida ambigüedad. Una vez firmados se reconoce a Obregón, estalla la rebelión delahuertista, Obregón la derrota, los Estados Unidos no apoyan a los delahuertistas que sí tienen apoyo de ciertas empresas petroleras inglesas, las empresas dirán “Nos obligaron los huertistas; Obregón dirá “Ustedes apoyaron a los petroleros ingleses en particular. Apoyaron a mis enemigos” y eso se registra.



16 comentarios:

  1. Esto es un bello ejemplo de documentar la ignorancia sobre el tema.

    Es terrible ser estupido; pero peor fingir lo contrario.

    Saludos.

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  2. Gracias Carlos, este blog no me alcanza para empezar a documentar mi abultada ignorancia, pero ojalá sirva para paliar mi prolongada necedad.

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  3. Es cierto que el tratado de Bucareli no prohibía de desarrollo de tecnología mexicana, lo que si se puede dilucidar es el profundo abuso imperealista Norteamericano respecto a los bienes de sus ciudadano y de sus compañias.
    Me pregunto si México pidió una indeminización de los ciudadanos mexicanos afectados por la apropiación del territorio de Texas a California. Pensar que el famoso Zorro estaba luchando contra el "Imperio Mexicano" que para la epoca no era imperio sino República.
    El coraje se debe a nuestra falta de patriotismo y nacionalismo.
    y nuestro sobrado servilismo.
    Estoy anónimo porque no tengo ningún servicio de los que aquí se muestran

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  4. Anónimo:

    Comparto tu rabia, los prejuicios salvados con la lectura del Tratado de Bucareli no salva el hecho de que se haya dejado de construir aviones, como se estaba haciendo en México. La coincidencia de las fechas me crea la suspicacia de que el tal tratado tuvo "letras chiquitas" o hubo ciertos compromisos que ciertamente no quedaron impresos en el papel.

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  5. Bueno, el hecho que el tratado de Bucareli no rohibió a México producir maquinaria especializada no quiere decir que de alguna forma EEUU nos lo "prohiba", queda la interrogante del porqué no se puede producir y solo importar dicha tecnología. El Mastretta primer auto en México cuenta con un motor y transmisión hecho en EEUU... ¿Será que a nuestro vecino no le convenga que desarrollemos tecnología propia en vez de comprarsela?

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  6. Despés de más de 100 años de haberse establecido la industria automotriz, no existe en el mercado ninguna marca de autos mexicanos. La industria farmacéutica en México es 100% extranjera, lo mismo ocurre con la electrónica, alimentaria, textil, metalmecánica y cien etcéteras más. Lo que quiere decir que los Tratados de Bucareli existieron, y son vigentes.

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  8. Justo acabo de perder una acalorada discusión en el tema. Yo también apenas corrijo mi error... :(
    Mas vale tarde que nunca, supongo.

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  9. Brianna, gracias por compartirlo, tambvién y felicidades por el acopio de valor.

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  10. para quienes ya se dieron cuenta que en México esta prohibido desarrollar tecnología; es fácil relacionar que existe algún tratado que tenemos con USA que lo impide. CUAL SERA????? y si no me creen solo ve todo lo que te rodea y que tiene tecnología y dime que es Mexicano. Fácil no.

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  11. Gracias, Anónimo, por tu comentario. Tal vez deberíamos voltear a ver las inversiones de EU en México, dónde y cuándo.

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  12. Yo supe del auto hecho en Monterrey el Borward.que es mexicano. Del Mastreta no tengo informacion pero la buscare

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  13. Buen apunte, Torre, gracias por compartirlo.

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  14. Cada vez es más claro que nosotros no debemos por que si podemos producir tecnología o bienes de capital, no debemos ni tener trenes modernos como los europeos, el chino en proceso de cotización fue cancelado, la t.v. fue desarrollada por los gringos, en el tiempo de Echeverría, una firma Yugoslava en sociedad con México desarrollo FANAMHER (FABRICA NACIONAL DE MAQUINAS HERAMIENTAS) QUE LE PASÓ? los Ingenieros del Politécnico han desarrollado autos eléctricos y? seria mejor conocer la verdad al respecto ya que según las "leyendas urbanas" este no tratado tiene una vigencia de cien años, o sea faltan 7 para que al fin esta humillación termine? . Mi correo es realsevilla12@hotmail.com

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  15. Viendo los tratados de Bucareli y los dientes gabachos, se puede sospechar de otros tratados (o acuerdos) no oficiales o no dados a conocer. Esto podría decirse por no desarrollar tecnología o no comprarla a otros países, e.g. como el tren chino de la CDMX a Toluca (por eso salió el escándalo de l casa Blanca de peña).

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  16. Comparto tu suspicacia, Krizzz, gracias por compartir esta reflexión. Más allá de los textos de los tratados están otras negociaciones invisibles de nuestros corruptos gobernantes.

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