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La Candelaria


A Jaime René en su cumpleaños

Este día, la costumbre de vestir el niño en Puebla sigue intacta. En muchas tiendas del centro se pone un anuncio singular que reza: “se visten niños”. Un desaforado sincretismo ha llevado a “vestir” los niños dioses casi de cualquier cosa, hasta de futbolistas, pero la vestimenta más tradicional determina atuendos, digamos, más a propósito con el evento religioso, que tienen que ver con su relación o su reflejo con otros santos de la devoción.

El Niño de Atocha viste de morado, sombrero de plumas, una canasta con flores, panes y espigas; San Judas viste de blanco, con una capa verde, lleva una flama en la frente y utiliza una medalla con el rostro de Cristo; el niño de la Salud utiliza una capa roja y una corona; el de la eucariastía lleva un traje melón y un cáliz; al de San Francisco de Asís se le pone una túnica café. Estos son los niños que se visten de charros y chinas para el día de hoy, el Día de la Candelaria.

El Día de la Candelaria es una celebración que conjunta la bendición de las candelas, que significan “la luz que ilumina la vida y la muerte”, el ciclo agrícola en el que se bendicen las semillas, así como la presentación del Niño Dios en la iglesia, tal como lo hizo la Virgen María. En Puebla se acostumbra vestir al niño cada año de forma diferente, representando a sus santos favoritos o a Jesús en las diferentes etapas de su vida pastoral o apostólica. La tradición de cambiar cada año la vestimenta del Niño es porque los fieles tienen la creencia de que, según se vista, es el santo de quien se puede recibir favores o milagros, debido a que es un tributo para ellos.

Y no te hagas guaje, si sacaste muñequito en la rosca de Reyes, que como marca la tradición se partió el 6 de enero pasado, hoy te toca pagar los tamales.


Comentarios

  1. Casi me salen lagrimitas con el puro recuerdo de los tamales.

    Y aunque mi otro tío no se entere, aprovecho para decir que yo también lo felicito.

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