Ir al contenido principal

Numeralia del AM

A principios del año 2008, con la ayuda de Aurelia y Felícitas, hice cálculos sobre el volumen del acervo documental del Archivo Municipal. Me interesaba saber cuál era el tamaño del número de fojas susceptibles de ser digitalizadas, es decir, de qué tamaño sería el esfuerzo de digitalizar un archivo de estas dimensiones, más por el hecho de saberlo que de hacerlo, pues de trataría de una empresa colosal de cuatro siglos de antigüedad, necesariamente vivo, pues el Ayuntamiento sigue generando documentos.
El Archivo Municipal está integrado por cinco secciones principales: Gobierno, Legislación, Expedientes, Hacienda Municipal y Administración, fondo histórico que abarca de 1531 a 2009, compuesto por cinco secciones, que entre todas reúnen 50 series, 7,061 volúmenes, 101 legajos, 19 cajas, 820 piezas, 556 expedientes y 40 ejemplares.
En total, un número muy aproximado del acervo del Archivo Municipal de Puebla es de 2 620,174 fojas, es decir, 5 239,224 páginas, por si se quisiera digitalizar.

Por secciones:

Sección Gobierno: 12 series 492 volúmenes y 556 Expedientes, que tienen en promedio 225 fojas cada uno, lo que hace un total de 125,100 fojas, o sea 250,200 páginas.
Sección Legislación: 8 series, 425 volúmenes, 820 piezas y 82 Legajos. Las fojas de la sección Legislación utilizan sólo una cara de la hoja, que suman 820 fojas.
Sección Administración: 18 series, 1,748 volúmenes, 19 cajas y 40 ejemplares. Cada una de las 19 cajas de la sección Administración contiene dos legajos, en promedio cada legajo tiene 200 fojas, lo que hace un total de 7,600 fojas, o sea, 15,200 páginas de documentos.
Sección Hacienda Municipal: 10 series 2,857 volúmenes y 19 Legajos, con un total de 15 mil fojas. (30 mil páginas)

Finalmente, la sección Expedientes: 2 series, con 1,539 volúmenes.

· Datos de enero de 2007.

.

Comentarios

Entradas populares de este blog

El Tentzo

El taller de la FEEP de Tzicatlacoyan, con financiamiento de la ONG española Ayuda en Acción, concluyó su escultura de papel maché con la representación del Tentzo, figura mítica de origen prehispánica situada en la parte alta del kiosco de la plaza principal de la comunidad de San Juan Tzicatlacoyan, Puebla. De acuerdo con la investigadora Antonella Fogetti ( Tenzonhuehue: El simbolismo del cuerpo y la naturaleza ), El Tentzo es una entidad “mitad dios y mitad no”, deidad antigua intrínsecamente buena, dadora de dones, que de acuerdo a la tradición tiene la facultad de asumir diferentes apariencias: catrín, charro, viejo barbón, anciana, mujer hermosa o animales diversos, que también podría ser interpretado como el famoso nahual o entidad similar. Hoy todos niegan venerar al Tentzo, pero las ofrendas periódicamente depositadas en su honor refieren todo lo contrario. Es una suerte de deidad negada pero viva, vigente. El Tentzo, cuyo nombre ostenta una montaña y la propia cordi...

Tratado de Bucareli

Tras haber cumplido tres años de gobierno, el 31 de agosto de 1923 el gobierno de Álvaro Obregón consigue reanudar las relaciones diplomáticas con Estados Unidos, de vital importancia para su gobierno, pero con una condición: la firma de un tratado que el senado mexicano había rechazado en primera instancia, pero que las presiones del gobierno y el asesinato del senador Fidel Jurado obligan a dar un viraje y aceleraron su aceptación. Durante años busqué el texto completo de este tratado que en la universidad nos había sido contado de manera inexacta. Ignoro las razones que suscitaron esa versión, que entre muchas escandalosas cláusulas reasaltaba una en la que se prohibía a México la producción de motores de combustión interna que prácticamente paralizaban el principal avance tecnológico de las primeras décadas del siglo XX. Como era de esperarse, neceé durante varios años y hasta pulí mi argumentación pues era un elemento clave a mi parecer para explicar el enanismo tecnológico de...

Resortes ocultos

Cuando estudiaba en la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), en los años ochenta, Octavio Paz se atrevió a emitir unos juicios críticos sobre los antropólogos, la escuela en su conjunto reaccionó con indignación, incapaz de meditar en las palabras del escritor. Lo llenamos de vituperios y lo menos que le dijimos fue que era un aliado de Televisa, vocero de la derecha y cosas por el estilo. Muy pocos o ninguno leyó críticamente sus argumentos, por desgracia. Recuerdo que, entre lo más hiriente, Paz decía que la escuela se había convertido en una pasarela de modas de una clase media hippiosa y que todo se discutía ahí, menos la antropología mexicana. Yo terminaba entonces la carrera y buscaba afanosamente quién me dirigiera la tesis de, por cierto, antropología mexicana. No encontré ningún maestro interesado, ni ahí ni el Ciesas, donde por supuesto había algunos estudiosos del tema, pero que no tenían tiempo para un estudiante de licenciatura. Me dediqué entonces a ver a nu...