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Bueno para nada


Estoy de acuerdo, el voto nulo beneficia al partido ganador y presuntamente este será el viejo y conocido PRI, pero ya he explicado que un presunto triunfo del PAN no cambiaría en absoluto las cosas en mi vida. Y sí, se trata de mi voto. Como en tu caso se trata de tu voto, y vas a hacer lo que te de tu regalada gana con él. Las elecciones son los únicos momentos en los que en verdad mi voz es capaz de escucharse en el escenario político de México, después se olvidan de mi, igual que de ti. ¿Cómo no aprovecharlo para manifestar mi antipatía por el desastre nacional? Me queda claro por qué pueda molestarle a don Beltrone, a Gérmen Martínez, al niño verde y a doña Lombriz; a Henojosa, el góber precioso y los enigmáticos dueños de las guarderías subsidiadas por el IMSS (parientes de todos ellos), pues mi voto nulo ataca definitivamente sus intereses políticos y comerciales ¿pero a ti? No encuentro la razón para que estés tan ofendido, como si la desaparición del PDS o del PDM fuera un asunto importante para algo. Entiendo que hayas decidido votar por algún partido político para el presunto equilibrio de las fuerzas en el congreso. Bien, ojalá lo logres, pero mi voto, mi humilde voto unipersonal estará dedicado al despilfarro de un antiguo hartazgo que traigo atorado en la garganta desde hace años. Nulo contra la nulidad, nulo contra la anulación de nuestras expectativas ciudadanas, nulo como la eficacia de los políticos mexicanos, nulo como nuestras políticas sociales, laborales, económicas, sanitarias, educativas, industriales, agrícolas, judiciales, culturales, científicas, deportivas. Nulo como la selección nacional. Nulo, nulo, nulo. Y nulo. Es mi prerrogativa.


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