Ir al contenido principal

¡No me olvides!


Esta es una postal histórica de nuestra familia. Fue enviada por mi abuela Luz Bustamante a su novio Leopoldo Rocha a finales del año 1922 y nos dice mucho de la atrevida personalidad de mi abuelita, que terminaría fugándose con él, no sin antes casarse a escondidas aprovechando la presencia de un cura que pasó por Yoquivo, teniendo a su hermana Raquel como testigo, sin que ésta supiera de bien a bien de qué se trataba la cosa. “Luz, te estás casando”, le advirtió en un momento dado. “Shhh, silencio…”, le respondió mi abuelita. Esa tarde ardió Troya (es decir Yoquivo), su hermano Alfonso, temiendo por su propio pellejo, intentó evitar la fuga, pero era demasiado tarde. La Nana Nina –madre putativa de las hermanas Bustamante, pues su verdadera mamá era un cero a la izquierda-, sólo acataba a repetir una frase: “Cuando llegue Pedro nos va a matar”.

Por desgracia el mensaje de la parte posterior ha sido parcialmente borrado por el tiempo. Con elegante letra manuscrita Luz le reprocha a Leopoldo su prolongada ausencia:

San Juanito, Noviembre 1 de 1922

“Mi Leopoldito: Hoy no recibí carta tuya, lo que me puso verdaderamente triste. Yo me estoy acostumbrando a escribirte cada ... ( ) ¿quieres que lo haga así? ¿te acuerdas? Hoy hace tres meses que te fuiste de mi lado y ya me parecen tres siglos, ni un momento he dejado de pensar en ti y tu recuerdo me acompaña siempre. ¿Crees que pueda soportar no verte más? Pues en tu… que vendrás después de Enero. No mi Leopoldo, es imposible que aguante tanto…”

Hay cinco renglones más, hoy indescifrables, la letra de Luz se ha difuminado y sólo es posible entrever algunas palabras que no alcanzan a expresarnos la idea original: “así podrás…” “ya aquí nada…” La postal no está firmada por falta de espacio, pues Luz utiliza hasta el último fragmento de la esquina inferior derecha para escribir. De hecho, las letras seguían en la parte superior de la fotografía, pero su naturaleza lisa no dejó más que un par de palabras: “en mi…” Debajo de los modelos infantiles, sin embargo, puso entre signos de admiración su mensaje final: “¡No me olvides!”



Comentarios

  1. ¿De dónde sacaste todos eso tesoros?

    ResponderEliminar
  2. Pertenecen a la colección de Mario Rocha que indebidamente quedaron a mi resguardo. Había más, fotos de gran formato con su marco original que Mario remató en una venta de garage. ¿De dónde los sustrajo Mario? Del clóset de mi abuelita. ¿Dónde estarían si no? Los tendría Hugo Tafoya o alguno de sus hermanos, que tuvieron a bien quedarse con las cosas de mi abuelita. Tengo muchas más fotografías, espero que estés haciendo tu archivito familiar. Besitos.

    ResponderEliminar
  3. Esto es una joya, a ver cuándo nos muestras toda la colección. No me parece que haya quedado indebidamente a tu resguardo, todo lo contrario. Por cierto, hola y felicidades por tu dinámico blog.

    ResponderEliminar
  4. Leopoldo y Luz se casaron por el civil en Yokhivo, y más tarde lo hicieron por la iglesia. Precisamente por eso Raquel no entendió al principio qué ocurría. Preciosa postal.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

El Tentzo

El taller de la FEEP de Tzicatlacoyan, con financiamiento de la ONG española Ayuda en Acción, concluyó su escultura de papel maché con la representación del Tentzo, figura mítica de origen prehispánica situada en la parte alta del kiosco de la plaza principal de la comunidad de San Juan Tzicatlacoyan, Puebla. De acuerdo con la investigadora Antonella Fogetti ( Tenzonhuehue: El simbolismo del cuerpo y la naturaleza ), El Tentzo es una entidad “mitad dios y mitad no”, deidad antigua intrínsecamente buena, dadora de dones, que de acuerdo a la tradición tiene la facultad de asumir diferentes apariencias: catrín, charro, viejo barbón, anciana, mujer hermosa o animales diversos, que también podría ser interpretado como el famoso nahual o entidad similar. Hoy todos niegan venerar al Tentzo, pero las ofrendas periódicamente depositadas en su honor refieren todo lo contrario. Es una suerte de deidad negada pero viva, vigente. El Tentzo, cuyo nombre ostenta una montaña y la propia cordi...

Tratado de Bucareli

Tras haber cumplido tres años de gobierno, el 31 de agosto de 1923 el gobierno de Álvaro Obregón consigue reanudar las relaciones diplomáticas con Estados Unidos, de vital importancia para su gobierno, pero con una condición: la firma de un tratado que el senado mexicano había rechazado en primera instancia, pero que las presiones del gobierno y el asesinato del senador Fidel Jurado obligan a dar un viraje y aceleraron su aceptación. Durante años busqué el texto completo de este tratado que en la universidad nos había sido contado de manera inexacta. Ignoro las razones que suscitaron esa versión, que entre muchas escandalosas cláusulas reasaltaba una en la que se prohibía a México la producción de motores de combustión interna que prácticamente paralizaban el principal avance tecnológico de las primeras décadas del siglo XX. Como era de esperarse, neceé durante varios años y hasta pulí mi argumentación pues era un elemento clave a mi parecer para explicar el enanismo tecnológico de...

Resortes ocultos

Cuando estudiaba en la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), en los años ochenta, Octavio Paz se atrevió a emitir unos juicios críticos sobre los antropólogos, la escuela en su conjunto reaccionó con indignación, incapaz de meditar en las palabras del escritor. Lo llenamos de vituperios y lo menos que le dijimos fue que era un aliado de Televisa, vocero de la derecha y cosas por el estilo. Muy pocos o ninguno leyó críticamente sus argumentos, por desgracia. Recuerdo que, entre lo más hiriente, Paz decía que la escuela se había convertido en una pasarela de modas de una clase media hippiosa y que todo se discutía ahí, menos la antropología mexicana. Yo terminaba entonces la carrera y buscaba afanosamente quién me dirigiera la tesis de, por cierto, antropología mexicana. No encontré ningún maestro interesado, ni ahí ni el Ciesas, donde por supuesto había algunos estudiosos del tema, pero que no tenían tiempo para un estudiante de licenciatura. Me dediqué entonces a ver a nu...