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Días de violencia


Puede uno omitir estos datos de su vida. Yo lo hago con frecuencia, pues con la misma frecuencia aparecen en los diarios y noticiarios de nuestro infortunado país: 10 muertos en Juárez, 9 en Guerrero; otra balacera en Michoacán. Números fríos que procuro no humanizar para no caer en el más completo desaliento. Confieso que a veces reviso los nombres de los ajusticiados chihuahuenses en un morboso ejercicio de reconocer algún nombre, algún apellido que me lleve a entristecerme aún más. Aunque sé que es inútil. Los bebés que nacieron el año en que abandoné mi estado natal cumplen 32 años, y la mayoría de los muertos son menores a esa edad, imposible reconocerlos, pues nunca tuve oportunidad de conocerlos.

No quiero que sea este el tema de este blog y no lo es, pero es imposible sustraerse al asesinato de 69 personas en las últimas 24 horas; el feliz número sexual es ahora noticia de decesos de jóvenes que por algún error de cálculo terminaron al servicio de cárteles o de simples tienditas de narcomenudeo que ofendieron los intereses de quienes sobreviven a todas las matanzas. Al explorar la herida con el dedo es imposible no pensar en las 69 familias que hoy velan a sus jóvenes muertos, decenas de hijos huérfanos, de esposas viudas; cientos de hermanos, miles de familiares que, de un plumazo –plomazo, para mayor propiedad- han sido desprovistos de su familiar. Hecho contundente como el calvario de las 283 familias que en estos primeros días del año han pasado ya por lo mismo.

Nadie más inapropiado que yo para plantear salidas a esta prolongada tragedia, pero me niego a considerar a esos jóvenes mexicanos como los sicarios y asesinos que muchos medios de comunicación insisten en hacérnoslos ver; no, para mí son jóvenes desempleados, víctimas del engaño del cielo en la tierra, de los narcocorridos, de la cerrazón de un sistema inmoral que los arrincona y los encarrila como reses del rastro. Lo único que me queda claro de la guerra del gobierno contra el narcotráfico es la enorme suma de muertos que ha costado. Los muertos nuestros de cada día.

Fotografía: Detalle de una foto de El Universal

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