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Hago constancia del nacimiento de un foro de discusión antropológica –o tal vez debería decir ontológica- sobre la circunstancia mexicana: de antropología mexicana, de un tal Leopoldo Noyola que, aunque merece mi mayor desconfianza, puedo meter la mano al fuego por su buena fe y sus pretensiones especulativas que obedecen, pura y exclusivamente, al amor y las preocupaciones que le suscita el estado de su país.

http://deantropologiamexicana.blogspot.com/

de antropología mexicana, de carácter cuasi académico, teje en la identidad de los mexicanos y su histórica contradicción frente a los pueblos originarios, las cuitas del nacionalismo y la imperiosa y necesaria revisión del principal instrumento de la antropología mexicana reconocido como indigenismo. No sé en verdad si vaya a tener algún valor, si acaso genere más confusión que certidumbre sobre nuestros afectos y defectos. Lo que si sé es que todo eso no es producto de una alocada improvisación que aprovecha las cualidades del blog para exhibirse con temas chipocludos o falsamente interesantes, sino el resultado de muchas décadas de estudio y en homenaje a antiguas preocupaciones de personajes ignorados, como Miguel Othón de Mendizábal, que buscaré ventilar de la mejor manera posible, así como de pasiones más cercanas a nosotros, como la del tristemente desaparecido, el día de ayer, Carlos Montemayor.

Le deseo suerte a de antropología mexicana pues, en este tema, la necesitará.

En otras cosas, gracias a C. Teorema por agregarse como seguidor del blog

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