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El Mesías


Martes 13, una fecha propia para el azar, el horror, la fatídica consecuencia de haber sembrado truenos y cosechado tempestades. Un día propio para la mala o la buena vibra. Para la mala espina puedes leer cualquier diario electrónico: muertos, balazos, narcos, campañas políticas; candidatos que mienten, soldados que matan, funcionarios triunfalistas y políticos ganones. La buena vibra: la memoria de las grandes cosas de la humanidad que, incluso en este día, ha construido obras perdurables y hermosas.

El 13 de abril de 1742 se estrena El Mesías, la obra de Frederick Heandel en Dublín, Irlanda.

El Mesías, un ejemplo magnífico de música cristiana, cuya grandiosidad no excluye ni la gracia ni la ternura, fue dividido por Heandel en tres partes, en donde sobresalen la Sinfonía, coros, duetos, recitativos y áreas, que tanto en el universo cristiano, como en el laico de las artes, no ha dejado de ser interpretado desde esa lejana fecha de 1742 hasta nuestros días.

En 1759, unos días antes de morir, Haendel, ciego y enfermo, se sienta al órgano por última vez en el Convent Garden, para una ejecución final de una de las máximas muestras del arte mundial que es El Mesías.



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